Lunes, 12 Octubre 2020

Fuego ancestral

Mbizo Chirasha (1978) es un poeta, editor, performista y cronista nacido en Zimbabue. Fundador de Time Of The Poet Republic. Es coordinador en su país del movimiento 100 Mil Poetas por el Cambio Global, y del Festival Internacional de Poesía Grito de Mujer. En 2019 publicó el libro Una carta para el presidente.

 

Por: María Del Castillo Sucerquia

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Traducción al español de María Del Castillo Sucerquia
(Poeta, correctora, tutora y traductora)
Barranquilla, Colombia

 

Mbizo Chirasha es activista por la paz y los derechos humanos, con énfasis en los derechos de las niñas. Es miembro de Africa Writers Caravan y jefe de influencia en Brave Voices Poetry Journal. Colabora como escritor en Monk Arts and Soul Magazine.

 Mbizo Chirasha


La pluma de Mbizo Chirasha es contestataria. En su poesía, se rebela en contra de las injusticias, la corrupción y la guerra; levanta la voz por el campesino, el desvalido, el silenciado. Asume una actitud franca y soberbia que, sin tapujos, sacude el polvo del tapete y le canta sus verdades al mundo.

 


El poeta se aferra al privilegio de la palabra y encuentra en la expresión misma la esperanza de un nuevo amanecer. Lucha incesante por sus sueños de libertad porque se reconoce en la ruina que lo rodea y tiene la convicción de que, en medio de la podredumbre, hay quienes sueñan y resisten como él.

 

I. Episodio Gólgota

La papeleta de votación defeca
sombras de hambre sobre la pobreza
de las servilletas arrugadas en mi mente.


Barriadas se tiran pedos de anofeles
en las alcantarillas de mi sangre.


Los cazadores desaparecidos
orinaron balas en el útero de hierro de
campesinos destrozados por la guerra,
dando a luz bombas atómicas
y granadas de lactancia.


Magos de los medios imbuyen
salami de propaganda
y pizza de eslogan.


Hambrientos rabinos lamen
polvo de tiza
de sus dedos en el almuerzo.


Soy palabra dinamita,
fumigo chinches ladrones y corruptos
que chupan la fertilidad de nuestro sol.


Nubes de vientres hambrientos
retumban con fórmulas.


Amanecemos con el grafiti de un virus garabateado en la frente,
anochecemos con las cucarachas viciando pechos cubiertos por eczemas.

 

Pan untado con sangre de tustiville,
queso con heridas de Darfur1.

 

Gotean los diamantes de sangre
subastados por armas devoradoras de carne.


Noches de colmillos marrones
pastan harinas con moho
antes del alba acariciar
las mentes heridas.

 


Obispos impenitentes de ONGs,
proxenetas vulnerados por chequeras gordas, gong y joyas.

 

Los laureados de Green back traicionan
a los pacifistas y guerreros.


Putas económicas mojan sus conductos
de esperma en burdeles diplomáticos.


Paparazzi vomitan columnas de basura pintadas con espray.

 

Perros con eslogan parodian la farsa de Hiroshima
y la comedia del “bag dad” 2.


Novatos lamen restos de paquetes de braai
tras la aritmética de las votaciones.

 

Fanáticos de tamaño insuficiente
encajan en tangas políticas con resortes de acotación.


¡Imbéciles políticos que dominan el truco de la propaganda!

 

Soy el cloro poético que purifica las cintas transportadoras
del crudo de la corrupción,
soy una loción metafórica que remueve el eczema
en la década de la hepatitis electoral.

 

II. Repúblicas Casava

Juba
Hijo de esperma perdido en atardeceres de masturbación política

Wagadugu
Plazo de nuestras revoluciones

Darfur
Estómago estreñido, enfermedad devastada, monje dormido sin sangre

Nairobi
Cultura perdida en el polvo del léxico sajón y la jerga de las alcantarillas

Soweto
Xenofobia, alcoholismo y afrofobia chapoteando

Marikana
Ampolla cervical en la revolución inacabada

Harare
La corrupción del polonio transformando a los ancianos en matones políticos

Congo
Logia de secesionistas y guillotinas humanas.

 

III. Sankara

África sangra y arde,
soñamos la libertad.

Estados agitándose al ritmo
de escombros, la calumnia y el desatino,
revoluciones chorreando poesía
y el pop de masas pobres.

Lunáticos comercian los países con pan;
beben el rocío de la libertad
y la sangre dorada de las madres.

Gallos de Sankara cantan los amaneceres
que se ahogaron en generaciones malvadas.

Los campesinos recogen las historias corroídas,
plantan cargas.

Hay quienes atan los sueños deformados en sus espaldas:

¡Sankara!

 Mbizo Chirasha 1

IV. Entre pasos

Fuego ancestral,
llamas relamen los sueños.

 

De una rodilla
baja en creciente silencio
un capullo soleado
que se posa en suelos negros.

Soy la cometa,

soga que se afloja desde la raíz;
vuelo, fisgoneo, rezo.

Voy entre pasos cual bailarín
o pantera.


Negro como la medianoche
en un cielo vacío.


Las estrellas hablan a mi alma con
esperanzas susurradas.


Vendo las heridas que mi padre plantó en mi lengua,
soy el pequeño profeta de cuerno grande,
proclamo la verdad observada por un niño.

No lloro por leche sino por agua.

(La bondad es oblación de un sacerdote sin nombre
cuya motivación yace en la cuna de los textos antiguos,
recordando a los vivos que anden con cuidado
porque alas han dado riquezas al mendigo y pobreza al rey).


Ahora estoy en ninguna parte,
aguardo por un lugar.


Cauteloso de algo,
no confío en nada más que la vía láctea,
— donde la ciencia estudia a los dioses
y a los misterios de los terrícolas.


Estoy en las escaleras mirando el crepúsculo
con la añoranza de un amanecer.


Estoy en los sueños donde los milagros
empujan el recelo al límite;
aquí canto palabras que,
para muchos,
suenan cual fabulas
en la pesebre del viejo Esopo.


(Apoyarse demasiado en la parte que falta
es acatar el mandato de los detractores
que le dan final a todo lo que odian con
una maldición común
que la resistencia niega al odio
de quien aún desnuda su alma
al amanecer
de donde la verdad se levanta y no descansa
hasta ser una obra
sin sombras).

 

Notas

1 Darfur: es una zona situada en el Sudán occidental que limita con la República Centroafricana, Chad, Sudán del Sur y Libia.
2 Bag dad: golpear la cabeza contra alguien, con fuerza intensa, para forzar coercitivamente a un miembro de la secta a hacer algo.

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

Fotografías: Cortesía

 

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