Viernes, 01 Diciembre 2017

No todos los gallinazos son negros

Cuando el ciudadano vende su voto por lo que sea, le está diciendo al político, que no tiene derecho a reclamarle por las malas acciones.

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Por: Robinson Mena Martínez

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La ley 996 de 2005, y más conocida como ley de garantías, en el artículo 33 dice: “Restricciones a la contratación pública. Durante los cuatro (4) meses anteriores a la elección presidencial y hasta la realización de la elección en la segunda vuelta, si fuere el caso, queda prohibida la contratación directa por parte de todos los entes del Estado”. Palabras más, palabras menos, nos están diciendo que no se pueden celebrar o firmar contratos estatales, y que esto se hace como sinónimo de transparencia para las elecciones que se avecinen en su momento. La misma, empieza a regir el próximo 11 de noviembre de 2017, debido a que el 11 de marzo del 2018, habrá elecciones para senado y cámara de representantes, y el 27 de mayo, las presidenciales.

Lo que quiero manifestar con el párrafo anterior, es que estamos en época preelectoral, ¡sí señor! Se vienen las elecciones, y con ella, aparecen también cualquier cantidad de gallinazos.

El gallinazo o zopilote, el que conocemos comúnmente, es un ave rapaz que se alimenta de carroña, y su plumaje es de color negro. Sin embargo, el gallinazo al que me refiero no es precisamente un ave, no es el animal negro que comúnmente conocemos como buitre, se trata del ser humano, se trata del hombre, que por estos días se disfraza de carroñero, y se dispone a comer de toda la carne podrida que encuentre, con el ánimo de sacar avante su fin, lograr su curul en los próximos comicios de cualquier manera posible. Vale decir, que en el diccionario de la real academia de la lengua española, (RAE) cuando se habla de gallinazo, zopilote o buitre, además de hacer referencia al ave como tal, también hace alusión al hombre.

En Medellín, como en la mayoría de ciudades del país, es normal por estas épocas, ver a los políticos de turno, celebrar reuniones en sectores marginados de la ciudad, prometiendo carreteras, casas, empleos y un sinnúmero de beneficios a ciudadanos incautos, quienes por una camiseta, una libra de arroz, un tamal, y/o cualquier cantidad de cosas banales, regalan su voto.

Cabe aclarar, que hacer política o conseguir adeptos para las elecciones, no es un delito, no es malo conseguir personal que esté de acuerdo en darle su voto a un político o que apoye la causa del mismo, lo reprochable son las maneras como muchos logran este fin, engañando a los ciudadanos, quienes por su condición de pobreza, deciden votar por lo que les den.

La invitación en general es a que no botemos nuestro voto, la invitación es a que hagamos que con nuestra autonomía, cavilación y criticidad, nuestro voto sea difícil de conseguir, pongámoselas difícil a los políticos, exijámosles, pongámolos a trabajar por el bien del país que tanto lo necesita.

No es malo que lo ciudadanos ejerzamos el derecho al voto, de hecho, para nadie es un secreto que el obtener, portar y/o mostrar el comprobante de votación, genera descuentos para estudio y otros asuntos importantes de la vida, lo cual no significa que debamos votar por cualquiera.

Ya es hora de dejar esa creencia que poseían nuestros abuelos y padres, de que se debía pertenecer a un partido, antaño azul o rojo, y que se debía votar por el candidato del partido de mi preferencia, de hecho, eso de los partidos a caído tanto, que quien desee aspirar a una curul de manera independiente en determinadas elecciones, le basta con recoger cierta cantidad de firmas para dicho fin.

Siguiendo con las invitaciones, la idea es entonces, a que sin importar el partido, le demos preferencia a las ideas, a los buenos propósitos, a las justas causas, etc. Si después de haber votado bajo esta premisa, el político nos defrauda, queda en nuestra conciencia la satisfacción del deber cumplido y de haberlo hecho sin recibir nada a cambio, por quien en su momento tenía los mejores argumentos para gobernar.

Cuando el ciudadano vende su voto por lo que sea, le está diciendo al político, que no tiene derecho a reclamarle por las malas acciones durante su administración, le está diciendo al político que no le importan las problemáticas de la sociedad, y, sobre todo, está traicionando a su patria, a su región, a su comunidad, a su conciencia etc. Le está diciendo al político que le gusta hacer parte del problema y no de la solución.

 
*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 *Imagen tomada de: http://www.telemundo.com/noticias/2016/05/18/pinguino-gibon-y-otros-11-animales-monogamos.