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La representación SÍ importa

Más allá de lo obvio y de la explotación comercial que supone el mercado de personas afro para Disney (mercado ignorado por años por el imaginario en el que los negros somos pobres), está la pregunta de ¿por qué estos espacios de representación son importantes, y más que eso, necesarios?

Vuelve y juega. “Yo no soy racista PERO…” y bla bla bla, la misma retahíla de siempre, que un personaje “blanco” no puede ser representado por alguien con otra piel. Y antes de que salgan con el argumento vacío de que la actriz escogida en el casting no se parece (o que incluso es lo contrario) del personaje “original”, déjenme decirles que sí están siendo racistas, porque es que, vamos, es apenas OBVIO que las características físicas de ambos personajes (el animado y el real) son diferentes.

Sin embargo, ese no es el punto. Disney puede salir el día de mañana diciendo que cambió el casting para incluir a una persona rubia y de ojos azules para apaciguar sus almas racistas, pero es que el daño ya está hecho. Y la discusión de fondo no es si el personaje debe o no parecerse a quien escojan para interpretarlo en un live action. Esto es de unas connotaciones más graves, que están arraigadas en la mentalidad de muchos y contra lo cual es difícil luchar.

Más allá de la descripción o la caracterización de un personaje, uno pensaría que este puede repensarse en otros términos más inclusivos, si el interés real es generar nuevos espacios de representación para gente que, así como yo, creció sin ningún tipo de referentes; sintiéndose extraños en su propio cuerpo, porque la imagen que le vendían de las “personas reales” y “bellas” jamás se correspondía con la de uno, es decir: en nada se parecía a nosotros y nosotras.

 El asunto de la representación es clave, porque en el espacio público que son los medios de comunicación, se le da forma y perpetuidad a los prejuicios e imaginarios que tenemos sobre las otras personas, y sobre lo que estas pueden o no ser o hacer con sus vidas.

 

La reafirmación de los sesgos racistas que he visto en cada uno de los comentarios que he leído en redes también tienen que ver con la falta de empatía hacia el tema, porque quienes lanzan estos juicios de valor siempre se han sentido tan identificados con sus representaciones en el plano positivo, que dan por sentado que para todo el mundo es así. Y no señores, no es tan sencillo como eso.

Esto es como sugerir que como a mí me va todo bien, no hay problemas más graves en el mundo. Esto es egocéntrico y narcisista porque además de cada uno de nosotros, hay unas 7 mil millones de personas adicionales con sus propios problemas y dificultades.

Pero, volviendo al tema, más allá de lo aparente y de lo obvio, hay toda una dimensión de cosas que tienen que ver con la perpetuación de toda clase de estereotipos racistas que nada o muy poco tienen que ver con el argumento que esgrimen los haters cuando hablan de que el personaje no se parece físicamente al “original”, y que por esto la decisión de incluir otras tonalidades de piel en los castings es carente de coherencia.

Lo que creo es que aún no estamos en la capacidad de aceptar la negritud en otros roles más allá de los que siempre se les han asignado. La historia de lo negro siempre se ha contado desde el plano de la vergüenza, el sufrimiento, el dolor, la burla, la hipersexualización y la esclavización. Es por eso que nos resulta chocante, impensable que podamos hablar de esto desde la realeza que supone ser una princesa, desde la belleza que supone ser una Miss Universo, desde la magia que supone ser un hada de cuento, desde el poder, la inteligencia y la civilización que supone ser un superhéroe o guerrero…

A la gente le resulta más cómodo verte limpiando la casa, siendo azotado, esclavizado y violado. A la gente le resulta más fácil compadecerse falsamente de nuestros sufrimientos cuando los ven en pantalla y escribirnos héroes blancos que nos salven de nuestras desgracias. Si no me creen, miren la crítica que hace Viola Davis sobre su papel en The Help.

Ahora, cuando uno les replica a estas personas, salen con el argumento contrario. Alguien me decía que si entonces en la película de Martin Luther King Jr el actor debía ser alguien como Tom Cruise, y pues no. No por varias razones: la primera porque Martin Luther King Jr es un icono de negritud y sería irrespetuoso e irresponsable contar sus sufrimientos desde una piel cargada de privilegios que no ha sufrido sus luchas.

