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Juventud y política: un camino posible para la comunidad afrocolombiana en el Cauca

carolina mosquera cauca

Algo que parecía irreconciliable en la cotidianidad colombiana, está cambiando: la relación entre la juventud y la política. Este fue el tema central de la conversación que sostuvimos con Carolina Mosquera Trujillo, Consejera Departamental de Juventud en el Cauca.

 

Los seres humanos somos un acuerdo vivo entre el tiempo y la historia: uno nos forma, la otra nos determina; sin embargo, la terquedad humana a veces tiene como resultado un giro radical de la vida y de cómo la asumimos. En últimas, es la terquedad humana la que cambia la historia en el tiempo.

 

Juan Sebastián: ¿Quién es Carolina Mosquera?

 

Carolina Mosquera Trujillo: Es una mujer nacida el 9 de mayo de 1997, en Guacarí, Valle del Cauca, que desde niña se trasladó a la vereda de Lomitas, en el departamento del Cauca. Fue, y es, criada por su abuela paterna, a quien llama Mamá; y es madre de María Camila. Actualmente estoy cursando segundo semestre de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos en la Universidad del Valle, sede Norte.

 

Juan Sebastián: Lomitas, nombre sonoro y jocoso, es tu territorio ¿Cómo fue crecer allí?

 

Carolina Mosquera: Lomitas no siempre ha sido lo que es. Entre el 2005 y el 2007/8 fue muy cruel. Hubo un episodio que me marcó mucho: por esa época salió una lista de amenazados. Ese día suspendieron las clases de la escuela. Me acuerdo que cuando yo llegué a la casa la policía estaba ahí. Me sorprendió. Luego supe que había ido a las casas de las personas que estaban en la lista. Estaban ahí por mi mamá. Le sugirieron abandonar el territorio, con lo que la familia estaba de acuerdo; yo la abracé y le dije: “Mamita, vámonos”. Y mi mamá me contestó: “De aquí, de mi tierra, no me saca nadie. De Lomita me sacan muerta”. Todos se fueron, menos ella. Gracias a Dios nunca le pasó nada.

 

En ese tiempo teníamos un emprendimiento, mi mamá hacía pandebonos y yo salía a venderlos. Tenía 6 o 7 años. En términos de conflictos fue una niñez muy difícil para quienes crecimos en esa época. Incluso, estoy convencida de que ese escenario ha causado que algunos estén más próximos a las dinámicas de la guerra. Entonces se repite una especie de guerra circular en la que se reproducen las dinámicas de la muerte.

 

Luego de esos años se empezó a retomar la normalidad. En Lomitas la economía se mueve por la agricultura, sobre todo con el monocultivo de la caña. También hubo un tiempo en el que se cultivó bastante la piña. También las mujeres cabeza de hogar se la rebuscan, todos sabemos cómo. Lomitas es un paraíso; yo lo veo como un paraíso porque es mi tierra.

Juan Sebastián: ¿Cuál fue el momento en el que tuviste consciencia de tu condición y que te llevó a tomar la decisión de hacer algo por el territorio y por vos misma?

 

Carolina Mosquera: La maternidad fue para mí un momento crucial. El haber parido vida me dio la consciencia de la necesidad del cambio, de otro futuro. Desde ese momento tomé la decisión radical de hacer un cambio, y desde ese momento he tratado de sostenerme y ser coherente y consecuente en lo que me he propuesto. Si yo hubiese tomado el otro camino, ya no estaría. Y sin mi mamá tampoco. Era ella quien, a los 16 años cuando yo quedé embarazada, se hizo cargo de mí. Me levantaba para ir a la escuela. Me decía: “Te me vas a estudiar. Yo no voy a criar una analfabeta. De haragana no te me vas a quedar. Nadie te mandó. Te me vas a estudiar”. Con su dolor me decía eso, porque yo sé que ella, de alguna manera u otra, le daba pesar su muchacha. Ella dejó de vivir su vida para que yo viviera.

 

Eso me llevó a participar de algunos procesos de formación, como el de Palenques Juveniles para la Gobernabilidad y Participación Ciudadana. Después de eso quedé vinculada a los procesos del Consejo Comunitario. Y Juan Carlos me mandaba a las reuniones porque decía que yo era muy pila y hablaba bien. Empezó a darme espacios. Me sentía como una hormiga en medio de tanto elefante. En el momento en el que me tocó hacer la relatoría de lo expuesto me fue muy bien. Así es como llegué a la secretaría del Consejo Comunitario Afro Lomitas, como parte de la apuesta de brindar espacios a los jóvenes. Ahí me fue muy bien, tanto que en la siguiente asamblea me eligieron como la coordinadora del Palenque Juvenil del Consejo Comunitario, cargo que actualmente aún ocupo. Soy la máxima autoridad en términos de coordinación juvenil en el Consejo Comunitario. Y de ahí en adelante me he encaminado a estar dentro de los procesos. He participado de las escuelas juveniles de ACON y hemos visibilizado, en la comunidad joven de Lomita, la necesidad de que los jóvenes del Consejo se reconozcan y participen de la vida política del territorio.

