Viernes, 01 Diciembre 2017

El Profe Vélez aprendió a sanar las heridas dejadas por el conflicto

De corazón netamente colombiano y de herencia chocoana, El Profe Vélez, como se le conoce, es una persona que aprendió de la violencia argumentos para seguir  educando y forjando su camino.

twitter
facebook

Por: Diana Patricia Bedoya

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

 

Jesús Vélez, es docente o ‘Profe’ de una Institución Educativa de Antioquia, es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Él, terminó sus estudios de secundaria en la Normal Superior de Jericó en 1990, de aquella época recuerda que entre su grupo de compañeros de colegio era considerado un galán. El contraste de su piel negra con sus grandes ojos verdes y sus 1.90 centímetros de estatura le permitieron cierta popularidad entre sus jóvenes compañeras de clase.

Los estudios realizados en la Normal Superior de Jericó le permitieron al Profe Vélez vincularse a su primer empleo. El 2 de agosto de 1994, es nombrado docente de tiempo completo en la Escuela Rural Integrada El Tablazo del Municipio de Granada Antioquia.

Entre sus muchas vivencias, El Profe, indica que el día que llegó al pueblo le tocaba entrevistarse con la Jefe de Núcleo y ella lo contactaría con las personas que le brindarían hospedaje y alimentación. “Ella se encontraba en Medellín realizando diligencias. Mientras la aguardaba, continuamente me encontraba con la Comandante de Policía del pueblo. En el transcurso de la mañana logré reunirme con la funcionaria cuando en un momento se desató una balacera impresionante, la gente corría de un lado al otro y yo me asusté mucho”, agrega.

Un momento impactante  marca el inicio de su vida laboral. Apenas contaba con veinte años y era su primer empleo. “Cuando se acabó el enfrentamiento entre los grupos guerrilleros yo me dirigí al parque y de repente me tocó observar a la Comandante de Policía, asesinada, tirada en el piso en un charco de sangre”.

Para El Profe Vélez el suceso era nuevo, pero no era una historia lejana. Su familia, que se formó en un pueblo chocoano, años anteriores, había vivido escenas similares, el fuego de las armas de los grupos ilegales y las calles manchadas de sangre eran  protagonistas del día a día. “Fue como un déjá vu,  sentir como propio un suceso que mis abuelos me contaron de pequeño”.

Conocer las complejidades del lugar implicó entender que ese  era un escenario de enfrentamiento de dos grupos armados ilegales: el Décimo frente de las FARC y el Carlos Alirio Buitrago del ELN, los cuales luchaban por el dominio de aquel territorio.

En medio de advertencias por parte de su Jefe sobre la prudencia para relacionarse con las personas del pueblo, El Profe Vélez continúa su trayectoria  laboral. Una escuela pequeña y abandonada, meses atrás, y adornada con panfletos invitando a apoyar la causa, era su lugar de trabajo.

Según Lina María Valencia, Licenciada en Ciencias Sociales y Magíster en Educación, el terrorífico conflicto armado vivido en el país por más de cincuenta años, ha logrado permear también el escenario educativo.

La docente Valencia indica que cientos de maestros han sido víctimas del conflicto armado en las Instituciones Educativas, y, enfatiza que estos profesionales de la pedagogía enfrentan amenazas, secuestros, extorsiones y algunos son asesinados.

Los docentes en su condición de funcionarios del Estado cuando aceptan un nombramiento, deben prestar sus servicios en regiones apartadas en las cuales se viven conflictos armados.

Granada Antioquia llegó a ser reconocido en el contexto nacional por los continuos enfrentamientos de los grupos armados que controlaban este territorio. “Un día como a eso de las once de la mañana empecé a observar que varios helicópteros sobrevolaban la escuela. Los niños se asustaron mucho y empezaron a gritar, aunque yo trataba de tranquilizarlos, ellos sabían, mejor que yo, lo que estaba pasando”.

