Miércoles, 14 Junio 2017

La Colonialidad del ser del hombre/mujer Negro/Negra

 

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Por Yacila Bondo

Politóloga y soñadora

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La Colonialidad como teoría del conocimiento de las ciencias sociales contemporáneas, intenta explicar la hegemonía de poder, del mundo eurocentrado frente al mundo no eurocentrado, en resumidas cuenta dice que el poder, en tanto relación de fuerzas, se concentra en la cultura occidental,  y todo lo que simboliza sus representaciones culturales; la estética, la moral, los valores, las ciencias, el humanismo, y que lo que está por fuera de esas representaciones, carece de poder en tanto carece de humanismo, es un sujeto/objeto de dominación, no necesariamente física, como en el periodo colonial, (siglos XV al XIX) sino más bien psíquica y simbólica, en cuanto esta nueva forma de dominación se expresa a través de la negación del poder, del saber y del ser de los sujetos, de los pueblos y de las culturas no occidentales, y se sustenta en diferencias biológicas (sexuales) fenotípicas (color de piel/racial) y de clase (estratificación económica). 

Según Maldonado Torres  la colonialidad “se refiere a un patrón de poder que emergió como resultado del colonialismo moderno, (colonización de América, África, Oriente Medio e India) a la forma como el trabajo, el conocimiento, la autoridad y las relaciones intersubjetivas se articulan entre sí, a través del mercado capitalista mundial y de la idea de raza. Así, pues, aunque el colonialismo precede a la colonialidad, la colonialidad sobrevive al colonialismo. La misma se mantiene viva en manuales de aprendizaje, en el criterio para el buen trabajo académico, en la cultura, el sentido común, en la auto-imagen de los pueblos, en las aspiraciones de los sujetos, y en tantos otros aspectos de nuestra experiencia moderna. En un sentido, respiramos la colonialidad en la modernidad cotidianamente”. Esta tesis señala que los pueblos resultantes del proceso de colonización/mundialización europea, particularmente en América, estamos condicionados por dicho patrón de poder, nuestras acciones, nuestros pensamientos, nuestro entendimiento, responde a un evento histórico desafortunado, que vino a determinar nuestro devenir histórico, en tanto sociedades, en tanto cultura, y en tanto sujetos. 

 

 

Como menciona Maldonado Torres, el elemento racial jugó un papel condicionante aquí, en tanto la construcción de dos sujetos raciales, diferenciados y opuestos, (blanco/negro), hizo parte del proyecto de deshumanización progresiva de los “pueblos bárbaros” por parte del ente colonizador, (Europa, EEUU) como estrategia de poder que legitimó el establecimiento de un nuevo modelo económico explotador, saqueador, y desigual, (capitalista), del cual fueron excluidos estratégicamente, todas aquellas culturas Otras. Así, el nacimiento de las razas en este periodo, es el resultado de un sistema económico, político y racial, que necesitaba reducir a una parte de la población humana a un estado de inconciencia de si, que le permitiera mantenerlos sometidos, dominados, inconscientes, mientras Ellos se distribuían el poder del mundo para sí. 

A ese estado de inconciencia de sí mismo, es a lo que las teorías sociológicas y del poder contemporaáneas llaman colonialidad del ser; es el ser del individuo, pero también de una cultura, vaciada de sí, carente de conocimiento de sí, carente de todo propósito, y sujeta al desarrollo de la historia desde una sola vía. Aimé Césaire lo describiría así en 1950, “Los indios masacrados, el mundo musulmán vaciado de sí mismo…el mundo negro desacreditado…voces inmensas apagadas para siempre; la humanidad reducida al monólogo”. 

Cuando un pueblo, un sujeto, una cultura, no tiene conciencia de sí, se niega a sí mismo, niega a su ser, niega su humanidad. Negación del ser significa auto rechazo, inconformidad con lo que se es, y de lo que te representa; tú cultura, tú historia, tus saberes, tu epistemología, tus características fenotípicas, esto es a lo que la gente comúnmente llama, “complejo de inferioridad”. El complejo de inferioridad hace que la persona negra, consciente e inconscientemente, reniegue de sí, no en tanto ser humano, sino en tanto ser humano negro, que acepte las representaciones, que el constructo eurocentrado ha hecho sobre lo que signifique ser negro, que se acepte como feo/fea como bruto/bruta, como de pocas capacidades intelectuales y personales, pero sí en cambio como de muchas capacidades físicas y sexuales, y esta negación, este reduccionismo, es justamente lo que lleva a que el hombre/mujer negro/negra, tenga una visión más favorable de todo lo que está fuera de esa representación del hombre/mujer negro/negra, es decir, que acepte como más humano/humana, más hermoso/hermosa, más bueno/buena, más deseable, al hombre/mujer blanco/blanca/mestizo/mestiza. También Fanón en la década de los cincuentas ya teorizaba sobre este comportamiento del hombre/mujer negro/negra, en su famoso libro, Piel negra máscaras blancas: “Todo pueblo colonizado, es decir, todo pueblo en cuyo seno haya nacido un complejo de inferioridad a consecuencia del enterramiento de la originalidad cultural local, se sitúa siempre en relación con la lengua de la nación civilizadora, es decir; de la cultura metropolitana. El colonizado escapará tanto más de su selva cuanto más y mejor haga suyos los valores culturales de la metrópoli. Será tanto más blanco cuanto más rechace su negrura”. 