 

Juan Sebastián: ¿Cómo ha sido la recepción del proceso y cuáles han sido los logros de ese trabajo?

 

Carolina Mosquera: Al inicio los jóvenes no eran muy receptivos. No pasaba del respeto por mi persona, pero no se involucraban mucho en las propuestas. Y dentro de las apuestas hemos construido confianza, no solo en Carolina, sino en el proceso. Ahora los jóvenes ya quieren, ya participan, ya se involucran, de una u otra manera; aunque a veces sean siempre los mismos, los demás, al ver esos mismos, se motivan a participar. Ahora la gente, no solo los jóvenes sino también los mayores, la comunidad en general, también participan de las dinámicas del territorio, a pesar de todo.

 

Visibilizamos cosas que antes eran “normales”. Por ejemplo, la gente se disfrazaba de afrocolombiano cada año en mayo; ahora se ve no como una conmemoración, sino que se asume como un estilo de vida. También hemos suplido la ausencia del estado en escenarios como el de garantizar el buen vivir de los jóvenes, tener espacios asamblearios, como el que tuvimos el año pasado donde se reflexionó sobre la política pública juvenil y se dieron aportes desde los jóvenes que participaron. Esos son espacios desde y en donde se construye el territorio. Sin embargo, también hay que mencionar que hay situaciones que a nosotros como líderes se nos salen de las manos.

 

Juan Sebastián: ¿Qué es lo que busca Carolina Mosquera y el grupo de personas que la respaldan?

 

Carolina Mosquera: El objetivo es fortalecer la participación de los jóvenes. Aquí es de resaltar la labor de las escuelas de liderazgo juveniles que vienen realizando con todas las expresiones culturales y sociales en los distintos territorios. Necesitamos que las políticas públicas juveniles tengan presencia real en los territorios. Nuestras capacidades, nuestras propuestas como jóvenes, no necesariamente están tan abiertas porque los estatutos nos dan un marco limitante, y debemos actuar de acuerdo con lo que nos dicta la ley. Pero yo estoy convencida de que nuestras propuestas ayudarán a que los jóvenes tengan un desarrollo político que los retire, también, de la estigmatización. Debemos llevar a nuestros jóvenes a la política, y la política a nuestros jóvenes.

 

Juan Sebastián: Hablemos un poco sobre las propuestas que constituyen tu pliego, y de los retos que has asumido

 

Carolina Mosquera: la Ley 1622 del 29 de abril de 2013 o Ley Estatutaria de Ciudadanía Juvenil se ha venido renovando con la oportunidad real de que los jóvenes escojan y se escojan. Este tema cogió fuerza desde la coyuntura del paro del año pasado. Desde los consejos comunitarios, desde este de Lomitas, pasa algo muy chévere, y es que somos muy arraigados al territorio, y estamos muy articulados a la comunidad. Entonces empezamos con la dinámica de reflexión, lectura y propuestas en medio de ese contexto. De ahí surgió una lista independiente. También teníamos unas curules especiales que podíamos conseguir, que son la curul de las víctimas y la curul afro. Con esto, la autoridad del Consejo Comunitario de Lomitas decidió que yo fuera parte del proceso por la curul afro, que es mi fuerte. Me interesa mostrar las capacidades que tiene el pueblo afro, sobre todo los jóvenes en el territorio.

 

En medio de este proceso, en el mes de noviembre fui elegida como consejera municipal de Juventudes por la curul afrodescendiente. Posteriormente, en enero fue la posesión del Consejo Comunitario de Juventud y, gracias al trabajo que realizamos y realizan muchas personas en el territorio, la lista de los consejos comunitarios fue la más votada del municipio, lo que permitió que 3 consejeros nuestros ingresaran al Consejo Municipal de Juventud. En ese espacio asambleario, 8 días después, se eligió la directiva del consejo asambleario y el delegado departamental que, por decreto, fui designada como tal. Es decir, actualmente soy la delegada del municipio de Santander de Quilichao a conformar el Consejo Departamental de Juventudes. Somos 42 municipios, cada municipio con su delegado, pero, por decreto, serán máximo 13 los que conformarán la mesa departamental. Nosotros proponemos, entre otros, 3 aspectos fundamentales:

 

  1. Debido a que el Consejo Comunitario de Lomitas fue el primer consejo comunitario de juventudes elegido por voto popular, nos interesa sentar las bases de esta experiencia porque la ley tiene muchos vacíos; así, que esto sirva como un ejemplo para que otros consejos comunitarios puedan hacer lo que nosotros hicimos. La idea es moldear el reglamento. Creemos que es el primer paso para una cultura política digna. Esto es lo que se busca: fortalecer el ejercicio político juvenil en el territorio.

