Jueves, 06 Julio 2017

La lucha constante por dignificar el trabajo doméstico

El pasado 22 de julio se celebró el día internacional del trabajo doméstico, ese día en el salón Boyacá del Congreso de la República de Colombia se realizó la audiencia para socializar el proyecto de ley que pretende que las empleadas domésticas tengan derecho a prima, igual que todos los trabajadores colombianos.

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Por: Ferney Darío Jaramillo

 

Las congresistas Angélica Lozano y Ángela Robledo presentaron el proyecto de ley por el cual pretenden aprobar el beneficio para las empleadas domésticas.
Ese 22 de julio había un grupo de mujeres de la Unión de Trabajadoras del Servicio Doméstico, Utrasd, el único sindicato de empleadas domésticas que hay en Colombia. Ellas estaban allí como una manera de reivindicar los derechos de más de 750 mil personas, que se calcula, se dedican al trabajo doméstico en Colombia y para exigir que se cumplan las leyes colombianas que dicen que a trabajo igual, salario igual.
Unas de las que estaban presentes y de las valientes fundadoras del sindicato eran Reynalda Chaverra y María Roa y es que son valientes por muchas razones, entre ellas las de atreverse a formar un sindicato en éste país donde tan solo el 5% de los trabajadores pertenecen a uno y donde sindicalizarse es sinónimo de rebeldía y está mal visto. De la misma manera, otra de las razones que demuestran su valentía es haber podido reunir, con ayuda de corporación afrocolombiana Carabantú y de la Escuela Nacional Sindical 26 mujeres más para darle vida a esta organización sindical. Hace ya casi tres años que los crearon y hoy ya son 120 mujeres, en su mayoría afro, las que conforman el sindicato.
Reynalda y María también son valientes porque han afrontado situaciones muy difíciles en sus vidas: las dos, como la mayoría de la población afro que vive en la ciudad de Medellín, son desplazadas por la violencia que ha azotado las regiones del Chocó y Urabá, respectivamente, de allí son oriundas estas dos mujeres. Ellas son ejemplo y con esfuerzo y dedicación han demostrado que las personas afro y especialmente las mujeres, son luchadoras por los derechos de los demás.


Reynalda Chaverra

Reynalda es una mujer humilde y sencilla. Es de Tutunendo y desde los 12 años conoce a Medellín, su vida ha estado en un ir y venir entre el Chocó y esta ciudad. A mediados de los 90 se fue de Medellín un poco decepcionada con la vida. Sola y con un niño pequeño regresó a Tutunendo donde su familia, pero pronto la violencia la hizo volver a la ciudad.Trató de empezar de nuevo; como antes, trabajó en casas de familia y en restaurantes y dice que el trato que le daban sus patronos era injusto y discriminatorio, todas esas situaciones hicieron que una vez más volviera a su natal Chocó, pero otra vez la maldita violencia hizo que en el 2007 se desplazara. Después de eso no ha vuelto. Se radicó en el barrio 8 de Marzo, un barrio pobre al nororiente de la ciudad.
Reynalda vive con sus 4 hijos que ha logrado sacar adelante con su trabajo. Estudió hasta tercero de primaria por lo cual le ha sido muy difícil conseguir un buen empleo, solo le resulta trabajo en casas de familia o en restaurantes.
Habla de su vida y también habla del sindicato Utrasd. Recuerda que un domingo llegó uno de sus vecinos y le dijo que en la escuelita del barrio iban a realizar una reunión para hablar de los derechos laborales de las mujeres afro, se interesó, asistió y les gustó la idea de luchar por la reivindicación de esos derechos que son vulnerados la mayoría de las veces. Desde entonces es una convencida de que el sindicato puede lograr muchas cosas y dice que hoy el trato que sus patronos le dan es muy distinto al de hace dos décadas y ese avance es en gran medida por todo lo que ha hecho la organización sindical.
Reynalda es la Fiscal del joven sindicato y dice que agradece todo lo que le han enseñado. Antes tenía temor de todas las personas, era tímida y casi no hablaba, hoy ya se siente capaz de luchar por la defensa de sus derechos y de todas las empleadas domésticas. También aprendió a no ser tan desconfiada, porque sabe que hay muchas personas buenas que les pueden ayudar.


