Sábado, 14 Marzo 2015

Manuel Zapata Olivella, un inquieto por la afrocolombianidad

El 19 de noviembre de 2004 falleció el polifacético maestro Manuel Zapata Olivella, Revista Vive Afro rinde un homenaje a la grandeza de su obra. 

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Por: Ferney Dario Jaramillo G.

 

En su libro “He visto la noche”,  Zapata Olivella cuenta una anécdota que le sucedió al salir de Estados Unidos después de haberse decepcionado con esa nación. Dice que antes de cruzar el Río Bravo de regreso a México solicitó en el restaurante de la parada de buses unos huevos fritos, el vendedor le dijo que no le podía atender porque era negro, que estaba prohibido venderle a los negros, Zapata Olivella le dijo que no era un negro sino un ciudadano extranjero que le solicitaba el servicio. El vendedor se alejó y le preguntó al dueño del restaurante algo en voz baja, luego volvieron los dos juntos a la mesa y el dueño le preguntó cuál era la nacionalidad, el maestro le contestó lleno de orgullo que era colombiano. El interlocutor le dijo enfáticamente que no se le servía porque no se le vendía ni a los negros ni a los latinos. Eso indignó a Manuel Zapata Olivella quien le gritó, “Algún día los negros y los latinos le enseñarán a usted la decencia humana”.

De ese talante era el Maestro Zapata Olivella quien luchó toda su vida contra la discriminación racial y por hacer que las condiciones de la sociedad fueran más igualitarias con todos los afros.

Zapata Olivella nació el 17 de marzo de 1920 en Lorica que en ese entonces era un municipio del departamento de Bolívar (Actualmente, Lorica pertenece al departamento de Córdoba). Era hijo de Antonio María Zapata, samario, y de Edelmira Olivella,  una mestiza de origen español. Ellos tuvieron 12 hijos de los cuales solo 7 sobrevivieron a las difíciles condiciones. Antonio María era profesor y dueño de un colegio que se llamaba la Fraternidad donde se educó inicialmente Manuel Zapata Olivella.  Él mismo contaba que su infancia había sido “sin juguetes y alimentado con bananos”. En el colegio empezó a mostrar sus dotes de narrador y actor.

Luego se trasladarían a Cartagena donde su padre refundó el colegio y empezó a tener problemas con la iglesia al sacar la cátedra de religión del pensum. Zapata Olivella se graduó de Bachiller en 1937 en la Universidad de Cartagena y allí mismo hizo sus estudios de pre médico para luego viajar a Bogotá y estudiar medicina en la Universidad Nacional de donde se graduó en 1948.

Terminada la universidad, y según cuenta el periodista José Luis Díaz-Granados en su trabajo “Manuel Zapata Olivella, su vida y su obra”, el maestro sintió la necesidad de aventurar por el mundo. Lo primero que quiso hacer fue imitar el viaje de Arturo Cova, el personaje de la Vorágine de José Eustacio Rivera. Cuando llegó a los Llanos Orientales, primera parada del viaje, recordó que al personaje se lo había tragado la jungla y avergonzado regresó a Bogotá.

 

 

Pero estar en la capital no era lo que lo hacía sentir cómodo, allí había discriminación para los provincianos como él. Empezó a cultivar hortalizas en los jardines de la Universidad Nacional, a atender algunos pacientes, a realizar grupos de estudio y a organizar obras de teatro.

Pero el cuerpo y la mente de Zapata Olivella reclamaban aventuras, fue así como un día decidió emprender un nuevo camino, llegó a Ibagué, de allí al Eje Cafetero y luego a Cali donde se quedó sin dinero y hacía peripecias para sobrevivir. Después, como pudo, llegó al Chocó a conocer todo eso pueblo afro del departamento. Ejerció su profesión en algunos pueblos, atravesó todo el Atrato y regresó a Cartagena donde sus padres, quienes le reclamaron por el estilo de vida que llevaba.

Esa travesía por Colombia y el regaño de sus padres no calmaba la sed de aventuras que tenía el joven ávido por conocer toda la multiculturalidad del mundo. De Cartagena emprendió nuevamente   otro viaje que lo llevaría a Estados Unidos. Primero trabajó en Panamá como obrero del Canal, allí lo confundieron con un espía y fue prisionero de los gringos. Como pudo se las arregló y salió libre. Pasó a Costa Rica, a Nicaragua, a Honduras y a Guatemala donde sufrió hambre, discriminación y desprecio. Terminó de lustrabotas y después de boxeador, pero fue duramente derrotado en la primera pelea, por la cual recibió algún dinero que le sirvió para llegar a México.   

En México buscó trabajo, intentó volver a Colombia, fue conferencista, médico, actor, periodista y compartió apartamento con el artista Rodrigo Arenas.

