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Las raíces africanas del flamenco: la historia no contada de la música andaluza

Cuando se habla de Flamenco, el común denominador es que se venga a la mente de alguna persona alguien blanco bailando, con sus trajes pomposos, rojos con negro y tacones que hacen retumbar el suelo al son del ritmo y las manotadas al cajón; este género musical, nacido en España, es declarado Patrimonio Inmaterial de la humanidad por la UNESCO y su música es algo que se arrastra desde Andalucía hasta la Bahía de Cádiz.

 

Su historia se remonta a los siglos XIV y XVIII, cuando en la época de la colonización las comunidades de africanos esclavizados llevados a América desde Mozambique y Senegal, y los que entraron por Sevilla y Cádiz, trajeron sus tradiciones y rituales. Por otro lado, parte de la historia del flamenco se da con el músico español Paco de Lucia, quien durante su viaje a Perú se enamoró del sonido y la magia del cajón peruano, un instrumento creado por comunidades africanas esclavizadas; quienes fabricaban cajas para comunicarse entre ellos y hacer sus rituales ya que no tenían consigo su instrumento original, un tambor africano llamado Djembe.

 

Este instrumento representó el origen de la percusión flamenca que surge en el siglo XVI, y en el siguiente se produce una nueva intrusión de los africanos en las costumbres y músicas europeas como las mojigangas, ñaques, gangarillas, bululús, inspirados en los sonidos de las marimbas y zambombas, gurumé, cumbé, y el zarambeque, ritmos que hoy en día siguen siendo incluso motivo de debate. En América y Europa impusieron la prohibición de estos instrumentos, con el fin de evitar la comunicación previniendo fugas, revueltas y cultos religiosos africanos.

 

La influencia musical que se vio en España fue notoria, especialmente en las ciudades portuarias en donde los africanos llegaron a representar el 10% de la población; cuando llegaron a España, incluso antes del descubrimiento de América desde el siglo XIV  y un siglo antes de la llegada de los gitanos, los africanos habían ido introduciendo en las ciudades del sur y norte del país los patrones y los ritmos africanos que se incorporarían luego al teatro y los actos religiosos, un recorrido que más tarde realizarían los gitanos con sus aportes culturales, como los cantos y bailes.

 

El éxito de tales elementos reunidos fue de gran importancia para la música andaluza, ya que favoreció que estos aportes africanos, afrolatinos y gitanos pudieran entrar a formar parte de lo que en breve llegaría a ser lo que hoy llamamos flamenco.

 

La raíz africana es la base de la música americana de norte a sur y está en el origen de muchos estilos del Mediterráneo. Este descubrimiento, nos da una lección frente a unos presupuestos culturales oligárquicos y europeo centristas.

 

Recomendaciones: Ver el documental Gurumbé, canciones de tu memoria negra | Conoce a Yinka Esi Graves, la bailadora de flamenco de origen ghanés y jamaicano.

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

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Fotografía: parte del documental Gurumbé

 

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