La situación de emergencia generada por el COVID -19, que hasta la fecha ha causado la muerte de miles de personas en el mundo, y que ha afectado la cotidianidad de toda la población, también ha agudizado y evidenciado las profundas desigualdades que han existido siempre y que de hecho, son causa y efecto del sistema capitalista que rige nuestras sociedades.

Con la llegada del virus a Colombia y de las medidas de aislamiento obligatorio que se tomaron desde el mes de marzo y que hasta el momento se extienden hasta el 25 de mayo, ha sido evidente que no todas las personas pueden acatar el llamado de quedarse en casa; de estudiar desde la virtualidad, de teletrabajar, que no todos tienen agua potable para lavarse las manos constantemente, algunos no poseen siquiera un lugar digno donde vivir estos días de incertidumbre.  (Ver: ‘Lo que necesitas saber sobre la enfermedad por coronavirus (Covid-19))

 

Estas desigualdades dan cuenta de la fuerte exclusión, el abandono estatal y el saqueo histórico que viven las comunidades étnicas desde la colonia en Colombia, las cuales son el resultado de fuertes formas de violencia, que permean el presente e imponen mayores obstáculos para hacer frente a esta pandemia.

 

Frente a esta situación, como colectivo de mujeres afrocolombianas movidas por el deseo y la necesariedad de situar esta discusión desde una mirada interseccional, que permita problematizar por qué se presentan estas desigualdades, quiénes son las personas o comunidades más afectadas y de qué manera diferenciada se ven estas afectaciones, es decir, por qué a pesar de que todo el país está en riesgo de contagiarse y posiblemente morir por COVID-19, somos las comunidades étnicas quienes estamos en mayor grado de vulnerabilidad. Por ello se hace urgente poner especial atención a los sistemas de salud y saneamiento, disponer los recursos necesarios para garantizar el bienestar de las familias que habitan estos territorios históricamente empobrecidos, así como generar estrategias que permitan el fortalecimiento de las economías locales. (Ver: ‘¿Cómo está la situación actual del COVID-19 en el Pacífico colombiano?)

Nos permitimos difundir algunas de las reflexiones que como juntanza colectiva, con voz crítica y reflexiva, hemos elaborado partiendo de las realidades que, como mujeres pertenecientes a pueblos étnicos en Colombia compartimos. Confiamos en que estos sentipensares aporten elementos de análisis sobre cómo está afectando la pandemia a las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras, y qué podemos hacer para aportar a su real transformación, tanto desde lo político y reflexivo como desde lo real y concreto.

Desde esta mirada interseccional es posible comprender por qué la emergencia del COVID-19 no afecta a todas las personas por igual, pues considera que variables como la clase, el sexo, la raza, la nacionalidad, las identidades sexuales, entre otras tantas; determinan unas condiciones de vida favorables para unos, y precarias o complejas para otros, pues no operan de forma separada, sino que se ejercen de manera simultánea sobre los mismos cuerpos generando múltiples vulnerabilidades. Si eres mujer, negra, lesbiana, empobrecida, sin acceso a la educación, etc., sin duda, la experiencia de vida tendrá muchos obstáculos que derribar antes de llegar a una garantía total de derechos. Lo cual visto desde la condición de emergencia que vivimos actualmente, significa un estado de vulneración permanente hacia las mujeres negras, sus familias y los territorios que habitan. Quienes no cuentan con sistemas de salud dotados, planes de empleabilidad estables y/o bien remunerados que les permitan responder a las necesidades que demanda la situación. (Ver: ‘La incertidumbre en tiempos de coronavirus)

 

Expresamos nuestra preocupación y repudio ante el aumento y persistencia de las violencias basadas en género, que en este tiempo de aislamiento obligatorio se han hecho mucho más evidentes.

 

Asimismo, condenamos la precariedad en materia de prestación de servicios de salud en departamentos como el Chocó, así como el alto nivel de necesidades básicas insatisfechas en muchos de nuestros territorios; la poca o nula importancia que ha recibido la salud mental de las personas, que, en este momento, al igual que el virus, pone en riesgo la vida de nuestras comunidades, factores que, entrelazados, aumentan de manera considerable el riesgo de contagio o muerte. (Ver: ‘Cultura y salud mental en tiempos de coronavirus)

 

Es por ello que desde este enfoque consideramos prioritario:

  1. Ahondar en la discusión, desde la academia, los diversos procesos organizativos de base, el Estado, el sector salud, analistas, medios de comunicación, entidades de cooperación que hacen presencia en el país, sobre la importancia de brindar una atención urgente y diferenciada a los territorios habitados por las comunidades étnicas.
  2. Crear y/o fortalecer diversas redes de apoyo que permitan minimizar las situaciones de riesgo y vulnerabilidad de la población afrocolombiana en el país. Para esto, ofrecemos nuestro trabajo organizativo como una posibilidad de extender en mayor medida esta red y amplificar el mensaje de la urgencia de trabajar de manera articulada por nuestros territorios.
  3. Apoyar e impulsar las iniciativas que propenden por acompañar los grupos de mujeres, jóvenes, y comunidad afrocolombiana en este momento de crisis mundial.
  4. Adoptar medidas que favorezcan el fortalecimiento de la soberanía alimentaria en nuestras comunidades, de manera tal que el desabastecimiento que pueden llegar a generar las dificultades de acceso a nuestros territorios no se convierta en una amenaza para la salud y la vida.
  5. Garantizar la seguridad e integridad de la población Afrodescendiente e Indígena que se encontraban en estado de confinamiento mucho antes que se decretara el aislamiento preventivo, como resultado del conflicto armado que azota a las comunidades que habitan territorios históricamente golpeados por la violencia, el abandono estatal, los intereses políticos y ambientales que vive el país.

 

Con estas palabras no pretendemos ser la última y la única voz que aborde esta temática, por el contrario, pretendemos unirnos a ese llamado colectivo que busca comprender las realidades de los territorios étnicos, contribuir a su dignificación, y generar condiciones de vida favorables para este momento de pandemia y para cuando esta sea superada.

 

 

Fotografía: Archivo Vive Afro