Por otro lado, la caracterización de personajes literarios y ficticios es más flexible porque éstos si pueden ser sujetos a cambios toda vez que su existencia está en la imaginación de cada cual, y en este sentido, sus formas cambian de cabeza en cabeza.

A mí me parece lindo que este tipo de cosas pasen, porque nos ayudan a entender que lo negro puede ser contado de otras maneras. Y si no me creen que esto es importante, les voy a ilustrar la cuestión con dos ejemplos reales.

 

Cuando hace un año se dio una rueda de emprendimiento en el departamento del Chocó, el director del SENA estaba dando una especie de conferencia y tenía al lado a Rosaura Hinestroza, emprendedora detrás de un caso exitoso de empresa llamado La Chocoanita, donde se elaboran artesanías de tal calidad que se convirtieron en producto de exportación.

El funcionario público, en su afán de “enaltecer” el tezón de esta mujer, dijo algo así como que “Rosaura, que es una mujer muy bella…ella pudo haber sido una prepago, pero escogió la legalidad…” ¿Ella escogió la legalidad? ¿Acaso su único destino era ser una prostituta? ¿Si Rosaura fuera una mujer blanca, su caso de éxito personal sería cuestionado de esta manera? ¿Si es claro cómo operan los estereotipos sobre los cuerpos negros femeninos a partir de los referentes que actualmente se tienen?

Rosaura Hinestroza al lado del director del SENA.

Si no les queda claro todavía, echémosle un recorderis al caso de Elizabeth Mosquera aquí en Medellín, un caso más reciente. A Elizabeth que es manicurista de oficio (y una de las buenas) una clienta no le abrió la puerta de su casa luego de solicitarle un domicilio. La mujer argumentaba que se había equivocado al “ver el trabajo tan bonito que hacía, no pensé que fueras negra” y que ella “no dejaba entrar negros en su casa”.

¿Entienden el punto aquí? Sobre lo negro hay tantos estereotipos tan negativos que lo que muchos creen es que no podemos ser inteligentes, hábiles o capaces de hacer nuestro trabajo con dignidad, valor y decencia. Muchos han llegado al punto de asociar nuestro ser, nuestra piel, con robo, asesinato, vileza, mierda… tanto es así que pueden buscar las connotaciones sobre el significado del color negro. Háganse el favor de buscarlo y repiensen sobre lo que se les viene a la cabeza cuando ven a una persona negra viniendo de frente en la misma acera…

A mí poco me importa lo que Disney está haciendo desde lo comercial al crear este tipo de controversias. Lo que me carga el espíritu de mala vibra es que no se reconozcan en su racismo porque creen que ser racista es cerrarle la puerta a alguien en la cara o decirle que no puede pasar a su casa. Ser racista también implica generar violencias tan sutiles como las de sus comentarios cuando dicen que no les importa, pero que les parecerá gracioso ver a un “mojoncito volador” en pantalla. Es decir: un hada negra = igual a mierda voladora. ¿Si entienden cuanta violencia hay en este comentario?

Foto: pantallazo de Facebook sobre una publicación propia.

En fin, y que no quiero hacer esto de una lectura eterna, ojalá que aquellos que me llaman resentida vivieran en su piel lo que yo y muchos hemos vivido en las nuestras. Creo que es importante y valioso que haya representaciones positivas sobre lo que ser negro significa. Y creo además que este es el inicio para que empecemos a crear nuevas historias de la negritud desde lo que ya está.
Gente, la representación SÍ importa…

 

Para más información:

 

Indignación por actos de racismo contra joven manicurista en Medellín

Nunca ha pasado por mi cabeza ser prepago, la respuesta de Hinestroza al director del Sena

Viola Davis se siente arrepentida de aparecer en «The Help»

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

Fotografía: El Espectador y pantallazo de Facebook
Fotografía de portada: Hollywood Reporter

 

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