Parto de esta aproximación teórica, en tanto me parece importante para soportar lo que quiero decir, y para posibilitar un mejor entendimiento de ello; el hombre/mujer negro/negra es un ser colonizado. No es la excepción de la colonización, ya que, en términos generales, la población promedio del continente responde a ese condicionamiento colonial de su ser, y de su cultura, principalmente la parte latina, para una muestra, solo hay que observar la inestabilidad institucional de los países latinoamericanos en cada una de las esferas de poder, no entendamos la opresión, vivimos idiotizados en un mundo de falsas democracias, de falsa libertad, de falsas oportunidades y de falsa igualdad, mientras seguimos permitiendo la corrupción de nuestras instituciones de gobierno y el saqueo de nuestras riquezas naturales por corporaciones internacionales. 

Pero la colonialidad del hombre/mujer negro/negra, es un proceso particularizante, en tanto además de negar su exterioridad, se niega a sí mismo, reniega de si, de su ser, de su negritud, de su afrodescendencia, y se constituye en su propio enemigo. La colonialidad del ser del hombre/mujer negro/negra, lo convirtió en un ser idiota, incapaz de reconocer su estado de idiotez, de ceguera mental, y en cambio sí lo erigió en un verdugo para sí. 

 

 

El endo-racismo no es consecuencia, es causa, el complejo de inferioridad no es consecuencia, es causa, el blanqueamiento no es consecuencia, es causa, la sub-valorización de la mujer negra no es consecuencia, es causa, el atraso de nuestros pueblos y nuestras comunidades, no es consecuencia, es causa, el racismo no es consecuencia, es causa. La colonialidad como instrumento de poder es muy eficaz, porque se imbrica tanto en la mente del colonizado, que le es imposible reconocerlo como el causante de su condición histórica inferiozante, y al contrario genera un sentimiento de auto-culpa que le hace sentir vergüenza de su propia existencia. La idea de razas superiores y razas inferiores construida por el colonizador, es el aparato que le da estructura a este mundo de causas y consecuencias. El principal logro de la colonialidad es que los colonizados hayamos aceptado como verdadero la idea de la inferioridad natural de una raza, “la negra” y la idea de las razas en sí. En la pisiquis del hombre/mujer negro/negra, opera como verdadera el constructo de que la humanidad está dividida en razas, y que de todas, la más insignificante es la negra, y mientras ese constructo siga intacto en nuestra psiquis, todos los constructos sociales y las representaciones culturales derivadas de ellas, van a seguir operando de manera favorable para el opresor/colonizador/blanco/europeo, y nuestro pueblo seguirá siendo el último en la escala de movilidad social.

La teoría de la colonialidad presenta perspectiva de praxis liberadora; el Giro decolonial, que plantea la necesidad de des-aprender lo aprendido, y empezar a construir un pensamiento libertario desde el lugar de enunciación de los históricamente oprimidos, es decir, desde el hombre/mujer negro/negra. La razón principal de que la colonialidad funcione como patrón de poder mundial, es que ella misma produce el pensamiento/conocimiento en el que se fundamenta nuestro sistema de creencias, lo que propone el giro decolonial, es que debemos ser más críticos con este, no aceptarlo como verdadero, y empezar a construir/de-descubrir nuestro propio sistema de creencias o Epistemologías Otras, que libere la mente del hombre/mujer negro/negra de toda esa carga histórica que lo oprime, que le devuelva su lugar en la historia como hombre/mujer que construye historia, palabras más palabras menos, cuestionar los valores occidentales y empezar a educar al hombre/mujer negro/negra, como dueño de su propio destino, como el hacedor de su verdad, siguiendo a Fanón; la descolonización es siempre un fenómeno violento, pero es necesario, porque solo a partir de entonces podremos hablar de transformación, y solo a partir de entonces podremos hablar de libertad.

 
1Para mayor referencia del tema léase: Quijano, Aníbal, (1999) Colonialidad del poder, eurocentrismo y América latina, En Goran Therborn, ed. Modernity and Eurocentrism, Estocolmo. Maldonado-Torres, Nelson. (2006) Sobre la colonialidad del ser: contribuciones al desarrollo de un concepto. Castro Gómez, Santiago, Grosfoguel, Ramón (2007) Colonialidad de poder y clasificación social, En: Cuestiones y horizontes. Antología esencial, de la dependencia histórico/estructural a la colonialidad/decolonialidad del poder. Colección antológica, CLACSO.
2Maldonado-Torres, Nelson. (2006) Sobre la colonialidad del ser: contribuciones al desarrollo de un concepto.
3Cesaire, Aime (2006) Discurso sobre el colonialismo, Ed, Akal, Madrid.

 

Fotografías: Fernando Hurtado, www.afribuku.com
 
 
*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.