Miércoles, 12 Julio 2017

El Parkour de James Perea

James Perea Mosquera, un quibdoseño criado en Medellín nos muestra la ciudad. Espacios que habita, pasiones y miedos a vencer por medio de la práctica del Parkour. Actividad que hace desde los 14 años.

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Por: Fernando Hurtado

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Al ver a  este futuro ingeniero  civil, con su forma de vestir sencilla, descomplicada y amable en el trato, no se lograría adivinar que estás frente a un atleta que dedica cuatro horas diarias más fines de semana al entrenamiento del Parkour. Practica que lo enamoró por medio de las películas donde veía la gente escalar muros, dar grandes saltos y llevar el cuerpo a otro nivel en medio de lo cotidiano.

Los días de James comienzan muy temprano, haciéndose cargo de su perro, quehaceres de la casa, atender a sus hermanos menores, realizar un entrenamiento de barras, preparar el almuerzo y luego entrenar Parkour. Son  alrededor de cuatro horas diarias  y el domingo unas ocho horas aproximadas. Sumado a esto también le dedica el tiempo necesario  a sus estudios de ingeniería civil.

El Parkour se le puede considerar todavía una práctica joven que en los 90 se hizo a una popularidad que sigue  crecido gracias al cine, comerciales, documentales, videojuegos y demás productos que se han hecho. Dentro de la filosofía de esta práctica no existe la competencia, razón por la que no es considerado deporte en varios países. El trazador o practicante de Parkour entiende que se trata de formarse en su entorno citadino respetando a los demás, venciendo obstáculos naturales y construidos, todo esto con el fin de adquirir fortalezas que los hagan más útiles.

Dentro de la filosofía del Parkour existe un concepto muy importante, ser y durar. James explica el ser, como siendo uno mismo se debe comportar de la manera más conveniente para lograr que las cosas fluyan de la manera adecuada.

El durar lo entiende como el legado que se deja día a día por medio de la práctica  el ejemplo y ayudar a quienes lo necesitan.

A sus 21 años james tiene claro que el Parkour y la ingeniera civil van de la mano, interactuando, siendo las herramientas para hacerse más fuerte y por ende más útil tanto para él como para sus seres cercanos y comunidad. Así que si un día se cruza con James u otros practicantes de Parkour no se apresuren a juzgar y déjese seducir un momento por la belleza que implica el lograr dominar el movimiento en medio de nuestro entorno urbano.