Lunes, 05 Febrero 2018

Rafael Palacios, el maestro de la danza afro contemporánea

La ciudad de los otros ha sido hasta el momento, la obra célebre de Rafael Palacios, bailarín desde temprana edad y todo un maestro de la técnica de danza afro contemporánea.

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Por: Vanessa Márquez Mena

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Rafael tiene un tono de voz pausado, bajo y algo tímido. Al verlo uno no imagina que por su delgado cuerpo se transmita toda la sabiduría de una danza que viene de África, porque precisamente Sankofa significa “volver a la raíz”. No aparenta tampoco la edad que tiene, se mezcla entro los jóvenes bailarines y se ve como uno más de 26 o 27 años.

La historia de ‘Rafa’ como es conocido por los seres cercanos, no comienza desde su nacimiento sino desde la historia de amor de sus padres. Unos jóvenes de diferentes etnias y regiones que sin importar los prejuiciosos sociales de esa época decidieron unir sus vidas. Su padre es de Munguindó en plena Selva del Chocó, para llegar, se debe cruzar un largo trayecto de seis horas por el río Atrato y su madre es de Ituango, Antioquia. Ambos llegaron a Medellín en búsqueda de trabajo y estudio, y para ‘Rafa’ esa valentía de sus padres fue la base para educarlos.

“Yo digo que hay mucho valor y hay mucha conciencia de ver al otro como ser humano y no como cuerpos racializados… Todo eso que ellos enfrentaron fue la base para criarnos a nosotros, para darnos un tipo de valor y no conformarnos con las dificultades que nos encontramos en la vida”.

Sankofa es una compañía de danza que nació en el año 1997, pero su fundador, Rafael Palacios Callejas inició a bailar desde los 5 años gracias a su papá quien era el docente de danzas de la institución donde estudiaba. Después en el bachillerato continuó bailando danza tradicional colombiana y al finalizar el colegio ya tenía claro que deseaba ser bailarín profesional.

Comenzó una nueva vida en Bogotá, allí estudió en el Ballet Nacional de Colombia, con Esperanza Biohó en la Fundación Cultural Colombia Negra y luego, como el destino siempre tiene su jugada para ponerlo en lugar perfecto, conoció a Germaine Acogny directora de la escuela Mudra-Afrique y con ella la técnica de danza afro contemporánea.

“Le pregunté que en dónde podía aprender la técnica (…) me dijo que si quería aprenderla tenía que ir a Francia. Ahorré dinero, conseguí mis tiquetes, la Visa y me fui para Francia detrás de ella. Conocí también a Irene Tassembedo que fue finalmente la maestra que me formó, con Irene estuve cinco años estudiando danza afro contemporánea y también en su compañía viajé por 18 países de África con un espectáculo del que fui parte”.

 

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Cinco años transcurrieron desde que ‘Rafa’ llegó a París, se dedicó a estudiar ballet clásico, jazz y afro contemporáneo. Llegó a Colombia con todas las ganas y motivación de enseñar lo aprendido, de fundar su corporación y de estrenarse como coreógrafo. Comenzó entonces a enseñar una técnica y a formar bailarines de una danza que hasta el momento era desconocida en Colombia “inicié la compañía con cinco personas: Luisa Maturana, Yndira Perea, Yadira, Paola, Erik de Cartagena, que ya vive en el exterior. Hicimos unos primeros trabajos que en realidad el público los aceptó muy bien”.

Desde esos inicios, Yndira Perea Cuesta (una de las primeras bailarinas) ha estado de la mano y con total fidelidad a Sankofa, lleva 20 años en la corporación y ahora es la directora de otro proceso cultural: Wangari Danza afro. Otros, como Camilo Perlaza y Feliciano Blandón llegaron poco después y aún continúan, porque para ellos 'Rafa' es su papá.

Es así como Sankofa se proyectaba con gran éxito, Rafael deseaba llevar a cada rincón la voz de África, romper con la caricatura del continente erótico y exótico, asumió ese reto con gran ímpetu y con un mensaje claro “no todo está en Europa o en Estados Unidos, miremos hacia África que tiene mucho por decirnos”.

 “No bailamos para ser vistos sino para ser escuchados” Sankofa.

Ese tipo de movimientos, la estética y la filosofía de la danza afro contemporánea comenzaron a hacer su aparición no solo en Medellín sino a nivel mundial. Rafael creó la obra San Pacho bendito con la cual fue ganador del Premio Nacional de Danza 2008, después, La ciudad de los otros, la cual fue estrenada en el 2010 en el mes de la afrocolombianidad. 

En octubre del 2017, Sankofa cumplió 20 años, y su regalo, fue precisamente el reconocimiento por parte de la Universidad de Antioquia y el Ministerio de Cultura en los Premios Nacionales, a esa, La ciudad de los otros, la que podríamos llamar la obra cúspide de Rafael Palacios.

 

 

La ciudad de los otros fue una obra creada a partir de la experiencia del grupo de bailarines en relación al ser afro en Medellín, es de esta forma que trata temas que no solo ocurren en esta ciudad, buscar una casa o alquilarla, conseguir trabajo, entrar a la universidad, montarse en un bus, entregar una hoja de vida etc. La ciudad se convirtió en un mecanismo de denuncia, en una forma de hablar del racismo contemporáneo.

Desde ese 21 de mayo de 2010 que se estrenó la obra en el Teatro Pablo Tobón Uribe todavía sigue vigente y ha podido viajar a países como Brasil, New York, Canadá, China, Uruguay, Perú y París “creemos que es una obra que todavía tiene mucho que decir, a pesar de todos estos años que han pasado, el público se conecta en cualquier país que vamos, cualquier ciudad de Colombia. Hablar sobre la inmigración, sobre las sociedades oprimidas, o las llamadas minorías, es un tema actual, es una posición política que tenemos que asumir para seguir abordando el cuerpo y la danza con sus saberes de una manera política”.

Rafael es un gestor cultural que desarrolla diversos proyectos con comunidades y con diferentes entidades. Después de terminar la profesionalización en danza en la Universidad de Antioquia, continúa sus estudios en Epistemologías del sur con CLACSO y la Universidad de Colima.

Sus días están llenos de trabajo, ensayos y mucha lectura. Autores como Toni Morrison le recuerdan a su esposa, que como buena chocoana tiene muchas historias por contar, otros como Quijano, Mignolo, Boaventura de Sousa Santos, Malcom X, Martín Luther King, Ángela Davis y Manuel Zapata Olivella le permiten reflexionar sobre cómo el cuerpo y el arte pueden dialogar para transmitir mensajes contundentes.

“Hay mucha gente que habla sobre el tema afro en el mundo, lo que nos hace falta es más ojos y más disciplina para estar compartiendo esos saberes. Creerse un bailarín muy talentoso que depende sólo de su cuerpo y el virtualismo, es un bailarín vacío, es un bailarín que en un momento dado ya no tiene nada que decirle al público más que sus cualidades físicas”, finaliza.

 

*Fotografías: Fernando Hurtado.