Viernes, 30 Noviembre 2018

Reinvindicar la etnia sin importar la profesión

Es imposible que doña Romelia pase desapercibida. Su ropa habla tanto de ella que no necesita mencionar una palabra. 

twitter
facebook

Por: Katerin Panesso

kEsta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

 

Por lo general, siempre tiene en su cabeza un turbante, o algo característico de su cultura. Y si no tiene algún accesorio, para eso está la piel, que esa dice más que los colores y las palabras.

Carmen Romelia Palacios Hinojosa, así la bautizaron en Quibdó hace 60 años. Y desde muy pequeña, así sus condiciones socioeconómicas demostraran lo contrario, se le metió en la cabeza que sería una gran profesional. 

 

 

El primer plan que se trazó para cumplir su objetivo dice que fue “No tener novio. Yo sabía que un hombre me desconcentraría, así que no presté atención a ninguno. Tenía la mirada puesta solo en estudiar”. Y el plan le funcionó.

 

 

Doña Romelia terminó sus estudios de pedagogía y comenzó a trabajar como docente, un oficio en el que lleva 48 años.  32 de ellos en municipios de Antioquia y 16 en Medellín.

Y fue trabajando en Medellín donde encontró actos, prejuicios y expresiones racistas que solo perpetuaban heridas y decidió que utilizaría su profesión como puente para evitarlo. De esta manera comenzó a capacitar a docentes, alumnos y rectores en colegios y municipios sobre temas antidiscriminatorios y a través de la Fundación Yemayá Hinojoza inició un proyecto etnoeducativo que ya cumple 16 años con el propósito de mejorar la convivencia entre las diferentes etnias. 

 

 

Un gran atractivo de su proyecto etnoeducativo, tiene que ver con la Vacuna Simbólica contra el Racismo. Una idea que le surgió para “inyectar” el corazón de la gente, para demostrar que todos somos iguales así el tono sea distinto y sobre todo, con el propósito de seguir naturalizando la diferencia para ya no hablar más de inclusión. 

 

 

La vacuna consiste en dos dosis; la primera le da chicles y en la segunda dosis da agua. Al final entrega un carnet que lo acredita como vacunado. Y  así, con ese sencillo gesto de creatividad y amor, doña Romelia toca la curiosidad y el corazón de muchas personas. 

 

 

Hoy en día Romelia a través de ritmos ancestrales, alabaos, gualies, romances, bailes y rituales, difunde su historia negra y su cosmovisión.  “Todo da fruto. Y cada acción por pequeña que sea puede dejar grandes huellas y puedo ver como hoy en día los docentes y niños cuidan sus palabras y respetan más las diferencias, pero todavía falta más por hacer”.

 

 

En el año 2010 se unió a la creación de Orula, un grupo de mujeres bailadoras y cantaoras que por medio del arte quieren dar a conocer sus raíces.  Y en 2017 obtuvo reconocimiento y mención al mérito femenino por la Alcaldía de Medellín. 

 

 

El otro reconocimiento se lo queremos hacer con estas líneas. Un reconocimiento a su esfuerzo, tenacidad, a sus fuerzas para luchar por su historia, su color, su acento, su cultura. En estas letras la aplaudimos, la homenajeamos y la alentamos a seguir cambiando imaginarios y creencias. Ojalá pronto, es compromiso que llegue para tantas y tantos más. 

 

 

“Somos un país lleno de contrastes y desafíos, pero creo que desde cada profesión se puede aportar a la reivindicación de la etnia, a las luchas, la resistencia y la belleza de un pueblo que está decidido a seguir conectado con su raíz, con su esencia y tradiciones. Yo seguiré prestando mi voz y mis conocimientos, pero espero que las nuevas generaciones no se les olvide el legado que estamos forjando los viejos”.

 

 

*Este contenido se realiza gracias al apoyo de la Alcaldía de Medellín, en el marco de la campaña Medellín Siente sus Raíces.

 

 *Fotografías: Alexandra López Asprilla.