Lunes, 26 Febrero 2018

En busca de un ángel llamado Francisco

Dicen que nadie es profeta en su tierra, y el sacerdote Francisco lo tiene muy presente. Desde que inició su misión como guía espiritual supo ganarse la aceptación de los habitantes de uno de los  territorios más selváticos y complejos del chocó. Un lugar donde el miedo a la violencia no lo ha podido derrotar.

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Por: Diana Patricia Bedoya

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En Colombia, la violencia ha sido por muchos años un elemento “determinante”’ en la toma de decisiones personales y profesionales. Zozobra, miedo y angustia, son estados emocionales que los grupos armados ilegales saben imponer en los territorios alejados de la institucionalidad. Lugares, en donde cada uno de sus habitantes prefieren sobrevivir y guardar silencio.

Es claro que Colombia inició un proceso de paz, pero a los habitantes de lugares apartados del centro del país, el resultado de esta iniciativa no los alcanza todavía y consideran que hace falta la presencia del Gobierno Nacional.

Hasta aquí, lo expresado no representa una situación inverosímil. Cualquier colombiano del común en algún momento de su cotidianidad ha expresado un análisis parecido, sin importar que tan sólidos sean sus criterios o qué nivel de educación tenga. 

Las cifras de muertes y de secuestros a causa de la violencia en el Chocó asustan, pero de vez en cuando se tienen noticias de que en medio del miedo y la angustia, hay personas que saben encarar la situación y logran transmitir serenidad a todos. ¡Digamos que podrían considerarse ángeles!

Un ángel que regala paz en el territorio chocoano es Francisco, un sacerdote que no tuvo miedo al recibir el llamado de Dios para emprender su misión con una comunidad afro que viven en medio de la selva.

 

Nuevos aires en medio de la selva

 

En el año de 1998 Francisco (nombre utilizado para proteger su identidad) recibió su ordenamiento como sacerdote, con la misión de anunciar a Cristo salvador en la región del Chocó. Desde ese entonces, 19 años aproximadamente, él ha cumplido con su misión.

“Llegué a una región con mucha biodiversidad, con talento humano y con grandeza de alma” llegar hasta allí, en un principio, fue una odisea orientada por la misma selva. Un reto que el sacerdote supo sobrellevar y convertirlo en su proyecto de vida.

El sacerdote Francisco, en medio de sus anécdotas logra retratar la belleza infinita del departamento Chocoano, también expresa que es triste saber cómo el radio explosivo de la violencia atroz y demencial del país afecta a un territorio, donde ni la educación ni la tecnología han logrado llegar. “La misión y visión de estos grupos armados ilegales no es ciertamente humana, es una lucha de dominio territorial, en donde hay una violencia latente, fría y pasiva”, indica Francisco.

Para llegar a su hogar ubicado en el Chocó, requiere dos días de viaje en miedo de la selva, exactamente. Llegar allí, para él, no es fácil. Así, como no es fácil lograr que sus feligreses tengan un acercamiento significativo a la educación y desarrollen competencias académicas. “Son personas muy humildes, inocentes, en estado de pureza, que solo viven su vida según la cosmovisión que reflejan sus entornos”.

 

La violencia y el desorden psicosocial que se vive en el país, hace 20 años no era tan cercano. Las FARC y el ELN incursionaron en el pueblo cambiando la estabilidad de la comunidad. El desasosiego obliga a dejar de lado lo cotidiano. “Las personas ya no se levantan a cuidar sus sembrados de maíz, ñame, o hasta hacer sus oraciones a la tierra para que les dé buenos frutos, ahora, hay nuevas cosas por hacer impuestas por el ambiente del temor”.

Según el investigador y docente en Ciencias Sociales, Carlos Torres, la forma de actuar en el territorio de los grupos al margen de la Ley es observando y detectando que posibles personas son aliados de sus enemigos, para luego atacar de forma salvaje.

Francisco, como buen pastor siempre trata de cuidar a los integrantes de su comunidad. “Siempre procuro tener una conversación asertiva con los líderes de los grupos, claro está, solo si ellos me citan o me buscan, para prevenir esas salvajadas contra las personas”.

Al ser un personaje destacado en la comunidad, el sacerdote se hace visible para los grupos que generan terror. En sus casi 20 años de vivir en la selva chocoana, Francisco ha tenido que presenciar el paso de muchos grupos  ilegales, además, le toca asistir a reuniones, en las cuales, los representantes de estos grupos armados dan a conocer su ‘Ley de Opresión y Anarquía’.

“Ellos no matan de inmediato, no explotan a la comunidad de inmediato, pero si llegan a hacer presión para que las personas cumplan normas que ellos imponen. Por ejemplo, la norma de cultivar coca”, agrega.

 

 

El sacerdote Francisco, relata que le ha tocado ver que matan personas en trochas o carreteras, y él se detiene para asistirlos espiritualmente y así logren irse con Dios. “Me dicen que no los atienda, que deje esa porquería ahí tirada o de lo contrario me matan, y yo me les rebelo porque los muertos son hijos de Dios y requieren mi ayuda”.

Francisco no nació en el Chocó, pero tantos años en el departamento lo han hecho un hijo adoptivo que trabaja por el bienestar de sus semejantes. Reconoce que el proceso de paz no ha cambiado en nada la situación de sus hermanos que residen en ese alejado pueblo chocoano. “En realidad, es un gran montaje, pues el país ignora al Chocó y más el territorio donde yo estoy".

Estamos tan alejados del mismo centro del Chocó, que muchos no saben que existimos. No tenemos agua, calles transitables y menos medios de comunicación”.

Su día a día transcurre al servicio de la comunidad, en una humilde parroquia cumple la misión de entregar la palabra de Dios, y ser un mediador que regala tranquilidad y una frase sabia cuando se necesita.

Francisco, el servidor de Dios y de su comunidad chocoana, hace 2 años reside en Medellín terminando sus estudios de psicología, anhela poder compartir el conocimiento con sus hermanos en la fe. Pronto, regresará  a su territorio, para seguir viviendo la misión asignada por Dios.

 

                                                                                                                                                              Publicidad

 

 

 

 

 

*Fotografías: tomadas de Internet.