Del 29 de septiembre al 23 de octubre Participa de nuestro premio Contar lo Nuestro

Si no hay pala, no hay comida

pala

 

 “Si no hay pala, no hay trabajo y si no hay trabajo, no hay comida” Ángel Córdoba.

 

Cuando se llega a Medellín en busca de empleo, dependiendo de las cualidades que se posean, y/o el oficio o profesión a desempeñar, la ciudad es bastante factible y benévola para la consecución de trabajo, sin embargo, cuando se carece de estudios y además se está adentrado en edad, las oportunidades de ocupación formal se dificultan, pero como se trata de conseguir el sustento para la familia, hay que rebuscarse como sea, en oficios legales por supuesto.

Pala

El siguiente texto nace de un diálogo sostenido con el señor Ángel Córdoba, el cual se desempeña cargando volquetas, sea de arena, tierra o escombros, es de anotar que las personas que ejecutan esta labor, se les denomina paleros. Un palero no es aquel se dedica a darle palo a la gente, sino quien consigue su sustento diario, “voleando pala”, es decir; quien trabaja con dicha herramienta llenando volquetas especialmente con arena, haciendo banqueos (nivelar un terreno), excavando hoyos etc.

 

Para empezar, hay que decir que en la ciudad de Medellín esta labor la realizan de todo tipo de personas, pero principalmente quienes más se dedican a ella, son las pertenecientes a nuestra raza negra los cuales provienen del Chocó y de Turbo, quienes en su mayoría viven en el barrio Moravia, y uno que otro en los barrios Toscana, Robledo, y la Iguaná; es pertinente manifestar que, dada la situación del hermano país de Venezuela, algunos foráneos procedentes de dicho lugar se están adhiriendo a este oficio, aunque no con tan buena aceptación como la que posee un negro, en atención a que, según el señor Córdoba, son un tanto flojos para esta pesada labor.

 

El trabajo del palero, empieza a las 5 de la mañana y no hay hora de salida específica, ya que ellos mismos manejan su horario, es decir; hay días que dan las ocho de la noche y todavía están camellando, así mismo los hay donde a las 2 de la tarde ya han conseguido el sustento, como también los existen en que se van en blanco, (no se hacen para la comida, no hacen cargue), por tal razón, cuando les va bien, deben guardar algo para paliar este tipo de situaciones.

 

En cuanto a la alimentación, la comida de estas personas debe ser potente debido a la pesada labor, ellos salen en la madrugada desde sus casas con una mochila donde llevan las cocas o el porta, en el cual cargan el desayuno y el almuerzo, ambos ribeteados, además del tarro donde llevan el mataburro.

 

Para comer, normalmente lo hacen en las obras (lugares donde se encuentran cargando las volquetas, las construcciones) y casi que sobre la marcha, manifiestan que no se pueden dar el lujo de sacar tiempos largos almorzando o desayunando, para poder que les rinda el día, como tampoco pueden darse el lujo de comer en los caspetes porque lo devengado se quedaría en dichos quioscos.

 

En cuanto a los valores, los precios que manejan son: el cargue de una volqueta con arena o tierra cuesta 80 mil pesos, pero si el cargue es con escombros, cuesta 100 mil y por lo general lo hacen dos personas. Es prudente mencionar que este trabajo es informal, es decir; se trata de una especie de rebusque en el que no se cuenta con ningún tipo de contrato laboral, afiliación a salud, pensión, ARP. Etc. Todo se conviene verbalmente con los dueños de las volquetas o conductores de las mismas, por vía telefónica o de manera personal.

 

Para desempeñar este oficio de palero o para conseguir uno, en Medellín hay varios sitios, pero los más comunes son tres: La rotonda de la terminal del norte, que ellos llaman el rompoy (round point) de la 65, en el sector de la Iguaná, y por último cerca del barrio Toscana en un punto denominado Solla, aunque algunas personas para conseguir trabajo más rápidamente, se desplazan hasta el peaje de Copacabana, sobre la autopista Medellín-Bogotá a esperar camiones que vienen desde el interior del país, pero estos no son tanto paleros, sino más bien coteros.

