Lunes, 02 Abril 2018

¿La generación del cambio?

Atraviesa el país uno de los períodos históricos más trascendentales en su historia, la firma del acuerdo de paz. Allí, serán los jóvenes encargados de vivir el cumplimiento de lo pactado, los que determinarán el rumbo de la nación Colombiana en las aguas que se aproximan. 

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Por: Edwin Andrés Mosquera Sánchez

Politólogo

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Eternamente bajo el apelativo de la dignificación de la patria,  realizaron múltiples procesos de paz que, en su mayoría fracasaron porque sus males fueron más que sus beneficios. Actualmente, con el “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera”, firmado entre el gobierno nacional y las FARC-EP, se espera efectividad en el cumplimiento del mismo.

Para esta coyuntura, si bien el NO derrotó en el plebiscito y obligó a consumarlo sobre condiciones inesperadas, sigue latente la esperanza social del cumplimiento de lo pactado, debido a que existe una responsabilidad de reparación por parte del Estado desde hace más de 70 años primeramente con las víctimas, acto seguido con aquellos campesinos a quienes no les cumplieron lo acordado a mediados del siglo XX y que hoy son victimarios, y por último a la sociedad civil en general víctima de malas decisiones gubernamentales cada 4 años.

En ese rol de ciudadano que se tiene en este suelo, los jóvenes juegan un papel sustancial, visto que son “la generación del cambio”, obedecen a ser los principales dolientes de la transición del país por medio del molde de esta nueva masa social a través de la conformación de una Colombia para sus hijos, nietos y bisnietos, donde exista participación para todos los sectores, donde la tierra pueda brindar los alimentos del día a día, donde no exista discriminación por ninguna razón y se alcance la percepción de tener una mínima idea de PAZ. 

Al presente, ¿Qué están haciendo los jóvenes del cambio? Pues hay que anotar que esta es la prole que dilapidó más dinero en modas y tendencias tecnológicas del sistema neoliberal que en libros, en la actualidad concurren personas mayores de 23 años que jamás han leído un tomo completo, que nutren su “intelecto” únicamente con lo que transmiten RCN y Caracol, que llegan a las urnas a votar por el mejor postor; sin embargo, permanece la esperanza de cambio basada especialmente en esa población.

 

 

Bien exclamó Albert Einstein: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo", si bien esta frase se acopló a un contexto científico, es acuñable a cualquier circunstancia de la vida, aun cuando llevas más de 200 años tomando malas decisiones como país.

Hoy el joven carece de oportunidades de empleo digno, las opciones de educación universitaria de calidad son reducidas por los costos de la misma, el deporte no brinda cabida por el recorte a su presupuesto, el sistema de salud es eficiente solo para los que tienen prepagada y en general el manoseo o corrupción en todos los espacios de la sociedad excluye la plena realización en valores. Bajo esta mirada ¿Qué ciudadanos estamos formando para el mañana? ¿Qué país estamos construyendo? Porque un joven con hambre, sin educación, sin salud y en general, con sus necesidades básicas insatisfechas, buscará cómo suplirlas y es ahí donde el Estado ha fallado, porque si bien coexiste una tentativa por sacar adelante asuntos como el acuerdo de paz, señala la revista Dinero que “Colombia va a completar un ciclo de cuatro años continuos de desaceleración y aún muchos no pueden responder con certeza si ya se tocó fondo” ¡un país con hambre no avanza!

Así como a mediados del siglo XX nacieron las FARC comandadas por Manuel Marulanda, un campesino que decide alzarse en armas a raíz de incumplimientos por parte del gobierno, puede esta generación llena de necesidades tomar decisiones tan extremas que estampen el camino hacia la recaída del país, como la inclinación a conformar grupos armados, instituir nuevas formas de violencia  e incluso a extremismos terroristas poco presenciados que acaben con el orden nacional.

A partir de todo lo anterior, nace el llamado a no buscar un mesías entre la izquierda y la derecha que venga a salvar este barco del naufragio, sino a tomar una buena decisión, aunque existan problemas económicos, aunque no crean mucho en el proceso de paz, aunque el miedo los inunde, aunque el país esté polarizado. A pesar de todo ello, muchos saben que esta es la generación del cambio, la generación de la transición, la que dará luz a la nueva Colombia.

Por favor, ¡reciban el llamado de Jaime Garzón! 

 “Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlo. ¡Nadie!”.

 

 

 

 *Fotografía: Cortesía.