Viernes, 02 Agosto 2019

Emprendimiento y economía naranja, las palabras de moda

En épocas donde emprender se ha vuelto tan popular que se hace hasta obligatorio tener ‘pensamiento emprendedor’, quiero contarles un poco de mi historia, donde ser emprendedora me ha llevado por un camino largo y espinoso. 

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Por: Vanessa Márquez

Directora

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En un país donde no existe educación financiera, el emprendedor debe prepararse para manejar dinero

Todo comenzó desde muy joven cuando estaba en bachillerato. En mí surgió un deseo de ser más independiente y no depender tanto de mis padres. Comencé entonces con ventas por catálogo, hasta que tuve una pérdida económica que no me permitió continuar. Después con el mismo modelo de negocios de ventas de catálogo vendí planes turísticos con una empresa reconocida de transporte, tampoco tuve disciplina para que el negocio funcionara y solo logré venderle un día de sol a mi familia.

Luego de salir del colegio y en asocio con un amigo empezamos a vender Jeans para hombres, después montamos una venta de mecatos y dulces en la universidad que también fracasó por la falta de constancia de ambos.  

Para esa misma época las empresas de telefonía celular sacaron un modem de internet móvil, yo identifiqué la necesidad de que muchos estudiantes universitarios no tenían internet en sus casas y empecé a ofrecer el servicio de Internet a Domicilio. ¡Me iba muy bien! Por día me hacía hasta $90.000 pesos, hasta que oh sorpresa ¡llegó una factura a mi casa por $600.000! ya que una de las “clientas” de manera malintencionada había enviado más de 500 mensajes de texto a través del modem a los concursos de media noche que hacen en televisión. Luego, intenté con el negocio por segunda vez pero no fue igual, ya que las empresas de internet habían bajado el costo de sus servicios y estaba más asequibles para las personas.

Después de todos estos “fracasos”, decidí no seguir intentando nada más, me dediqué a la universidad y conseguí un trabajo en la Emisora Cultural.

 

 

 

El emprendedor fracasa muchas veces hasta que crea lo que realmente lo hace feliz

En la Universidad y al cursar una materia sobre producción de revistas surge lo que hasta hoy llamo “mi idea maestra”. Después de finalizar mi trabajo de grado la revista se convirtió en mi proyecto de vida y es a partir de ese momento donde me empiezo a formar como una verdadera emprendedora.

Antes de decidir dedicarme a la revista pasé por varios trabajos, todos muy importantes para tener conocimientos que me he aplicado a Vive Afro, pero soy de la generación de 1991 es decir que hago parte de los Millenials. Por esa razón me gusta ser independiente, manejar mi horario, no me gustan las rutinas, hago que cada día de mi vida sea diferente.

Mi primer intento por experimentar el trabajar de manera independiente fue el 16 de septiembre de 2016 cuando renuncié a mi primer empleo estable. Compré un escritorio, una silla ejecutiva, le dije a mi papá que hiciera una biblioteca y que me pintara el cuarto que sería la nueva oficina de ¡Vive Afro!.

Sin embargo mis ganas por sacar la empresa adelante y dedicarle más tiempo a mi bebé que en esa época tenía cinco meses, no fueron suficientes, de nuevo el factor económico hizo su jugada y pasaron 6 meses para que de nuevo me vinculara con otra institución educativa. ¡”Pero cuando uno está soltero nadie lo mira”! y justo cuando empecé en el nuevo empleo empezaron a suceder cosas positivas para la revista. Otra vez en septiembre del 2017 finalizó mi contrato y decidí darme una segunda oportunidad, esta vez teniendo claro que pasara lo que pasara me iba a dedicar un año completo a la revista.

 

¡El emprendedor asume riesgos!

Tenía mucha ilusión de todo lo iba a hacer, pero las cosas no resultaron como yo esperaba. Tuve una crisis económica terrible de la cual apenas me estoy recuperando, el equipo de la revista se disolvió, las deudas no daban espera. Pero el amor de mi esposo, su paciencia y comprensión, y mi hija, el poder estar con ella más tiempo, llevarla a la guardería y detalles que otros creerán insignificantes, me hicieron entender la famosa frase de comercial de que ‘hay cosas que el dinero no puede comprar’. Entonces me puse una armadura y comencé la batalla con todo lo que me decía ¡NO PUEDES! 

Comencé a levantarme más temprano, a leer sobre modelos de sostenibilidad, modelos de negocio, a reeler mi trabajo de grado y lo que plantee desde el modelo Canvas, entre muchas más cosas. 

Me levanté desde cero, me tocó vender algunos equipos que habíamos conseguidos. Había semanas en las que no tenía ni una moneda de 100, empecé a valorar cosas que antes no le veía importancia, a ser más meticulosa en los gastos. Fueron muchas noches de llanto pero hoy estoy convencida que ha valido la pena.

 

Mujer Afro + Mamá + Emprendedora, un fórmula en la que nadie cree

Pareciera que la sociedad no concibe que una mujer  puede ser varias cosas al mismo tiempo, cuando la gente y mi familia supo que estaba en embarazo, me decían que mi carrera como periodista se iba a atrasar, me preguntaban qué iba a pasar con la revista, que esto y lo otro. Hoy les demuestro con la frente en alto que sí se puede, no todo es perfecto, el camino es largo, vertiginoso, lleno de mareas, terremotos, catrinas y todo lo que se imaginen, pero sí es posible. 

Mientras ellos hablaban cosas negativas y mi mamá me mandaba a conseguir un trabajo en la Alcaldía, yo escuchaba mis audios de emprendimiento, es vital, porque todos te dicen 'no se puede', necesitamos escuchar historias que nos demuestren lo contrario.

 

Todo emprendedor tiene aliados y ángeles, debe rodearse de buenos elementos personas que le aporten no que le quiten

La lista de personas que me han ayudado de una manera altruista y desinteresada es bastante larga. Ellos creen en mí y por eso también me levanto todas las mañanas con la esperanza de algún día retribuirles todo lo que han hecho. Es muy importante para el emprendedor o emprendedora rodearse de buenos elementos, lo que yo no sé, otra persona sí lo sabe muy bien, por eso debemos convertirnos en una especie de “caza talentos”.

 

Un emprendedor es curioso. Con nosotros no aplica “la curiosidad mató al gato”

La curosidad para mí ha sido la clave para encontrar las oportunidades de emprendimiento y fortalecimiento que he tenido hasta ahora. Buscar, preguntar, escarbar, ¡la información es poder!, debemos estar en los espacios de emprendimiento, aprovechar las convocatorias, presentar nuestros proyectos, es de esa forma como los emprendedores que no nacimos en cuna de oro, vamos obteniendo el capital para sacar adelante nuestras empresas.

 

Por último siempre recuerda esta frase

La vida del emprendedor: el primer año te ven como una loca desocupada que no quiere trabajar, al segundo año como una soñadora y el tercer año te felicitan por lo bien que lo estás haciendo.

El emprendimiento no es una fórmula mágica ni una receta que se debe seguir al pie de la letra, sigue tu intuición, cree en tí y en tu negocio, proyéctate en grande, arriésgate, no permitas que los comentarios negativos te desanimen, evalúa constantemente tu emprendimiento y sobretodo sé agradecido por lo poco o mucho que obtengas.

 

 *Fotografías: Cortesía