Viernes, 01 Diciembre 2017

Sossir Palomeque, un héroe Afrocolombiano

“Es mejor vivir por una idea que vale la pena vivir, que vivir por una idea por la que no vale la pena morir”. Steven Biko.

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Por: Jhoannes Rivas Mosquera*

 

En el año 1994, el Departamento del Chocó tuvo la oportunidad que uno de sus ilustres hijos ingresara a la Escuela de Cadete “General Santander”. Este fue el Cadete Sossir Palomeque Torres, quien tras haber ocupado en el año 1993 el cuarto puesto como mejor bachiller de Colombia y, haber obtenido el primer puesto en el orden departamental, sus méritos y condiciones académicas e intelectuales, se convirtieron en el pasaporte para poder superar satisfactoriamente, no sólo las pruebas de conocimiento, sino también las pruebas físicas requisitos para lograr el ingreso a la Policía Nacional.

Así mismo, estos servidores públicos deberán reunir igual que los requisitos anteriores, las condiciones y capacidades sicofísica que señalan los artículos 2 y 3 del Decreto número 0094 de 1989, para el ingreso y permanencia en el servicio activo de las Fuerzas Militares y de Policía, los cuales dentro de sus calificaciones, podrán obtener las siguientes: Apto, Aplazado y No Apto. Por consiguiente, si el ilustre Sossir Palomeque Torres estuvo prestando sus servicios para la Escuela de Cadete “General Santander”, fue porque real y efectivamente sobre su persona, no pesaba ningún tipo de impedimento para prestarle su servicio a la patria colombiana.

De manera que, Palomeque Torres cansado de las constantes amenazas de destitución de la Escuela General Santander por parte de los mayores policiales de la fuerza castrense y, de agresiones y hostigamientos racista y de discriminación racial acumulados de menosprecio, prejuicios y conductas estereotipada de su superior jerárquico Mayor Humberto Antonio Castellanos hacia la Cultura Negro Africana de la Colombianidad, que le hacían revivir un pasado proscrito de opresión colonial-eurocéntrica, debido a que sentían en su superior que reproducía la idea de superioridad cultural y biológica del blanco en una sociedad pluricultural y multiétnica con sujeción al artículo 7 de la Constitución Política Nacional. Es allí, cuando decidió sacudirse del yugo opresor de “superioridad racial” adoptando un plan de insubordinación a las órdenes de su supremo, al punto de llenarse de valentía dirigiéndose hasta la oficina de su jefe inmediato a bañarlo de líquido inflamable (gasolina) en todo su cuerpo, para después tirarle un cerillo (fósforo) que lo envolviera en llamas.

Desesperado, el oficial corrió por el edificio en procura de apagarse y cuando sus compañeros lograron detenerlo ya su cuerpo estaba casi completamente quemado y, pese a todas las labores por querer salvarle la vida en el Hospital Militar, el mayor Antonio falleció.

Lla respuesta de la Doctora Ana Elvia Cetina, Jueza 48 Penal del Circuito de Bogotá, que conoció del asunto jurídico, fue introducirle a su decisión todas las enfermedades coloniales añejas y anacrónica que suelen utilizar los jueces de la Rama Judicial; por un lado, condenó a Palomeque a pagar 19 millones 500 mil pesos a la familia del oficial incinerado por los daños materiales y morales causados por el homicidio; como por el otro, optó por declararlo un inimputable supuestamente porque el Cadete Sossir Palomeque Torres, padecía de una “Esquizofrenia Paranoide”, la cual le impedía comprender la ilicitud del hecho y autodeterminarse. Cuando verdaderamente, en este caso nos encontrábamos ante la presencia de racismo y discriminación racial, la cual como los que administran justicia en sus estudios jurídicos universitarios, no están preparados para encuadrar la tipología de esta conducta punible. El Estado Colombiano recurrió a ocultar esta carencia jurídica del Ius puniendi del Estado, endilgándole una demencia a Palomeque Torres, que decidió sublevarse por enaltecer los valores, aportes y tributos de su ascendencia africana a la construcción de la nacionalidad colombiana, antes que besar el látigo de su verdugo.

Por todas estas razones y otras que no alcanzamos a expresar en este artículo, se demanda de forma urgente en Colombia, el descolonizar las mentalidades de los togados (Jueces) que imparten justicia, como también descolonizar a la administración de justicia en sí, a fin de que pueda dar respuesta completa a estos aberrantes hechos.



*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

*Abogado Humanista y Cimarrón Epistemológico
Master en Ciencia Política y Liderazgo Democrático
Activista del Movimiento Social Afrocolombiano
Miembro Activo del Observatorio Latino Americano y Caribeño de Políticas Públicas, Sociales y Ambientales para la Población Afrodescendiente
Miembro del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales y Afrocolombianas- CEISAFROCOL-