De México pasó a Estados Unidos, convenció al director de una Revista Mexicana para hacer unos reportajes sobre los braceros de ese país y a pesar de todas las dificultades consiguieron la visa y el pasaporte. Pasó a Texas, luego a California donde también ejerció la medicina. Después fue a Nueva York, allí conoció al poeta  Langston Hughes, quien años antes había pasado por las mismas dificultades de Zapata Olivella. El artista le tendió la mano y le enseñó nuevos rumbos en la literatura y en la vida. También en Nueva York conoció al peruano Ciro Alegría quien le enseñó muchas cosas que le servirían en su naciente  carrera literaria.

Otra vez en Colombia

Regresó a Colombia y terminó su doctorado en la Universidad Nacional. Para ese entonces ya había escrito su novela “Tierra mojada” y descubierto que el folclor, el arte popular, la música y las danzas del Caribe eran sus pasiones. Viajó a la Guajira y al Magdalena en giras de divulgación y conociendo las costumbres de la provincia.  

Manuel Zapata Olivella fue gran amigo de Gabriel García Márquez a quien le presentó el primer profesor de periodismo que éste tuvo. García Márquez le dedicó varias páginas de su biografía “Vivir para contarla” a su amigo Zapata Olivella.

En 1952 Zapata Olivella viajó en compañía de otros intelectuales colombianos a China, allí conoció a Pablo Neruda. También en esa misma década de los 50 fue coordinador del grupo de danzas de su hermana Delia Zapata y recorrió varios países de Europa y Asia. Manuel Zapata Olivella ejerció la medicina en París por algún tiempo.

También en Europa, esta vez en Barcelona, conoció a Rosa Bosh, hija de un pintor con quien se radicó en 1960 en Bogotá. Hasta 1965 trabajó como médico con la alcaldía de la capital y luego en el Ministerio de Educación Nacional como jefe de divulgación del Área Cultural. Durante esta década también se matriculó en el Instituto Caro y Cuervo lo que le aumentó los conocimientos acerca de la escritura. En 1965 fundó la Revista “Letras Nacionales” que duró hasta 1986.

 

 

Se desempeñó como profesor visitante de las universidades de Toronto en Canadá, Howard y Kansas en Estados Unidos entre 1968 y 1971.

En 1973 estableció la Fundación Colombiana de investigaciones folclóricas con el fin de recopilar todo lo que tenía que ver con el folclor de la costa Caribe colombiana y todas las expresiones artísticas afrocolombianas del país. También intervino en un sinnúmero de eventos académicos que hablaban sobre religiosidad afroamericana, cultura negra, la negritud, el mestizaje en la novela latinoamericana y todos esos temas de los cuales era un conocedor y un apasionado.

Recorrió lo que se podría llamar la América Latina Afro, desde las Antillas Mayores y Menores, Centroamérica, Norteamérica, Sao Paulo, Rio de Janeiro, Las Esmeraldas en Ecuador, La Guyana Francesa. Estuvo en París, México, Madrid y Nueva York, siempre buscando ese mundo afro que giraba en torno a esas ciudades. Pero además viajó al África a conocer las raíces de la cultura afro, dicen que en Senegal fue donde, después de pasar una noche desnudo y a la intemperie, le llegó la inspiración para escribir su Obra Cumbre; Changó, el Gran Putas.   

Sus obras

Faltarían muchos artículos para hablar sobre la importancia de la obra de Manuel Zapata Olivella, acá solo damos una lista de algunas de esas obras sin entrar en detalles de ninguna. Solo diremos que todas tienen que ver con las costumbres afrocolombianas, la discriminación racial y la esclavitud.

Novelas:

Tierra mojada (1947)

La Calle 10 (1960)

Detrás del rostro (1963)

Chambacú, corral de negros (1963)

En Chimá nace un santo (1964)

Changó, el Gran Putas (1983)

Historia de un Joven Negro (1983)

El fusilamiento del diablo (1984)

Hemingway, el cazador de la muerte (1993)

Libros de relatos

Pasión vagabunda (1948)

He visto la noche (1952)

China 6 am (1954)

Cuentos de muerte y libertad (1961)

El cirujano de la selva (1962)

Quien dio el fusil a Oswald (1967)

Fábulas de Tamalameque (1960)

 

Enlaces recomendados

 

 “Manuel Zapata Olivella, su vida y su obra” JOSÉ LUIS DÍAZ-GRANADOS

 CLIC AQUI PARA VER ARTICULO COMPLETO

 

 Libro Changó, el gran Putas

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*Fotos tomadas de: caribbeanreviewofbooks.com, es.paperblog.com y www.banrepcultural.org