María Roa

María es una mujer cálida y alegre como todas las afro. Se considera emprendedora, valiente y esforzada. Tiene esperanza en una Colombia mejor y no le faltan ganas por luchar por los derechos de todas las trabajadoras domésticas.
Se desplazó desde hace muchos años de su natal Apartadó, en el Urabá Antioqueño. Llegó a esta ciudad a tratar de salir adelante. Recuerda que empezó a estudiar panadería en el SENA pero luego se retiró, trabajó varios años en el servicio doméstico de varias familias y un día se aburrió. No quiso volver a trabajar por los malos tratos que recibía.
Recuerda que en los inicios, el sindicato se reunía en el Parque San Antonio, en el centro de Medellín, allí le preguntaban a las mujeres afro que trabajaban en el servicio doméstico, que si les respetaban los derechos laborales; ¿Les pagan el mínimo? ¿Trabajan solo 8 horas? ¿Tienen seguridad social? La mayoría de las mujeres ni siquiera sabía que tenían esos derechos, fue ahí donde surgió la idea de conformar el sindicato y desde el principio María Roa ha estado al frente como la presidente de la junta directiva de Utrasd.
Ser la presidente del sindicato le ha traído grandes satisfacciones, una de ella fue haber estado en Harvard, la prestigiosa universidad norteamericana. A finales del año 2014 recibió una llamada donde le decían que querían contar con la presencia de ella en una conferencia que realizarían en abril, no prestó mucha atención. Después vino una de las organizadoras y de la conferencia y se le presentó ahí sí vio más cerca ese viaje, creyó que alguien la acompañaría pero le dijeron que iría sola. Sintió alegría, pero también temor por salir del país.
En la conferencia se dirigió a un auditorio lleno de profesionales, recuerda que derramó lágrimas de felicidad por poder contar su historia delante de todas esas personas tan importantes. Ella les habló desde el corazón y desde los conocimientos adquiridos empíricamente. Habló de cómo las mujeres colombianas, y especialmente las afro, pueden aportar a la paz de Colombia, una paz con la que ella personalmente sueña. Todos en el salón se levantaron y la aplaudieron fervorosamente cuando terminó su intervención.
Regresó a Colombia a continuar con su lucha, convencida cada día más de la importancia de su trabajo.
Al igual que muchas de las mujeres del sindicato y de las mujeres afro de la ciudad y del país, María se gana la vida con el rebusque. Desde hace muchos años no trabaja en el servicio doméstico, pero conoce muy bien los tratos, a veces denigrantes, que tienen para con las empleadas domésticas. Hoy realiza labores de litografía por días, cuando resulta algo, los demás días los dedica al sindicato donde pone todo su empeño.


El futuro del sindicato

María Roa, la presidenta de Utrasd ve el sindicato grande. En el mes de octubre realizarán una gran campaña de afiliación y esperan que muchas de las trabajadoras domésticas se afilien a la organización.
Tienen muchos sueños en el sindicato, uno de ellos es poderle ayudar a todas esas mujeres que ya se cansaron de trabajar en el servicio doméstico y quieren emprender un negocio.
También esperan el día en que el presidente de la república sancione la ley que les otorgue el derecho a prima de servicios para que sus prestaciones sociales sean iguales a las de todos los trabajadores colombianos. María y Reynalda esperan que sea antes de que se acabe éste 2015, mientras tanto, ellas dos, sus asesores y todas las mujeres de Utrasd seguirán trabajando para que les respeten los derechos y para tener un trabajo como se lo merecen todas las mujeres afro: Digno.

 
*Fotos: Ferney Jaramillo y Andrea Londoño