Miércoles, 12 Julio 2017

La “DOBLE BATALLA” de la mujer negra frente a la violencia de género

Soy mujer, mujer de raza negra, mi batalla ha sido doble y a mí ¡ME RESPETAS!

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Por: Xiomara Tejada Tejada
Estudiante de Artes UdeA

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La mujer ha sido el foco de un gran número de detractores del género femenino. La violencia la ha tomado en muchas ocasiones bajo su poder destructor sometiéndola y pisoteándola a su amaño. Si bien este es un tema que mueve las fibras de muchas mujeres, habría que decir que la mujer “Afro” se ha topado con esta situación a lo largo de su historia con mucha más frecuencia.

Al parecer el hecho de nacer mujer resulta siendo casi una maldición, mucho más cuando tu cabello y color de piel te delatan ante una sociedad injusta e inhumana. La violencia de género se ha sumergido de forma arbitraria en todos los contextos y épocas de las mujeres. Indudablemente hay que reconocer que, en este sentido la mujer “negra” ha desarrollado una doble batalla.

Todas las mujeres en algún momento de su vida han tenido la triste e incómoda experiencia de soportar los abusos que hacia a ella comete no solo el género masculino si no también el mismo género femenino. En el caso de la mujer afrodescendiente ha habido muchos factores que han determinado estos abusos, en primera instancia el solo hecho de ser mujer la ha ubicado en un supuesto grado de inferioridad, y segundo, el rechazo de un número considerable de personas hacia su color de piel le ha propiciado una densa batalla con dos situaciones de las cuales lo único que habría que sentir es orgullo.

La violencia de género no se mide solamente por la cantidad de golpes ni de maltratos físicos hacia la mujer, hay otro tipo de circunstancias que también son violencia y que son igual de destructivas. Los estereotipos que se han generado hacia el género femenino son un claro ejemplo de esto. El consumismo ha querido instaurar en los imaginarios sociales una serie de etiquetas y estándares absurdos que nada tienen que ver con la diversidad o lo natural.

La mujer Afro tiene que lidiar constantemente con su feminidad y su raza, enfrentarse al rechazo, a miradas negativas, palabras ofensivas, a la discriminación, en fin. Más que luchar contra ella su pelea ha sido contra la ignorancia de las personas. No se trata de hacer un debate en si es la mujer blanca o la negra la más violentada, si no de reconocer que aparte del machismo, el racismo se le ha sumado como una carga extra en esta batalla.

Lo positivo en este caso es la capacidad de resiliencia que han tenido las mujeres afrodescendientes frente a este tema. Las luchas de algunas les han servido a otras como un digno ejemplo de superación para rescatar ese valor que les han arrebatado. Crecer como mujer es una tarea individual pero también es una tarea de todas, es una responsabilidad de pensarnos como un tejido sólido y fuerte, protegernos y respetarnos haciéndonos sentir y valer como género, como raza, como seres humanos.

*Fotografías: Valerie Moreno – Proyecto Afros in San Juan
https://www.instagram.com/afrosinsanjuan/