Martes, 30 May 2017

La Ancestralidad Afro, entre la Espiritualidad y la Tradición Oral

Asumir con y desde el respeto el amplio legado cultural y las prácticas e imaginarios colectivos de la cultura afro, permiten hoy su reconocimiento,  defensa y sostenimiento para las nuevas generaciones.

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Por: Ruth Mery Geovo Mosquera

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Remontarse a la historia es hacerlo también con los personajes, los hechos con sus palabras. En la historia afro, este suceso no es excluyente, sino por el contrario, está bastante demarcada por la tradición oral, de ancestralidad y legado.

Es el tema a abordarse en esta oportunidad. La ancestralidad por su parte, tiene un arraigo importante en el trasegar de la cultura afro. Hablar de identidad trae consigo el repensar la estructura colonial que ha marcado durante muchos siglos la cotidianidad en los países de América Latina y por supuesto en todas las instituciones presentes.

El escritor John Anton en el texto El conocimiento ancestral afrodescendiente indica que: “para los grupos étnicos, el conocimiento ancestral comprende un conjunto de saberes, prácticas, usos, costumbres, informaciones y formas de vida que determinan la existencia de un pueblo dentro de su propio universo, dentro de su propia cosmovisión; es decir, el conocimiento ancestral constituye para una comunidad uno de los rasgos más característicos de su identidad étnico cultural.

De este modo, es importante comprenderlo como una auténtica expresión de la existencia de un grupo humano dentro de su entorno natural, cultural y espiritual, pues condensa la clave de la supervivencia de la especie, la manera como el grupo social construye su proyecto de vida de acuerdo a la cosmovisión, a la costumbre, la territorialidad y a la interrelación con el medio ambiente, la naturaleza y el mundo espiritual”.
En este orden de ideas, concebir la ancestralidad en la cultura afro, no solo enfatiza en un seriado de costumbres y  creencias, constituye además todo un pensamiento colectivo concebido y considerado como patrimonio cultural que caracteriza a los pueblos, su gente y su historia. 

La ancestralidad entendida como el conocimiento y su relación sobre y con la naturaleza, la espiritualidad, la religión y la religiosidad, las prácticas botánicas y su poder curativo, la concepción de la vida y de la muerte.

 

John Anton asegura que para las comunidades afrodescendientes la sustentación de su cultura y su vida se da en la medida en que se entienda la relación estrecha entre la cosmovisión, el territorio y sus conocimientos, “tres variables que interrelacionadas fundamentan una serie de técnicas y saberes ancestrales que le permiten sobrevivir en armonía con el medio”.

Y es precisamente en Medellín, en el marco de la segunda versión del Festival Noches del Pacífico, que este tema cobró vida con el público asistente y aún más con los expositores, Lucrecia Panchano y Carlos Rodríguez, provenientes de Guapi y Tumaco, respectivamente.

Panchano, poetisa, escritora, autodidacta, artesana de la palabra, graduada como ella misma lo afirma sin preparatorios, sin tesis y con honores  de la Universidad de la Vida. Con diplomados, posgrado y maestría en la insigne Universidad de la Sabiduría.

Rodríguez por su parte, se cataloga como narrador oral, investigador de la tradición oral del Pacífico por más de 20 años. Como religioso, es santero (come Changó) hace 5 años y palero, tiempo que ha intentado poner en escena toda la religiosidad africana.



Considera clave que la oralidad siga siendo el vehículo y la herramienta principal para el sostenimiento de las tradiciones de la espiritualidad afro. Además de la pertinencia de que sean los viejos quienes recobren la importancia de sostenerla.

Rodríguez, ha sido un crítico permanente del cambio negativo que ha padecido en el Pacífico la espiritualidad, ya que antes se conservaban ritos como la ‘Última Noche’ con sus nueve noches de rezo, que permitían la reconciliación (de perdón), confesión y despido de los seres queridos. Ahora, imperan los entierros ‘express’ como los llama (y jocosamente dice que ya no lo quieren ver a uno siquiera) cuando antes se ‘apreciaba el muerto’ y no se le quería despedir.

Él hace un llamado a repensar el actuar, porque considera  que la espiritualidad debe contarse para que recobre la importancia que merece ante las comunidades afro.

Para Panchano, expresiones como los gualíes (para el caso de los niños) y alabaos (adultos) son cantos con alta concentración espiritual, con sentimientos de tradición familiar y de amistad con la persona fallecida. Tienen además, gran contenido simbólico y  representativo en la decoración y ambientación del lugar, como el altar, así como en elementos como el agua, las flores, la música y los cánticos que se le entonan para el denominado “buen viaje” hacia la eternidad.



Aspectos como la ritualidad en medio del dolor, como la masacre ocurrida en Bojayá por ejemplo, donde sus seres queridos aún no han “llorado” sus muertos con todo el proceso que conlleva, llama al repensar de lo que ha venido ocurriendo en la actualidad.

Dejar el muerto solo o barrer el espacio donde se está velando, son algunas de las creencias o agüeros que se tienen en la región del Pacífico, que aún se mantienen, y es precisamente esa conexión entre la vida y la muerte, las  latentes en la cotidianidad. Así como el pensar individual y colectivo del acompañamiento de las ánimas en vida que ni siquiera logran desacompañarse después de la muerte misma, y del recuerdo permanente, afirma Rodríguez, realzan dichas concepciones.



El respeto es la fundamentación principal en la ancestralidad y espiritualidad de la santería con lo afro. Los cordones espirituales, ancestrales y familiares, son determinantes en el ser humano.

El respeto hacia la naturaleza y los adultos mayores, como principal insignia, es el común denominador, en edad, dignidad y gobierno, como una mirada que está por encima.

El llamado es para que la palabra tenga su propia escuela en Colombia, tal y como coexisten muchas en la actualidad. Es necesario entonces, resignificarla, aprender de ella, que sea protagonista en el amplio y diverso mundo del conocimiento y de las tradiciones orales que no sólo son significativas para la comunidad afro sino para toda la sociedad. Para que las nuevas generaciones cuenten con argumentaciones orales en el discurso, que les permitan establecer relaciones y construir redes con amplio sentido social.

 

*Fotografías: Tomadas de Internet https://co.pinterest.com/mettsu5/giving-tree/
-Yoao Córdoba Cuesta