Martes, 07 Noviembre 2017

¿La eterna destrucción de un país sin memoria? COLOMBIA NO ES MACONDO

“Porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.”
Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

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Por: Yacila Bondo,
Secretaria técnica de la Coordinación Étnica Nacional de Paz – CENPAZ
Soñadora

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Me niego a creer que Macondo constituya una metáfora de lo que somos, me rehuso a creer que los colombianos seamos incapaces de reconocer el presente histórico, la oportunidad que tenemos de dejar atrás una historia trágica de profundas divisiones, contradicciones, dolor, y odio, que nos sumió un proceso de desangramiento sistemático.

Los Acuerdos de Paz de la Habana y los que se están negociando en el presente con el ELN, no son solo pactos de no beligerancia firmados entre el Gobierno Nacional y guerrillas colombianas; son la oportunidad que tenemos, después de dos siglos de oscurantismo republicano y patria boba, de construir realmente país, de transformar realmente nuestra sociedad, nuestras culturas, nuestros sistemas de pensamiento mediocres y retardatarios.

Ignorar este momento, decidir volver atrás, es condenar a las generaciones futuras, a heredar un mundo que nosotros hubiésemos preferido no vivir. Lo que está pasando con la implementación de los Acuerdos de Paz, no solo perjudica a una de las partes; (las FARC), nos perjudica a todos, porque ESTE PAÍS ES DE TODOS, (o por lo menos, eso estamos intentando) por lo tanto su destino es de todos. No es la falta de memoria, si no el odio, nuestro peor enemigo en este momento, el odio es el culpable de nuestra indiferencia con la implementación, y nuestra indiferencia va a ser la culpable de nuestro retorno a la cultura de la sangre.

El odio no nos permite ver todas las cosas deplorables que están pasando en el país en el marco de la implementación de los Acuerdos, no nos permite ver cómo la clase política y económica que SIEMPRE NOS MANIPULA Y MIENTE, por causa de sus aspersiones político-electorales mezquinas, está boicoteando esta oportunidad histórica para que COLOMBIA SANE Y AVANCE, hacia la verdadera transformación social; el odio no nos permite ver que el cinismo de las clases dirigentes, ha convertido los Acuerdos de Paz en un campo de batalla electoral, sin importarles cuántas vidas se pierden en el camino, desviando la atención sobre lo verdaderamente importante, su podredumbre.

Los reiterados incumplimientos del Gobierno Nacional al Acuerdo Final de Paz, son una muestra fehaciente, de que al estamento del poder colombiano, no les interesa transformar el orden social existente de desigualdad e injusticia, solo les interesaba desarmar a las FARC, y pretender hacer lo mismo con el ELN, para luego masacrarlos, desaparecerlos, exterminarlos, y con ellos, a todos los sectores de la sociedad civil que interfieren en sus proyectos de consolidación hegemónica capitalista, neoliberal, y sí señores y señoras ANTIDEMOCRÁTICO; comunidades negras, indígenas, campesinos, pobres, desposeídos, CONDENADOS.

Desde la firma del Acuerdo en noviembre de 2016, el Gobierno Nacional ha incumplido con la implementación de todas las formas posibles, le ha incumplido a las FARC, a los pueblos étnicos, a amplios sectores de la sociedad civil que pusieron su esperanza en la implementación satisfactoria de los Acuerdos, como ventada de oportunidad para un cambio real, le ha incumplido a la comunidad internacional, y sobre todo, le ha incumplido a nuestros Renacientes.