 

  1. Constituir y consolidar espacios asamblearios políticos porque las plataformas juveniles son espacios que recogen las expresiones políticas, sociales y culturales de los municipios. Entonces lo que nos mueve es preguntarnos de qué manera, como consejeros, municipales y departamentales, podemos fortalecer las capacidades creativas y propositivas de todas esas expresiones.

 

  1. Crear políticas juveniles articuladas con las necesidades y realidades de las zonas y subregiones del departamento. De esta manera, mejorar el acceso a convocatorias y actividades. Lo que nos mueve es poner este tipo de servicios y actividades en términos de lo público y al servicio de los jóvenes.

 

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Juan Sebastián: Carolina, hay una realidad de los territorios, principalmente rurales: en los pueblos vos no podés ser marica, lesbiana o trans. Incluso, puedes ser aceptado/a socialmente desde la burla o  la resignación, o ser simplemente desde el rechazo. ¿Hay alguna política o propuesta de tu parte para afrontar esto?

 

Carolina Mosquera: Cuando conocí a mi compañera, a la primera que le dije fue a mi mamá. Se la presenté y luego de que ella se había ido le dije a mi mamá que esa era mi pareja. Mi mamá me miró y me dijo: “Después de que no vayas a hacer sufrir muchacha ajena…”. Eso me contestó. Por otro lado, sí fui objeto de burla de muchas personas en el territorio, llámese Lomitas o Santander de Quilichao, sobre todo por parte de los hombres; las mujeres me decían que yo, después de haber probado hombre y tener una hija, estar con una mujer… Me preguntaban que si se sentía algo. Siempre te preguntan por el sexo. Yo he sido muy abierta; además, las relaciones íntimas pasan a ser de un dominio público. Y las burlas siguieron. Pero a mí no me ha afectado porque mi mamá me dio las herramientas para tener un carácter fuerte, muy particular.

 

Por su parte, lo que me he planteado hacer es que, independientemente del lugar en donde me encuentre, es visibilizar las luchas, ajenas y propias, referentes a la diversidad sexual. Yo no soy muy cercana a la comunidad LGTBIQ+, pero sí me siento acogida y recogida en lo que hacen. Siempre he dejado claro que, desde mi gestión como consejera, vamos a liderar las propuestas de inclusión. Tenemos que seguir, y, si es necesario, rediseñar la ruta sobre diversidad sexual y étnica. Por ejemplo, una de las propuestas que está dentro de mi pliego es la necesidad de visibilizar y actuar en contra de las violencias basadas en género, que, en los territorios, tienden a callarse, incluso a justificarse por razones históricas y contextuales. Eso no puede pasar. La ley nos ampara y debemos acceder a esos amparos. Vamos a interlocutar porque lo que sufran las bisexuales no lo sufran las lesbianas; lo que sufran las lesbianas no lo sufran las trans…

 

Juan Sebastián: ¿Qué viene?

 

Carolina Mosquera: A corto plazo viene la posesión de Carolina Mosquera al Consejo Departamental de Juventudes, que, dicho sea de paso, nuestra propuesta fue la más votada porque 12 de las 13 subregiones votaron por mí. A mediano plazo viene la Consejería Nacional de Juventud que no es solo mi objetivo, sino de la comunidad que me respalda y el Consejo Comunitario que me apoya. Y a largo plazo, que se va haciendo día a día, es recuperar lo que era Lomitas, un territorio de oportunidades y paz. Y esto no es solo un sueño, esto es posible. Vivimos en un escenario de revolución. Pensemos en Francia Márquez. Francia ha revolucionado la política, el clasismo, el machismo, todo lo que históricamente lastima este país. Y lo que viene es acompañar, como movimiento afrocolombiano (como tampoco es tan fácil para los movimientos feministas ni para nadie), el vehículo democrático para fortalecer nuestras políticas en el territorio e involucrar activamente a los jóvenes. Francia Márquez no es Francia Márquez; Francia Márquez es todos y todas.

 

Como consejera Departamental de Juventud, Carolina representa los jóvenes de su municipio en los escenarios locales y nacionales de toma de decisiones, así mismo su labor permite realizar vigilancia y control de la gestión pública.

 

Fotografía: cortesía

 

Vive Afro, 7 años haciendo periodismo étnico digital

 

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