Miércoles, 30 May 2018

La paternidad más allá de un asunto viril

¿Cómo asumen hoy en día los hombres afrocolombianos la paternidad? Es la pregunta principal que indaga este texto, para comprender como las nuevas masculinidades permean el ámbito familiar.

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Por: Vanessa Márquez Mena

Directora

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Madisson Humberto Hurtado Mosquera nació en el municipio de Andagoya en el Chocó. Su segundo nombre es el de su padre, típico, en las familias que tienen hijos varones. Su vida gira alrededor del deporte y en especial del fútbol por eso es profesional de deportes del Politécnico Jaime Isaza Cadavid de Medellín, aunque su sueño frustrado era ser futbolista. Sus primeros trabajos fueron como entrenador, luego llegó al INDER (Instituto de Deportes) en donde trabaja desde el 2006 con niños entre los 6 y los 12 años.

 

 

Está casado hace 9 años y tiene dos hijas, Sofía la mayor y Rosario la última. Desde muy joven había querido ser papá, siempre le han gustado los niños, por esa razón sus hijas son su tesoro más preciado.

En una sociedad como la colombiana es común que los hombres quieran tener hijos, pero en un gran número de casos ese deseo es más motivado por presiones sociales o estereotipos culturales y no por una convicción personal, sino por una exigencia moral.

 

 

La investigadora Mara Viveros en su libro “Masculinidades. Diversidades regionales y cambios generacionales en Colombia”, explica como es entendida y asumida la paternidad en dos regiones de Colombia, por un lado está Quibdó, en donde la mayoría de los hombres de esta región creen que entre más mujeres tengan más machos son y por el otro lado está Armenia, en donde la hombría se concibe en construir una familia con una sola mujer y velar por el hogar en materia económica.

Madisson por ejemplo, creció viendo a sus padres juntos, sin embargo, cuenta que su papá tuvo varios hijos por fuera del hogar y que siempre con quien pasaban más tiempo era con su madre “nosotros somos 4 hijos de padre y madre, mi papá aun estando con mi mamá tuvo 3 hijos más por fuera. Hay uno que no es muy reconocido pero la gente dice que sí es hermano de nosotros”.

Aunque las personas particularmente en el Chocó naturalizan este tipo de prácticas, la conciencia sobre la masculinidad y el papel de los padres, ha hecho que las nuevas generaciones empiecen a tener un pensamiento diferente.

 

 

Madisson cuenta, como su mamá lloraba y sufría por las actuaciones de su padre, por eso él siempre tuvo en su cabeza que no quería ser igual, el conformar una familia e incluso el tener hijas mujeres y recordar ese sufrimiento de su mamá es lo que lo lleva a repensarse esa masculinidad naturalizada en la región donde creció.

La paternidad no solo se limita a engendrar, sino a asumir todos los deberes que exige un hijo. Para Madisson no ha sido problema atender a sus hijas, bañarlas, hacerles la comida o vestirlas, sin embargo cuenta que en ocasiones su mamá le preguntaba por qué él lo hacía y no su esposa. Él pacientemente le explicaba que ya no estaban en las épocas de antes donde era la mujer quien se encargaba del cuidado de los hijos.

A él no le da temor ponerse una camisa rosada, no piensa que existen profesiones para hombres y otras para mujeres y tampoco cree que la cantidad de mujeres con las que se tienen relaciones sea una muestra de hombría.

Él llena a sus hijas de afecto, juega con ellas a pesar de una jornada de trabajo extenuante, sus hijas, Rosario y Sofía, le devuelven con una sonrisa ese amor y cariño que ambas partes se entregan sin limitaciones.

 

 

 

 *Fotografías, video y edición: Alexandra Lopez Asprilla.