Con las FARC, su estrategia ha sido desmoralizar a los ex combatientes para motivar su disidencia, y así justificar su persecución y exterminio. Han incumplido con cosas tan básicas como la adecuación de las antes ZVTN – Zonas Veredales Transitorias de Normalización - y ahora ETCR – Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación -   con el suministro de alimento hasta donde correspondió, con la consignación del mísero subsidio mensual de 600 mil pesos en esta nueva etapa de la implementación; la mayoría de los ex guerrilleros no han recibido el primer depósito bancario y están aguantando hambre porque tampoco pueden salir de los espacios a rebuscarse, por miedo a ser detenidos, desaparecidos o de forma expresa asesinados, porque la JEP – Jurisdicción Especial de Paz -  que es otro de los pilares fundamentales de los Acuerdos, tampoco ha empezado a funcionar, por el impedimento de sectores políticos, que temen no tanto a los “beneficios” que pueda traer a los integrantes de las FARC, sino principalmente, a la posibilidad de ser desenmascarados en tiempos de campaña electoral por este mecanismo de justicia especial.
La comunidad fariana en ninguno de sus ETCR cuenta con servicios de salud, ni la posibilidad del autocuidado que practicaban antes, no tienen alimentación,  no tienen vestido, no tienen paz, no tienen nada, solo zozobra, miedo, desesperanza y muerte.

25 personas de las FARC y cercanas a las FARC, han sido asesinadas desde la firma de los Acuerdos, según el diario internacional, EuroPress 1, la mayoría de ellos cuando se acabaron las ZVTN e iniciaron los ETCR, dato confirmado por el especial Colombia 2020 del Espectador, según el cual, 18 excombatientes de las FARC han sido asesinados desde el comienzo del proceso de reintegración, y 11 familiares de estos 2.

Es en el municipio de Tumaco donde se ha presentado mayormente casos de violaciones de DDHH, tanto a las comunidades rurales, como a los ex combatientes en la región. Su ubicación en una lugar de importancia estratégica para las bandas criminales y narcotraficantes, ha puesto en una situación de riesgo bastante elevada, tanto a los excombatientes, como a las comunidades; según se conoce, hay 14 bandas criminales operando en la zona, y un  grupo de disidencia.

Las últimas tres semanas han sido un infierno para Tumaco, como en los peores tiempos del conflicto armado, en este periodo ha habido una masacre, donde se estima que murieron 9 campesinos y por lo menos hay 14 desaparecidos, en un hecho perpetrado por la fuerza pública, según diferentes pronunciamientos realizados desde distintos sectores de la sociedad civil. Estos campesinos,  de la Vereda el Tandil, en el Corregimiento de Llorente, hacían parte del programa PNIS - Programa Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito - por tanto, se oponían a la erradicación forzosa que insiste en llevar a cabo la fuerza pública, en contravía de lo planteado en los Acuerdos.

También en el concejo comunitario de alto Mira Y Frontera, en zona rural de Tumaco, la semana pasada fue asesinado por bandas criminales, un líder comunitario afrodescendiente, que venía denunciando los incumplimientos de los acuerdos, y la masacre en Llorente; de la misma manera el ex comandante guerrillero del ETCR Aldemar Galán en la comunidad de Isupí, en el Charco, Nariño,  denunció que el pasado 15 de octubre fueron asesinados 6 excombatientes de ese mismo espacio, por actores armados aún sin identificar.

Estos, y otros hecho de violencia cometidos desde la institucionalidad, socavan el piso político y si se quiere moral, de los Acuerdos, aumentando la desconfianza de los ex guerrilleros en la Implementación. Cuando el ex combatiente pierde la esperanza, huye a donde pueda sentirse seguro, entonces la reincorporación fracasa y el Gobierno, como Poncio Pilato, se lava las manos, y culpa a los ex jefes guerrilleros por no controlar a su gente.

Con los pueblos étnicos la situación es igual de complicada, se podría decir que el enfoque étnico solo está en los textos del Acuerdo, porque en la práctica nada es real; de los muchos mecanismos e instancias que se han creado, hay una nulidad de participación de personas de grupos étnicos, sólo la Instancia Especial de Alto nivel con Pueblos Étnicos, está conformada por integrantes de estos, de no ser así, esto sería literalmente un circo.

Aun así la Instancia no ha podido cumplir a cabalidad el mandato para la que fue creada en el numeral 6.2 de los Acuerdos, la única, fue hace menos de un mes que pudo reunirse en el marco de su funcionamiento oficial para debatir con el Gobierno la transversalización del enfoque étnico, los resultados no pudieron ser menos que lamentables y desalentadores, la desidia del Gobierno frente al trabajo que tan rigurosamente habíamos realizado los integrantes de los pueblos étnicos en la instancia, no se puede describir de otra manera que lamentable, y en las comunidades ni se diga, se entiende con esto que el Gobierno no ha comprendido cuál es el espíritu del enfoque étnico en los Acuerdos.

