Martes, 30 May 2017

La indiferencia no es el camino para la paz

Colombia es un país que lleva más de 50 años viviendo en la guerra, una guerra que se ha llevado familias enteras, gente inocente que ha tenido que dejar sus tierras, esa misma gente que hoy le apuesta a dar un paso adelante por construir la paz.

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Por: Katherine Marín Ramírez

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La conversación inició con una presentación personal de nuestro entrevistado, él es Menderson Mosquera Quinto oriundo de Itsmina Chocó, más exactamente del corregimiento de Raspadura.  Allí donde vivía feliz con su mamá y hermanos un día llegó la violencia, la que golpea hace tantos años a nuestro país, esa violencia por la que muchos siguen peleando para que se mantenga y por la que otros que les ha tocado vivirla en cuerpo y alma como a Menderson se levantan cada día con la esperanza puesta de que un día Colombia sea un país en paz.

Chocó ha sido una de las zonas del país más afectadas por la guerra cazada entre los diferentes grupos armados con el gobierno y en el medio siempre queda la población, especialmente las personas que viven en veredas y corregimientos. Este departamento es un territorio rico en muchos recursos, limita con Panamá, con los océanos Pacífico y Atlántico, posee el Golfo de Urabá, comprende las selvas del Darién y las cuencas de los ríos Atrato y San Juan; aquí hay mil y una razón para entender el porqué de tantas situaciones que se han presentado a lo largo de la historia y que aún con un proceso de paz caminando siguen sucediendo hechos que no dejan que la comunidad chocoana disfrute como debe de todos los recursos que da su tierra.

Menderson a partir de su experiencia personal encaminó sus esfuerzos para hacer algo por su comunidad, inicialmente como normalista se enfocó en la etnoeducación y la cosmovisión de la cultura afrocolombiana, actualmente como estudiante de Derecho busca seguir luchando para que  la paz llegue a su región y también a Venecia, pueblo que lo acogió hace algunos años y le ha brindado la oportunidad de conocer también la historia que tiene el Suroeste Antioqueño con el tema de la guerra.

A Venecia llegó en el 2008 y se dedicó a trabajar con la comunidad. En ese acercamiento se dio cuenta de la necesidad de empezar hacer algo por las víctimas de este lugar, trabajando por sus derechos y necesidades desde su experiencia personal y el conocimiento adquirido académicamente. 

Su acercamiento a la comunidad se dio por su rol de docente, por enseñarles a los jóvenes del corregimiento de Bolombolo su cultura afro y compartir con ellos su gusto por la música, llevando hasta allí todo el legado de su etnia.
Su principal motivación para trabajar por las personas afectadas por la guerra, empezó desde que vivió el desplazamiento en dos ocasiones. En el 2013 en Venecia Antioquia tocó puertas para conocer cómo estaban organizadas allí las víctimas, para saber qué hacía la administración por ellas y entender cómo podía él hacer su aporte.

“Yo tomé la decisión de estudiar y capacitarme para aportarle a la población desde el conocimiento, porque no se puede quedar en esa mendicidad o en ese pedir siempre porque somos atropellados por la violencia o porque somos atropellados por la esclavitud, nosotros tenemos que evolucionar en eso”.

Lo primero que hizo Menderson fue indagar en la administración municipal de Venecia qué mecanismos, estrategias, programas y proyectos tenían para favorecer la población afectada por la violencia, la cual se encuentra apoyada bajo la ley 1448, posteriormente organizó al grupo de víctimas a través de la Asociación de Víctimas de Venecia (AVIVE), que actualmente después de un arduo trabajo lograron tener participación importante en la Mesa de Víctimas de Venecia.

Su gestión se centra en Bolombolo que tiene aproximadamente 900 víctimas, corregimiento donde se asentaron los grupos paramilitares y les tocó vivir de cerca todo el tema de la guerra. Su accionar es principalmente exigirle a las entidades territoriales que implementaran la ley de víctimas, que se adapten políticas públicas y los tengan en cuenta en los planes de desarrollo para restablecer los derechos de la población víctima del conflicto armado.

Cuando la guerra toca la puerta, la paz o el camino a ella es la respuesta para seguir trabajando por un futuro mejor, esto es lo que hace todos los días este futuro abogado, quien sin duda al preguntarle por el proceso de paz responde positivamente por dicho acontecimiento, anotando que: ¿Quién quiere más violencia, quién quiere más guerra?, dos personas deciden dialogar para llegar a un acuerdo, es una de las mejores alternativas para solucionar un conflicto, desde ese punto el ve positivo que el estado haya tenido esa iniciativa para dar ese paso al frente que necesita Colombia para seguir avanzando en una sociedad más equitativa, incluyente, democrática y con oportunidades para todas las personas. 

Para él, el acuerdo tiene mucha importancia para mitigar y subsanar las dificultades y problemas que trae la  guerra, por medio de los diálogos de paz cree que se le puede aportar a la sociedad la posibilidad de vivir diferente, de una manera más pacífica y tranquila, aunque suene utópico Menderson asegura que es un acercamiento que se hace, así muchos tengan dificultad en entender que dialogando es una forma de llegar aprender a vivir juntos.

“El diálogo es una manera de acercarnos a otro y una manera de resolver los problemas, yo creo que el acuerdo de paz en ese sentido aportaría mucho a Colombia y a la mirada que tienen otros lugares del mundo de nosotros, para quitarnos esa etiqueta de un país violento, el acuerdo de paz de alguna manera ha sido influencia para hacer ver a la sociedad de que como nación queremos avanzar”.

Es así como se evidencia en una persona que ha sentido el flagelo del conflicto armado ve desde su sentir y vivir el proceso de paz, sabe con certeza que no es un camino de rosas, pero tiene la completa seguridad de que sí es la salida para potencializar el desarrollo de todas las zonas, que durante años han estado al margen de todo porque la guerra los tenía viviendo en un país que para ellos en muchas situaciones, es ajeno.

“Seguir impactando en la comunidad no solamente desde la educación, ni como miembro de la mesa de participación de víctimas, sino también desarrollando estrategias y programas que impacten y beneficien a la comunidad”.

 

*Fotografías: Fernando Hurtado