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ESPIRITUALIDADES

Una Semana Santa en el Darién

Existe un lugar en Colombia donde las brujas navegaban por el mar en cascaras de huevo y donde los más conocedores atrapaban tormentas en pañuelos. En esta ocasión narraremos los aspectos que rodeaban la Semana Santa en el Darién.

Durante estos días las mujeres se despertaban mucho antes que el sol apareciera en el horizonte y empezaban a preparar el fogón. Los relatos orales cuentan, aunque ya no hay registro del porqué, que era una ofensa preparara comida después de cierta hora, es por esto que los alientos, aunque eran muy ricos, se servían fríos.   

 

“Yo recuerdo que a las cinco de la mañana o tres de la mañana se levantaba mi mamá a cocinar y desde que eran las diez u once ya el fogón no se prendía más y con eso se hacía la comida para todo el día; y así mismo cogimos nosotras la costumbre que a las cinco de la mañana nos levantábamos a cocinar y ya no prendíamos más el fogón”. Recuerda Nora Martínez.

Esta también era la temporada en que más se veían mohanes en las quebradas, y era el momento en el que se podían obtener elementos esenciales para la medicina tradicional como el «unco», que se obtiene de un árbol virgen el viernes santo.

En esa misma época en el Darién diciembre era una festividad menor en cuanto a diversión, la importante era Semana Santa. En estas fechas nadie trabajaba y tanto los niños como los adultos se dedicaban a comer dulces o a jugar juegos como dominó, trompo, cartas, voltiao, tapita y hasta cucunubá.  Y el día más importante era el sábado de gloria el día cuando todo el pueblo amanecía rumbeando con la mejor pinta.

“El sábado de gloria se rompe la olla […] se mataban dos o tres gallinas o un cerdo para hacer unos sancochos y ahí comenzaba la fiesta”, afirma Julián Terán.

 

Y se tiene que hablar en pasado pues los mohanes fueron retirando cada vez más lejos, ya no hay yanta variedad de dulces y cualquier día es bueno para rumbear. Las tradiciones de antaño se van transformando, pero por lo menos estas costumbres perduran en la memoria de las personas que las vivieron.

 

Este articulo es producto del trabajo de grado de Mitchell Restrepo, Entre dulces, décimas y mojanes, Relatos orales de Capurganá

 

Fotografías: Mitchell Restrepo

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