Según la Defensoría del Pueblo, de enero de 2016 a julio de 2017, iban 180 líderes sociales y defensores de derechos humanos asesinados, la mayoría de ellos en las zona de influencia de las FARC 3. También denunciaban 500 líderes amenazados hasta la fecha de entrega de dicho informe, lo que quiere decir que las autoridades competentes tenían conocimiento de riesgo, de los aproximadamente 20 líderes que han asesinado desde julio a octubre, pero como es evidente las medidas de protección o no llegaron, o no fueron efectivas. Cada día están asesinando a uno de nuestros hermanos y hermanas, compañeros y compañeras en los territorios, justo mientras escribo estas últimas líneas me acabo de enterar de la muerte de otro líder indígena asesinado en el departamento del Chocó y el desánimo me invade.

El panorama es totalmente desalentador, es normal que por estos días los defensores de la paz andemos con el espíritu roto, justo eso estoy sintiendo en estos momentos, pero aún así, en medio de toda esta desesperanza y dolor, no dejo de pensar en porque las cosas están así; ¿si efectivamente se debe a nuestra incapacidad de resurgimiento, o por el contrario, hace parte de una estrategia de desmoralización y desencanto de las NUEVAS Y VIEJAS DINASTÍAS DEL PODER, para que los “negros, indios, campesinos, pobres” nos sigamos matando entre sí, mientras ellos siguen feriándose el país?

Yo me niego a aceptar que Álvaro Uribe Vélez, Alejandro Ordóñez, Paloma Valencia, Alfredo Ramos, María Fernanda Cabal, José Félix Lafaurie, Germán Vargas Lleras, Juan Manuel Santos, los Char, los Holguín, y toda esa clase política podrida, junto con sus medios de comunicación, sus grandes y aliados emporios económicos, y sus grupos criminales de persecución y exterminio, sean los dueños de nuestros destino, que literalmente ellos tengan el PODER DE DAR VIDA O MUERTE; nosotros somos más, somos muchos, y somos mejores, y por tanto podemos hacer que las cosas cambien.

Es hora de dejar de resistir y pasar a transformar, el Acuerdo de Paz ES NUESTRO, los territorios los habitamos nosotros y en ellos tenemos todas las potencialidades, tanto humanas como materiales para transformarlo, hagámoslo por cuenta propia, defendamos nuestros sistemas de justicia propios, nuestras formas de soberanía alimentaria, la vocación productiva de nuestros territorios, nuestros liderazgos, todo ese conocimiento ancestral que nos permitió vivir dignamente durante tantos siglos, hagamos un frente común por el disfrute de la vida y los territorios; el derecho ya lo tenemos, no lo pidamos más. Recuperemos la determinación de nuestros antepasados, no dejemos que su campaña de terror cumpla su propósito, y sobre todo, no olvidemos que los excombatientes son hijos e hijas de nuestras comunidades, rodiemoslos, juntemonos todos y todas, y no dejemos que nos roben lo único que nos mantiene en pie, LA ESPERANZA. Nosotros no somos Macondo, SOMOS COLOMBIA.


*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.


1 http://www.europapress.es/internacional/noticia-farc-denuncia-amenazas-muerte-contra-ex-combatientes-familiares-presuntos-grupos-ultraderecha-20171003074815.html, Consultado el 21 de Octubre de 2017, Publicado 03/10/2017
2 https://colombia2020.elespectador.com/pais/henry-meneses-el-excombatiente-de-las-farc-y-gestor-de-paz-asesinado-en-miranda-cauca, Consultado el 21 de Octubre de 2017, Publicado 21/10/2017
3 http://www.noticiasrcn.com/nacional-pais/mas-180-lideres-sociales-han-sido-asesinados-colombia-el-ultimo-ano-y-medio-defensoria, consultado, 22 de Octubre de 2017, publicado, 13 de julio de 2017.