Miércoles, 21 Junio 2017

Jadinson Martínez, un hombre que divide su vida entre la pintura y la música

 

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Soy un artista que quiere mostrar sus obras en un museo, en el metro, en cuanto lugar se pueda de Medellín, tocaré al ritmo del trombón las puertas de toda una ciudad.

 

Por Andrés F. Guaraca

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Es indescriptible ver la pasión que refleja cada vez que se habla de pintura, de óleo, de colores, de retratos, de realidad; como también la emoción con que toca el trombón, la chirimía, las tamboras, entre otros instrumentos. "Es amor por lo que se hace, se toca y se pinta", dice Jadinson Martínez, conocido por su nombre artístico de Karmelo.

Su vida comenzó en el municipio de Istmina departamento del Chocó, donde terminó sus estudios en la institución Normal Superior. Luego decidió venir a la ciudad de la flores a probar suerte en las diferentes universidades de la ciudad.

Este artista innato, llegó a Medellín hace once años y desde entonces decidió estudiar pintura en la Fundación Universitaria Bellas Artes, instituto que le brindó el conocimiento y las técnicas para seguir pintando por la vida, a pesar de que sus estudios se interrumpieran por los altos costos de los semestres.

 

 

La Universidad de Antioquia, fue su segunda casa, donde aprendió a fortalecer sus lienzos, pero sus obligaciones con su hogar, lo llevaron a dejar sus estudios pero no su sueño de convertirse en un artista con un nombre reconocido. Como dice "la pintura me fluye, nací con eso, y lo hago con una tranquilidad. Me transporto a otro lado, veo los colores, como la alegría de la vida. Algunas veces comienzo a pintar desde las siete de la mañana, y cuando miro, ya son las siete de la noche"

 

"La pintura me fluye, nací con eso, y lo hago con una tranquilidad. Me transporto a otro lado, veo los colores, como la alegría de la vida"

 

 

En un pequeño taller ubicado en la comuna 13 de Medellín, a cuatro cuadras de la estación San Javier, en un segundo piso vive Karmelo, un hombre de sonrisa sincera, que espera cumplir su sueño de exhibir una galería de retratos sobre personajes afro influyentes a nivel nacional e internacional, como Catherine Ibargüen, Martin Luther King, entre otros. "El estilo mío, es muy realista, pinto mucho lo que veo, las expresiones del rostro. Este año, he pintado diez retratos, busco hacer un trabajo a un nivel máximo y de hacer todos los detalles". Agrega.

El motor para seguir con sus sueños tienen nombre propio; sus hijos, Lorena de diez años y Alejo de cuatro que también llevan en las venas la sangre artística de su padre.

El gusto por la música de Karmelo llegó por la corporación Son Batá, una entidad que surgió en el año 2004, cuando la comuna 13 de la ciudad de Medellín, pasaba por una crisis de orden público. Karmelo, comenzó sus pinitos como trombonista cuando ingresó en el 2007 a la agrupación , y como bien dice, le ha permitido experimentar cosas nuevas. "La música me ha transportado a espacios que nunca había llegado, después de salir del Chocó era para Medellín, pero con Son Batá, he ido a Cali, Bucaramanga, Bogotá, y los Ángeles".

Su participación en la agrupación le han permitido aparecer en vídeos musicales, en programas de televisión como el de Marc Anthony y Jennifer López, Q' Viva, donde buscaban los artistas más talentosos para formar parte del espectáculo latino que organizaron junto al director y coreógrafo Jamie King, se encontraban Jadinson Martínez, Karmelo, Bata orquesta, Son Batá. Una corporación llena de artistas.

 

 
"Soy mitad músico y mitad pintor, constantemente me llaman amigos para que los acompañen en algún toque, como también me llaman para que les haga un retrato" 

 

 

Anteriormente dictaba clases de instrumentos de vientos a jóvenes, pero por falta de presupuesto las clases cesaron. La corporación que hoy le ha ayudado en su vida artística sufrió algunos años amenazas por parte de los combos. Como dice, fue un capítulo de su vida en el que se sintió abrumado por lo que estaba sucediendo."En el 2012 nos tocó salir por sugerencia de la Alcaldía, nos fuimos a reunir en Rionegro, mientras se solucionaba todo, también en albergues en el barrio Laureles. Después de un tiempo, nos dimos cuenta que el implicado, el de las amenazas lo habían matado. Y el jefe de él, nos había hecho llegar la razón de que ya podíamos volver a la zona".

Ahora, mientras reparte su vida entre realizar sus sueños de exponer sus retratos, y lograr algunas producciones musicales con el grupo del que hace parte, también ayuda en conseguir los refrigerios para los jóvenes que quieren ser parte de ese territorio de artistas de la Comuna 13 de Medellín.

 

*Fotografías: Andrés F. Guaraca