Lunes, 02 Abril 2018

En el 2013 una familia chocoana volvió a ser libre

Para la Familia Mosquera Mosquera, de Condoto, el secuestro no solo es un pasaje triste de su vida, sino, una experiencia que los mantiene unidos. En la actualidad, no es fácil recordar ese momento que les sigue generando tristeza y entrecortando la voz. 

twitter
facebook

Por: Diana Patricia Bedoya

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

 

El conflicto armado y todo el impacto de la violencia en el país, ha marcado física o psicológicamente en algún momento de su vida a cualquier colombiano, bien sea de manera directa o indirecta. Muchos han llorado, suplicado, analizado y planeado nuevos inicios en sus historias después de vivir momentos dolorosos. Momentos en los que un grupo armado ilegal ha sido el causante de tanto sufrimiento. 

Historias que no son fáciles de recordar, pero sí necesarias de contar. Es por eso, que en #ViveAfro conocerán parte de la tragedia de una familia de Condoto que padeció el secuestro de uno de sus integrantes por parte del ELN.

Como los peores días de su vida, así los describió el Odontólogo Hugo Ferley Mosquera Mosquera a un medio de comunicación del departamento del Chocó días después de recuperar su libertad, la cual había sido arrebatada por un grupo terrorista de los que hacen presencia en el territorio chocoano.

El profesional de la salud, relató a RTV Televisión que fue secuestrado por la guerrilla del ELN en el mes de febrero del año 2013 en las horas de la tarde cuando se dirigía a visitar una mina que él tenía alquilada en Río Iró. “Un grupo de 10 personas entre chilapos, indígenas y negros pertenecientes al ELN, me indicaron que debía acompañarlos porque debía hablar con su jefe”.

 

 

Exactamente fueron 16 días de cautiverio, en los cuales no tuvo privilegios para hacer de su estadía un episodio menos traumático. Caminatas largas a diario por terrenos inhóspitos, amaneceres sobre un plástico como cama, una mala alimentación y la esperanza de salir pronto, acompañaron ese calvario que hace 4 años vivió el Odontólogo y que marcó a su familia por siempre. 

Dormir sobre un plástico, le servía de alarma a el ELN para prevenir una fuga por parte de Hugo Ferley, ya que hacía ruido y así estaban alerta. 

La familia, una víctima más

Siempre que se habla de un secuestro, se piensa en primera instancia en la persona retenida, y en muchas ocasiones, no se tienen en cuenta los días, meses o años de zozobra que viven cada uno de los integrantes del núcleo familiar. 

Para la familia Mosquera Mosquera el sufrimiento del secuestro de uno de sus hijos fue corta. Según su hermana María Pía, esos días fueron perturbadores. “Llamaban todos los días presionando para pagar su liberación, y desde ahí, nosotros siempre estábamos pendientes del teléfono sin importar la hora”. 

Las llamadas por parte del ELN, más que la liberación de su hermano, tenía fines económicos. Desde la primera llamada le solicitaron realizar el canje del odontólogo por una suma exorbitante de dinero, la cual ellos no tenían. “Ellos creían que mi hermano por ser profesional y tener alquiladas unas retroexcavadoras para trabajar en la mina, tenía mucha plata”. 

Suma de dinero que fue disminuida por el grupo terrorista, luego de revisar todas las cuentas de banco de Hugo Ferley, y darse cuenta que no era millonario. “A todos nos tocó aportar y vender cosas para ajustar el dinero de su rescate. Es más, todavía debemos plata en varias entidades para recuperar a mi hermano”. 

Frente a dicho suceso, y observando el sufrimiento de la madre y la familia, los habitantes de Condoto demostraron su apoyo por medio de protestas exigiendo la liberación. “Cuando logramos recoger la suma de dinero que ellos exigieron, un día antes de dejarlo libre, mandaron a pedir el equipo portátil de odontología de mi hermano, y lo obligaron a hacerle limpieza de dientes a toda la cúpula de hombres que estaban allá”. 

Quebrantado físicamente, Hugo Ferley, el hombre calmado y entregado a la labor profesional con su comunidad, según su hermana, contó con la fortuna de recobrar la libertad en menos de un mes, gracias al pago económico de su familia. “Mi hermano es una persona que todo el mundo lo quiere, es un profesional con buen recorrido laboral, que siempre piensa en ayudar a los otros, y que, en la actualidad, trabaja para superar los fantasmas del secuestro”.

 

 

La humillación constante durante los 16 días del secuestro dejó secuelas en la familia y como lo expresa su hermana, el dolor sigue ahí y en su momento fue traumático, pero gracias a que se atrevieron a ponerle palabras al dolor, han logrado ayudarse a sanar.

Muchos colombianos hoy están privados de la libertad por parte de los grupos ilegales y otra gran parte de la población ha tenido que vivir el  secuestro de un familiar, muchas familias no conocen el paradero de sus hijos o de sus padres, incluso después de realizar pagos para su liberación. 

 

                                          

*Fotografías: cortesía de la familia.