Martes, 03 Septiembre 2019

El cuerpo femenino libre de semen: derecho al asco

Coincidencialmente me he encontrado en revistas, anuncios en internet, publicidad virtual unos cuantos estudios livianos e investigaciones de fuentes dudosas, donde hacen ver que el semen de los hombres como categoría biológica posee un sin número de propiedades naturales como si se tratara de una medicina, un remedio. Ellos, ¿son la panacea?

Por: Fares Montaño*

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

 

Poder elegir que tu cuerpo, negro, colonizado, femenino, racializado y múltiples veces empobrecido en este sistema hegemónico, deje de ser un depósito de la constante e invariante basura que los hombres producen como los dignos representantes del sistema capitalista, no puede describirse como un acto feminista, sino de libertad del propio ser. 

 

Antes de adentrarme a la construcción de este texto; deseo aclarar que las particularidades del escrito a continuación si bien es mi propia experiencia personal, mi sentido común; pregunté a muchas de mis lectoras por sus propias experiencias en relación al tema, así que me atrevo a nombrarlas para posterior darnos el derecho de encontrarnos en lo que nos cruza, nos coincide, nos conecta y nos aleja también

 

 

“Cuerpo femenino libre de semen: derecho al asco”, no es una campaña en contra de los hombres ni de la importancia del semen al momento del embarazo, sino es una apuesta reflexiva en pro de nosotras las mujeres negras en Colombia, las mujeres en el mundo y el ejercicio de libertad. Es una vergüenza que en pleno 2019, la estructura capitalista nos siga reduciendo, nos infantilice y nos trate como un cuerpo vacío donde no hay espacio a elegir lo que deseamos y nos hace bien, pero si obligarnos a ejercer el rol de vertedero de toda porquería que produce el mundo.

 

Más aún, me preguntaba un par de meses atrás, ¿de dónde? ¿cómo? ¿cuándo? y ¿por qué, todo en la existencia del planeta tierra sigue siendo una constante falocéntrica? ¿por qué todo en la vida, en la historia, el pasado, presente y futuro debe girar alrededor de la presencia de esta categoría biológica y sus penes?, pareciera que no basta el sexo defectuoso con ellos y todo lo que hacen mal, sino que debemos aceptar todo. ¿Cómo “instituciones científicas” son capaces de reforzar estos discursos paupérrimos acerca del consumo del cuerpo femenino? ¿de dónde sacaron que el semen de los hombres quita las arrugas, contiene vitaminas, fructosa, sirve para la salud del cabello y otras propiedades que coincidencialmente pueden ser untadas en el cuerpo femenino o consumidas vía oral como si fuera una sustancia para sanarnos o arreglarnos algún desajuste?. ¿Hasta dónde el sistema de educación sexual masculina basada en el consumo de pornografia, dicta que ese fluido debe ser tirado a la cara, en medio de los senos, al trasero sin que el objeto de consumo (mujer) presente queja? ¿dónde quedó el derecho a que esta cosa con tan mal olor cause incomodidad?, ¿Por qué pactar con el silencio y no acceder al derecho de mostrar asco, náuseas ante las prácticas de los hombres ejercidas en el cuerpo, siendo unas más violentas, dolorosas y vergonzosas que otras?

 

Ahora bien, debo decir que muchas coinciden que es mejor el silencio o fingir que está bien para evitar el quiebre de la masculinidad del tipo a pesar de la viscosidad y el mal olor; diré entonces a favor de nosotras tal cual me lo ha enseñado el afrofeminismo que sospecho de todo lo que haya pasado por mano de los hombres, sus verdades no son mis verdades, las verdades de los hombres negros NO son mis verdades nunca, así que en defensa y el derecho a elegir de acuerdo a mis deseos y en medida de lo libre que nos podamos sentir: Lo científico, discursivo, político, biológico, holístico, religioso, económico, de orden social, psicológico, lo satanizado y canonizado por lo masculino no es una regla vital para cursar la vida dentro de los sistemas sociales siendo mujer. ¿Por qué no hay justas campañas televisivas, virtuales, en medios de publicidad de consumo masivo que recomienden a los hombres tragar, beber, libar, comer el fluido vaginal y menstrual de “la hembra del macho” siendo este último un proceso natural único libre de violencia ejercida en el vientre de nosotras fuera de reforzar parafilias de los hombres, la cual sería una razón obvia para que sea consumido porque el principio es la satisfacción del macho.  Al menos deberían haber campañas agresivas que les enseñe a comer (con la boca) bien una vagina, al menos.