 

Ahora bien, los paleros antiguos y por decirlo de alguna manera, ya manejan sus clientes, esto es; en ocasiones no se presentan en alguno de los puntos mencionados anteriormente, sino que son llamados la noche anterior por los dueños o conductores de las volquetas, para que al día siguiente lleguen a algún lugar específico donde haya que cargar el vehículo, por consiguiente, el palero antiguo y particularmente si es bueno en su labor, para conseguir el sustento, se preocupa un poco menos que los nuevos, ya que sabe que si llega un conocido, así hayan muchos allí, van a buscarlo directamente a él.

 

Por su parte, por decirlo así y, de los paleros también hay que argumentar que son un tanto vanidosos o selectivos, en el buen sentido de la palabra, es decir que ellos consideran que su trabajo es muy bueno en comparación con la construcción por ejemplo, manifiestan que lo que alguien se gana trabajando en la rusa o construcción en un día, ellos se lo pueden hacer en un cargue que dura una hora y media, máximo dos, además porque no tienen jefes, no tienen quien los regañe o los acose, nadie los humilla, no tienen que ceñirse a controles extremos, se van para sus casas a la hora que les de la gana sin tener que cumplir un horario fijo etc; en cambio, en la construcción además de no verse lo anterior, muchas veces se les roban hasta la liquidación, Manifiestan que trabajar la construcción, sería la última opción.

 

Cabe señalar que, trabajar como palero, y en los lugares ya mencionados lo puede hacer cualquier persona, y no tiene que pedirle permiso a los que ya desempeñan esta labor, pero si tienen que someterse a las reglas que se manejan, como por ejemplo no cobrar menos de lo estipulado por un cargue, respetarse entre compañeros, no pelear con los clientes, no robarse las palas para venderlas etc.

 

Para mejor entender y aunque el señor Córdoba no lo dijo de manera explícita, en este trabajo no sobrevive el que mejor se adapte sino el más fuerte, es decir; en este y como en todos los trabajos, usted mismo es el que se gana que lo ocupen o lo rechacen, esto es; un palero a escondidas de sus compañeros puede cobrar menos por un servicio, pero lo más probable es que lo haga mal, hacerlo mal es no cargar por ejemplo una volqueta en una hora y media, y como a un volquetero normalmente le pagan es por viajes, él necesita que le carguen rápido para hacer muchos más viajes en el día y ganar así más dinero, por esta razón y sin hacer apología a la esclavitud o alguna especie de superioridad de la raza negra, para la realización de esta labor, muchos dueños y conductores de volquetas prefieren a los negros.

 

Paralelamente a lo anterior, sucede que cuando un volquetero no quiere pagar lo que cuesta un cargue con los valores ya mencionados, lo cual se da en muy pocos casos, le toca llevarse a los paleros flojos o malos, los cuales y según el señor Córdoba, son aquellos que se demoran hasta medio día para cargar una volqueta y señala entre ellos a los venezolanos, argumenta además que los negros de ese punto son buenos y fuertes, porque hacen el respectivo cargue en hora y media.

 

Análogamente, dice el señor Córdoba, que cuando los conductores piden rebajas, es con el ánimo de quedarse con su tajada, porque los dueños de las volquetas que son los que ponen el billete, ya saben los precios y mandan la plata completa, y saben además que si necesitan hacer muchos viajes, deben pagar el valor total, para que les toquen buenos paleros, “y que se pongan las pilas porque para este año 2022, los precios van a subir”, esgrime el señor Ángel.

