Viernes, 01 Febrero 2019

Pacific Flow Star, la identidad afro hecha danza urbana

Hace más de siete años, en la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá, nace un grupo de danza Afro urbana compuesta por jóvenes provenientes de distintos lugares del Pacífico, que buscan a través de la danza recordar su identidad, rememorar sus raíces y su cultura ancestral. 

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Por: Yeniffer Jiménez Molina

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Dedicación, disciplina y constancia son las características de las más de veinte personas que integran Pacific Flow, que a través de la danza le aportan a su vida otra perspectiva por la cual luchar en este territorio. 

Jeisson y Anderson son dos jóvenes profesores de Pacific Flow Star, que rescatan la cultura afro que se ha venido perdiendo al entrar en la ciudad, buscan que a través de la danza los jóvenes y niños tengan presente de dónde son y de dónde vienen, recordando sus raíces y cultura; saben que es un trabajo de años, que se ha dado con esfuerzo y sacrificio, que actualmente muestra sus frutos al alejar a la juventud de las “malas decisiones” que pueden tomar. Además, han logrado que los jóvenes integrantes se sientan orgullosos y empoderados de ser afrodescendientes.  

La propuesta nace en una fundación de Ciudad Bolívar donde se les permitía a los jóvenes realizar actividades recreativas en su tiempo libre, allí formaron un grupo de danza llamado "Palma Negra”, que se enfocaba en el folclore del Pacífico, pero eso no era suficiente para ellos, ya que sabían que estaban para más cosas, querían tener un enfoque más amplio,  “a partir de ver y escuchar comenzamos a crear y a imaginar algo original, propio, aunque traemos nuestras danzas ancestrales, también traemos el arte moderno que es esa parte que tomamos, lo que nos dejaron nuestros ancestros, y le hacemos una pequeña modificación, que es donde ya sale lo urbano” dice Anderson.   

 

 

Las danzas que practica Pacific Flow, van desde la danza tradicional, la champeta africana y urbana, break dance, street dance, popping dance, dancehall y el azonto. A todos los jóvenes y niños que participan, se les explica porqué bailan, y qué significa el baile, “el baile cuenta una historia, cuando se está realizando una coreografía, se está transmitiendo una historia, se está narrando un cuento” dice Anderson. 

Pacific Flow Star ha generado un gran cambio en el barrio, ya que ha logrado contrarrestar lo que ha dejado la guerra y lo que busca la drogadicción; motivando a que el ambiente esté más tranquilo, permitiéndole a los jóvenes enfocar su tiempo y sus deseos en la danza. Aunque han tenido dificultades en el territorio porque las distintas bandas que delinquen sienten que les están quitando “sus jóvenes”, estos dos profesores no se apartan de esta gran familia. “Cuando uno trabaja por algo que quiere como el sacar a esos jóvenes del mal camino, no hay nada que lo impida, desde que usted sepa que está haciendo algo por el bien de su comunidad afro, el deseo es más fuerte que cualquier banda delincuencial” dice Jeisson.

 

 

Al principio trabajaban solo con jóvenes de 14 años en adelante los días sábados, personas que provienen de distintos lugares del Pacífico, que buscan a partir de la danza encontrar un poco del territorio que tuvieron que dejar. Han tenido diversas presentaciones que les han permitido fortalecer sus sueños y deseos logrando conformar un grupo base con el que ensayan todos los sábados. Hace más de dos años decidieron empezar a trabajar con los niños, ya que ellos no se perdían los ensayos de los jóvenes, se asomaban por las escaleras para ver qué realizaban, practicando los pasos de los grandes, por eso decidieron conformar Pacific Boys, el grupo de niños de 8 a 14 años de edad. “Entre semana el barrio es muy solo y ellos se ajustan a la rutina de la ciudad, ir al colegio, hacer tareas, ir a la casa y descansar. Esperan ansiosos a que el día sábado llegue para poder mover sus cuerpos al ritmo de la música” nos cuenta Anderson.

 

 

Entre los propósitos y sueños de Pacific Flow Star para este año está programado un viaje para Estados Unidos, que marcará una nueva experiencia para muchos de los chicos ya que nunca han salido del país, “la vida no les va a cambiar económicamente, pero sí mental y visualmente, más que el dinero es que la persona cambie y que vea el mundo de forma diferente, estas son experiencias que se recuerdan toda la vida” Dice Jeisson. 

“El ser artista llena mi vida, una cosa es trabajar y otra trabajar es lo que te gusta, cuando a uno le gusta algo uno le mete el alma” Dice Anderson, quien desde pequeño quiso ser bailarín, y hoy sabe que ha cumplido su sueño, quiere seguir aprendiendo y fortaleciéndose para poder replicar estas enseñanzas y conocimientos a todos los niños y jóvenes de la agrupación. Para Jeisson, Pacific Flow Star es todo, porque, como cofundador, sabe que ha creado una familia, y la familia lo ha formado a él también.

 

Pacific ha logrado cosas grandes para la población Afro de este barrio olvidado de Bogotá, este grupo ha sido la primera familia para muchos de sus integrantes, ha logrado fortalecer la identidad de muchos por medio del baile, apropiándose  de lo que son, y saben que pueden hacer lo que se propongan “ yo puedo, negro he sido, negro soy y negro seré, cuando la gente se da cuenta de su propia historia, de su historia negra, se reconoce aún más como afrodescendiente” Dice Jeisson. 

Estos espacios fortalecen la cultura identitaria afrocolombiana, que ha sido olvidada en la ciudad, desde los procesos educativos y de las demás personas que ejercen el racismo sistemático al que estamos acostumbrados. Anderson y Jeisson, son un ejemplo para los niños de este barrio y de esta familia, llevan el flow con orgullo, y son estrellas libres que vuelan donde quieran volar, y brillan donde quieran brillan, sobre todo en el escenario. Han logrado que las mujeres se empoderen, permitiendo que ellas solas se presenten en distintos espacios y pongan en práctica cada una de las enseñanzas que tienen en el grupo.

Este grupo de danza le permite a los jóvenes y niños pensar que pueden realizar más cosas, más allá de salir del colegio y de trabajar, luchar contra la discriminación que se presenta en esta ciudad es enseñándoles a los integrantes de Pacific flow a sentirse orgullosos de su cultura afro; cada presentación hace que la gente cambie la perspectiva errónea que algunas personas tienen sobre la población afro en Bogotá. La dedicación, el respeto, la disciplina y la constancia son visibles en cada una de las coreografías que tiene Pacific Flow, buscan que a través de estas puedan transmitir alegría, buscar una sonrisa y también contagiar su flow.

 

 

 

 *Fotografías: Yennifer Jimenez.