La Escuela El Tablazo, lugar de trabajo de El Profe Vélez, estaba cercana a un campamento de la guerrilla. Debido a esto los enfrentamientos eran continuos como lo relata el profe Nelson. “En cuestión de segundos un helicóptero empieza a bombardear la zona, los niños corrían, lloraban y gritaban de miedo. Les indiqué que lo mejor era encerrarnos en el salón y tirarnos al piso. Transcurrieron 20 minutos y hubo silencio total. Al levantarnos del piso me enfrento a una imagen que será imborrable en mi memoria: mi tablero desastillado por una bala de ametralladora de 10 centímetros que pudo terminar en mi cabeza”.

Las Escuelas colombianas han llegado a convertirse en territorios de guerra. Según la docente Valencia. “Muchas instituciones educativas a lo largo del territorio nacional han sido transformadas en territorios de guerra, estas instituciones también han sido lideradas por docentes que asumen su labor con un nivel de compromiso indeclinable hacia sus estudiantes y su labor trasciende los procesos de enseñanza propios del aula escolar”.
Los habitantes de Granada son personas muy cordiales y buenos anfitriones, así lo afirma El Profe. “En esa época yo casi no bajaba al pueblo, y los vecinos de la escuela siempre me estaban invitando a quedarme en sus casas”. Con el tiempo,  El Profe Vélez, se organizó, tuvo hijos y hasta casa en el casco urbano del pueblo.

Con la poca  estabilidad emocional y laboral que permitía este lugar, la tranquilidad no era posible. “Un día iba para la casa, y me encuentro con la noticia que no podía entrar al pueblo porque un enfrentamiento armado me lo impedía. Cuando logré llegar mi esposa estaba en crisis, pues mis dos hijos estuvieron en medio de  una balacera en la calle”. ¡Ráfagas que nos siguen asustando!

La situación en Granada se tornó aún más violenta cuando empezaron a surgir los grupos paramilitares. Los asesinatos indiscriminados eran parte del día a día, los campesinos eran ajusticiados en las puertas de sus casas. En ese momento El Profe y su familia deciden trasladarse del pueblo.

Un programa de televisión transmitido hace poco evocó en la memoria de El Profe el recuerdo de sus recorridos en las Chivas o Escaleras para llegar al pueblo de Granada. “Yo veía esa carretera en televisión y se me hizo un nudo en la garganta. El año pasado decidí visitar el pueblo después de 17 años, me encontré con gente que fue muy cercana a mí en esa época, fue hermoso abrazar antiguos amigos con los que jugaba fútbol en la cancha del pueblo, hoy día siento que las heridas que me dejó el conflicto han sido sanadas”, expresa El Profe Vélez.

Momento de PAZ … la esperanza es el camino

En el escenario político nacional se desarrollan en la actualidad importantes debates sobre el Proceso de Paz. El Profe Vélez, afirma que, a pesar de todos los obstáculos, sí se ha avanzado en el camino hacia la reconciliación y considera que los detractores del proceso son personas que no han vivido en medio de la guerra.

Mario Vargas González, Politólogo de la Universidad Nacional y funcionario de la Secretaría de Educación de Medellín, indica que, aunque el proceso de paz ha tenido varios detractores, lo que debemos entender como Nación es la importancia de dialogar, de dejar las armas y pensar en nuestro desarrollo como país.

González agrega que no podemos olvidar que tenemos un sistema de justicia y los grupos insurgentes deben responderle a la sociedad por sus acciones violentas. “Nuestro país lloró, se derramó sangre, se secuestró”. Estas situaciones causaron dolor y tristeza a los colombianos, y es por eso, que alguien debe hacerse  responsable de estos hechos.

Delitos perpetrados en el marco de la guerra, si bien es cierto que hoy día  se reconocen algunos responsables que deben pagar, también es claro que requerimos  grandes niveles de  resiliencia para sanar las heridas causadas por el conflicto. Así lo aconseja El Profe Vélez: perdonar, dejar atrás y continuar.

Ni él, ni su familia, ni sus abuelos y familias  víctimas de la  violencia en diferentes territorios, incluyendo el chocoano, se sienten heridos. ¡Ya  hemos sanado!