Jueves, 28 Junio 2018

Un presidente negro para un pueblo sin memoria

A propósito de las pasadas elecciones presidenciales en el país, hubo un tema que para bien o para mal (depende de cómo se perciba) vuelve a estar presente, y fue la sorprendente capacidad de los colombianos para olvidar los sucesos del pasado de nuestro país.

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Por: Isabel González Quintero

Psicóloga

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¿Recuerdan cuando Barack Obama fue elegido como presidente de los Estados Unidos? en ese entonces muchos medios de comunicación reflejaron el estupor y la aprobación de muchos afrocolombianos ante la participación de tal figura afro en la política, incluso algunos expresaban sus anhelos de tener para el país su propio presidente negro. Pero sólo basta con nombrarles a Juan José Nieto Gil para que surjan las preguntas sobre quién es él.

Juan José Nieto Gil fue el primer y único presidente negro que ha tenido Colombia. Aunque su gobierno fue fugaz, del 25 de enero hasta el 18 de julio de 1861, fue un periodo  bastante significativo como para ser gestor de tres constituciones y decretar la abolición absoluta de la esclavitud. La pregunta que nos aborda ahora es ¿por qué casi nadie sabe sobre él siendo un hombre que ocupó el más alto cargo de poder en el país?

Fue durante las investigaciones académicas de campo de Orlando Fals Borda, un reconocido investigador colombiano, que el nombre del presidente empezó a hacer eco. Fals por accidente descubrió el único retrato de Nieto escondido y en mal estado entre trastes viejos de una bodega del Palacio de la Inquisición; retrato que por derecho tendría que estar en la galería de expresidentes de la Casa Presidencial. 

Las condiciones de discriminación y prejuicio racial que llevan siglos naturalizándose en nuestra sociedad, fueron factores determinantes para que se invisibilizara de manera consciente a este héroe de la historia de Colombia, ya que para los políticos del siglo XIX era impensable que un hombre afro siguiese ocupando tal cargo, por ello buscaron cualquier medio para “blanquear su legado”. Entre ello, su retrato fue enviado a París para que un pintor le diera una apariencia más clara a su piel morena.

 

 

Juan José también fue político, militar, geógrafo, periodista y el primer escritor del país, empleando la novela como una forma más de hacer política. Algunos títulos de sus obras son: Ingermina o la hija de Calamar (1844), Los Moriscos (1845) Rosina o la prisión de Changres. Sin embargo, al igual que su mandato como presidente, su rol como novelista tampoco fue reconocido. Su color de piel y sus tendencias políticas fueron la excusa perfecta para devaluarlo.

 

 

 

Es razonable entender por qué Juan José Nieto y todo lo que él representa fuese censurado en su época, pero dichos sucesos no justifican que todavía su legado siga estando inmerso en el anonimato. ¿Qué pasa con la historia de Colombia que se imparte en los colegios? ¿Por qué la reticencia del estado de mostrar la participación del ex presidente a sus compatriotas? Son preguntas que deberían de pasar por la crítica de todos los colombianos.

 

 *Fotografía Columnista: Cortesía e Internet.