Martes, 31 Julio 2018

En Kilele se come como en el Pacífico

Las especies naturales, la frescura del pescado y la buena atención, caracterizan a este restaurante que tiene como dueña a una auténtica chocoana.

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Por: Vanessa Márquez Mena

Directora

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Antes de iniciar con este recorrido gastronómico comencemos parodiando esa famosa chirimía que tiene por nombre el mismo del restaurante que hoy recomendamos: Kilele. “Todo el mundo está comiendo Kilele, yo también se cocinar Kilele, por aquí y por allá Kilele” (léase con la entonación de la canción).

 

 

 

Es con el sonido de la marimba, del bombo, el clarinete y los demás instrumentos de la chirimía que María Consuelo Rentería recuerda sus épocas de juventud en su “pueblito” Samurindó, en el Chocó. Allá aprendió a cocinar al calor de las ollas de barro, con las cucharas de palo con las que revolvían el sancocho de pescado, ese, que ahora en su negocio, cautiva a todo el que lo prueba.

Fue también como aprendió de las diferentes especies y como le agregan un sabor especial a la comida, unas hojitas de laurel a la sopa, un poco de yerbabuena a la limonada y un toque de orégano al pescado frito.

 

 

Sin embargo a los 13 años de edad Consuelo tuvo que emigrar de su pueblo, ni siquiera pudo empezar el bachillerato, cuando una tía la trajo a Medellín y desde esa época se convirtió en una adulta en cuerpo de niña.

Comenzó trabajando en casas de familia y por fortuna la trataron muy bien además fue como aprendió mucho más sobre la culinaria “cuando mi tía me trajo para Medellín me llevó a una casa, me acuerdo que me pagaba como $4.000 mensuales, ahí duré como cinco años, después en otra parte, en otra y así…” fue recorriendo de casa en casa, hasta llegar a trabajar en la Plaza Minorista de Medellín vendiendo pescado. Allí veía y probaba como lo preparaban, pero sabía que ella lo podía hacer mejor, entonces fue cuando se le ocurrió la idea de montar su propio restaurante.

Tenía el dinero para pagar dos meses de arriendo, así que alquiló un local pequeño, se trajo las ollas, cucharas, platos y sillas de la casa y comenzó a ganar clientes y reconocimiento. Luego fue consiguiendo más sillas y mesas, y el local cada vez se hacía más estrecho para la cantidad de personas que llegaban.

Uno de los clientes le recomendó buscar un lugar más grande, él mismo la llevó donde una señora que estaba alquilando un local y fue así como Consuelo logró ubicar su Restaurante Kilele en un punto estratégico de la ciudad, más conocido como el Distrito de Innovación por su cercanía a Ruta N, la Universidad de Antioquia y la zona norte de Medellín.

 

 

Allí pasa todos los días, de domingo a domingo, creando nuevas recetas para seguir nutriendo su amplia carta de productos, experimentando con diversos ingredientes, atendiendo a los clientes que siempre salen con la barriga llena y el corazón contento, porque en definitiva, Kilele tiene la cazuela de mariscos con más amor de todo Medellín.

 

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 *Fotografías: cortesía de Kilele.