Martes, 21 Abril 2015

Yo soy chocoano de nacimiento: una auto¬representación para un nuevo rumbo

 

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Por: Yeison Arcadio Meneses

 

Actualmente  la  chocoanidad  vive  la  gran  crisis  de  la  auto¬representación.  La chocoanidad hoy evidencia en su cotidianidad las grandes herencias de la colonización, la esclavización, exclusión, la discriminación  y el racismo  sistemático. En este orden, las mentiras inventadas sobre las y los chocoanos y sus ancestros y ancestras, en la actualidad, hacen mella. Los discursos mentirosos generalizados sobre la pobreza, la inviabilidad,  la  miseria,  la  ignorancia,  la  servidumbre,  el  folklore,  la  lujuria,  las apariencias,  la  vagancia,  etc,  que  “pululaba  imaginariamente  entre  los  chocoanos  y chocoanas  según  los  colonizadores”,  han  tomado  un  rumbo  de  realidad.  El  poder culturalmente  ha  sabido  inculcar  sus  verdades  venenosas,  tanto  que  hoy  algunos chocoanos  y  chocoanas  se  identifiquen  de  manera  consciente  o  inconsciente  con  la idea de que la chocoanidad la representan algunos valores, o antivalores mejor, como los que aparecen en la imagen: corrinchero, metido, tramposo, rumbero, hablador, etc. Una  persona  con  este  “capital  cultural”  ¿qué  puede  aportar  para  el  progreso  de  su comunidad?  Aunque  al  final  se  diga  “ser  chocoano  es  lo  mejor”,  los  discursos antepuestos  y  la  larga  historia  de  la  representación  de  negativa  de  la  chocoanidad tienen mayor impacto en la percepción de las personas y en la formación del concepto de  la  chocoanidad.  Pero,  ¿Cuál  es  el  problema  de  la auto¬representación  y  la  auto-representación?

 

Las representaciones  sociales,  es  decir,  los  discursos,  ideas,  imágenes, relaciones  y prácticas  que  se  tienen  de  algo,  alguien  o  de  un  grupo  humano  generan  conductas. Estos discursos o formas de autorepresentación coinciden con discursos excluyentes, discriminadores, sexistas y racistas vividos por chocoanos y chocoanas en las ciudades del  país:  en  la  escuela,  los  lugares  de  trabajo,  calles,  etc.  Asimismo,  la  auto-representación  otorga un  lugar  y  forma  de  estar  en  el  mundo.  Lo  que  es  peor,  la naturalización  de  estos  discursos  hacen  de  la  realidad  social  y  cultural  entidades congeladas.  Es  decir,  se  adquiere  la  conciencia  de  que  siempre  será  así  y  que  las personas  no  pueden  hacer  nada  por  cambiar  la  misma.  Esto  implica  que  las transformaciones sociales y políticas del Chocó, deben iniciar por la transformación de la  mentalidad  colonizada.  La  emergencia  de  discursos  dignificantes  y  la revisita  a  la historia gloriosa de los chocoanos y chocoanas impactaría en la autopercepción y sería un agente de movilización psicológica, social, popular, cultural, económica y política. En este  orden  de  ideas,  el  gran  pensador  africanista  Runoko  Rashidi  manifiesta  que “lo que uno es depende de lo que uno hace por uno mismo, y lo que uno hace por uno mismo depende de lo que se sabe de uno mismo”.

 

Revistar  la  historia,  la  cultura,  la  política  y  sobre  todo  nuestra  psiquis  brindará  luces para  encontrar  caminos  hacia  la  transformación  y  evitar  consumirnos  en  guerras bárbaras  internas  y  triviales.  Es  decir,  debemos  encontrar  las  redes  de  poder  que sostienen el status quo y abrirnos caminos de progreso. Si las cosas están como están es porque a alguien  conviene. De esta manera, podemos encontrar nuestros propios sentidos,  significados  y  estrategias  para  el  progreso  y  el  desarrollo  de  nuestras potencialidades  de  manera  racional  y  recuperar  la  dignidad  de  los  chocoanos  y chocoanas. La auto¬representación demarcaría volver sobre los valores ancestrales, el valor  de  la  palabra,  la  crianza  colectiva,  el  trabajo  mancomunado,  el  jalar  para  un mismo lado, el trabajo por la gente de uno. También, la auto¬representación nos invita a recuperar la memoria de la brillantez, la grandeza de chocoanos y chocoanas. Además, reconocernos en la diversidad: sentarnos a la mesa chocoanos, indígenas, mestizos y afros  para  deparar  el  camino  o  los  caminos  para  re-encontrar  la  dignidad  humana. Asimismo, revistar las obras de grandes literatos, intelectuales, políticos y líderes que hicieron del Chocó un referente nacional a mediados del siglo pasado y a través de la historia. Finalmente, volver a caminar nuestros territorios, racionalmente aprovecharlos y  sobre  todo  auscultar  los  grandes  valores  libertarios  y  de  la  autonomía  de  nuestros ancestros y ancestras. Estamos hablando solamente de discursos y de nuevas formas de ser, sentir, hacer y estar como chocoanos y chocoanas en este país y en el mundo.

 

*Yeison  Arcadio  Meneses  Copete es  oriundo  del  Municipio  de  Condoto, departamento  del  Chocó¬Colombia.  Etno¬educador,  conferencista  y  activista afrocolombiano.  Maestro  en  educación  básica  y  media,  y  maestro  universitario. Investigador  del  Colectivo  Ampliado  de  Estudios  Afrodiaspóricos  “CADEAFRO”  y miembro fundador de la Fundación Atrato Darién, FUADA. Se ha formado en diferentes iniciativas  organizativas  comunitarias:  Palenque  Vivo,  ENEUA,  AFROCONDECOM, CARABANTÚ, Red KAMBIRÍ y Alianza Social Comunitaria. Es licenciado en Lenguas Modernas  en  la  Universidad  de  Caldas  –  Manizales,  especialista  en  Enseñanza  del Inglés y Magister en Educación de la Universidad Pontificia Bolivariana – Medellín.