 

A su vez, es importante mencionar este nuevo suceso divino que deja ver ejercicios actuales en las formas de socialización y prácticas del sexo proviniendo de mujeres diversas y heterosexuales, que emerge de un poder muy propio y muy político que suscribe el derecho al no consumo (perspectiva capitalista) del cuerpo y sexo centrado en un pene adherido lamentablemente a un hombre; así que, el cuerpo libre de semen es una decisión política, libertaria que no nos lleva a una búsqueda entre lo bueno y lo malo, lo femenino y lo masculino; es decir no es una dualidad, sino la muestra de la realidad biológica frente a sus necesidades amparada ante el cansancio constante de cargar, uno: con el placer supeditado a los hombres y sus prácticas mediadas exclusivamente por sus imaginarios basados en las actrices que son usadas para producir contenido pornografico y dos: que cada mujer en esta nueva era está dispuesta a conectarse con su interior y entender que la libertad no tiene que ver con que te tiren semen en el cuerpo sino que asumes que realmente tu cuerpo es tuyo y que si no obtienes placer del hombre reconoces que la fuente primaria eres tú, que el vínculo entre las que un día fuimos enemigas es un lugar seguro mayoritariamente seguro y por último solo si te apetece... dejarte tocar de un macho.

 

Conforme a lo anterior, hoy estamos ante una nueva construcción de la sexualidad femenina, ya no se hace urgente las sobras del macho, ya no es prioridad que ellos te asignen valía, su opinión en el cuerpo femenino no cuenta, ahora el cuerpo es políticamente capaz de decidir si lo quiere o no libre de semen y tener derecho al asco de este elemento, que se traduce más bien en recibir menos violencia, menos soportar sus formas tan básicas de socialización para acordar meterse a la cama, ya es más fácil entender que si él tiene urgencia para emborracharte es porque su anhelo es poder violarte saltándose el consentimiento, que no es necesario repetir que no, que tu sí o no, no nace de la presión ejercida, sino del ser consciente.

 

Que maravilla que las mujeres de hoy no tengamos que soportar como lo hicieron nuestras madres, tías, abuelas y otras que tal vez nunca llegaron al orgasmo, que delicia no tener que anteponer el “yo soy heterosexual” y prefiero el sexo con otra mujer, que maravilla que existan las ganas, lo mutuo, el placer bidireccional y no unilateral. Que tristeza que lo masculino no avance, no trascienda en beneficio de nuestra existencia habiéndoles dado todo desde nuestras tetas. Qué bueno que siempre hemos sido malas y ahora podemos ser peores. Que lindura verlos haciendo espectáculos en cualquier espacio porque no se les mima en sus incapacidades, en su poca sensatez.

 

<<¿qué tiene de malo que te eche el semen si siempre lo hago con otras? - Lo malo no es el semen, el problema es que no preguntas si lo puedes hacer o no. Me gusta mi cuerpo libre de semen>>

 

 

*Fares Montaño David: Líder del proceso organizativo ENNyE, activista, afrofeminista, defensora de derechos humanos - Amnistía Internacional.

  

Ver más columnas de Fares

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

 *Fotografía: Cortesía.

Lea También

  • ¡Pacífico, tú no tienes por qué estar llorando así!

    El Pacífico necesita una transformación profunda y que a su vez existan dirigentes que quieran de manera real el desarrollo de la región.

  • El silencio, en tiempos del Coronavirus

    Por estos días que llegó el Covid-19 a nuestras vidas, pienso que esta situación nos abraza a todos sin importar raza, edad, posición social; nos congela un silencio lleno de miedos e incertidumbres, llegando al punto de que escuchamos los latidos de nuestro corazón, de la respiración, te tomas el tiempo de observarte y de repensarte.

  • En Wakanda también abortan: Investigación exploratoria

    Sin importar el contexto cultural en el que vivamos, el derecho a decidir CUÁNDO tener hijos es esencial para la liberación de la mujeres, y en qué condiciones llevarlo a cabo, es un asunto estrictamente de SALUD PÚBLICA; algo que denominamos "maternidad voluntaria".

  • Barreras y triunfos de las mujeres afrocolombianas

    La historia de las mujeres afrodescendientes en América Latina está marcada por una estructura de dominación y poder, basada en la idea en que el color de la piel, rasgos fenotípico y género determinan la posición social y el acceso a las oportunidades y derechos. 

banner vertical derecha
Suscríbete a nuestro boletín