 

Vale aclarar que, para los paleros al ser este un oficio y/o trabajo informal, no hay una regla de coste, dicen que quienes suben los precios son ellos mismos y no los volqueteros o dueños de las mismas.

pala

Ángel Córdoba (palero de la glorieta de la Terminal del Norte)

Habría que decir también que, en el punto de paleros de Solla son más de 60 personas las que se dedican a esta labor, el de la Iguaná ya se está acabando, por su parte, en el de la glorieta de la terminal del norte, son alrededor de 40, casi todos son negros, lo que ocurre es que al pasar por este lugar, casi nunca se ven más de cinco personas en atención a que son buenos para volear pala y por esta razón los buscan mucho, es decir, ya ellos han dejado huella realizando dicha labor, tanto, que en ocasiones les ha tocado rechazar trabajo por encontrarse ocupados y/o comprometidos, y en el caso que se llegue a ver un alto número de paleros en el lugar, es porque la cosa está peluda.

 

Para concluir, es bueno mencionar que al terminar la labor, los paleros que viven en Moravia, y por lo cerca del sector, se regresan a sus casas caminado y los que viven en otro de los barrios ya mencionados que les toca pagar bus, por lo general no son vistos en este tipo de transporte con su principal herramienta de trabajo, la pala, no porque les de pena que los vean con la misma, sino por la incomodidad y peligrosidad de esta dentro del bus o el metro ya que estos siempre andan llenos, las palas las guardan en un parqueadero del lugar hasta el otro día y les cobran quinientos pesos la noche.

 

Con todo lo dicho hasta aquí, es factible comprender que el trabajo honrado, siempre va a ser algo digno de admirar en el ser humano, ganarse el sustento para la familia, con el sudor de nuestras frentes, siempre va a ser satisfactorio, darle a nuestros hijos el ejemplo del trabajo, además de la educación, los valores y las buenas practicas, es una de las mejores herencias en aras de promover generaciones con mejores formas de pensar, actuar y salir adelante con esfuerzo propio.

 

 

*El señor Ángel Córdoba es oriundo de Quibdó, tiene seis hijos: uno vive en España, una en Istmina (Chocó) y cuatro en Quibdó, todos mayores de edad. Actualmente vive en Robledo con su nueva esposa, y deriva su sustento diario de ser palero, quien profesa: “si no hay pala, no hay trabajo y si no hay trabajo, no hay comida”.

 

Glosario

Camellar: trabajar, especialmente en oficios pesados o difíciles

Paliar: disminuir, mermar o reducir algo, especialmente el hambre

Coca: recipiente donde se carga la comida

Porta: recipiente donde se carga la comida

Ribetear: rellenar un recipiente especialmente con comida y aplanarlo para que le quepa más

Mataburro: panela desleída en agua, especialmente con hielo

Caspete: quiosco donde hacen y venden comidas, especialmente en las construcciones

Rusa: nombre con que se conoce al trabajo de la construcción

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación. 

Glorieta Terminal del Norte 

 

Lee otras columnas de Robinson 

 

Fotografías: Cortesía Robinson Mena Martínez.

 

CATEGORÍAS

opinión

Recomendados

Yo soy chocoano de nacimiento: una auto¬representación para un nuevo rumbo

RECOMENDADOS / 21 de abril de 2015

Actualmente  la  chocoanidad  vive  la  gran  crisis  de  la  auto¬representación.   . . .

Y si la muerte pisa nuestro huerto, ¿Qué dejaremos?

RECOMENDADOS / 27 de octubre de 2021

El otro día me encontraba trastornado por la noticia del asesinato del líder social del San Juan . . .

reseteando el amor propio, disfuncionalidad

Y está de moda:

RECOMENDADOS / 18 de diciembre de 2021

Está de moda el no querer, está de moda el callarnos y no decir lo que sentimos y pensamos como . . .

Y deja que las emociones te ayuden a vivir…

RECOMENDADOS / 11 de agosto de 2021

Las emociones son nuestra realidad, estas influyen en el relacionamiento con el otro y cualquier . . .