Martes, 30 May 2017

El negro más Obeso

A finales del siglo XIX se dio a conocer el gordo de la poesía afrocolombiana: un barco desde Mompox con amor. Los relatos de pueblo, los lugares, las personas y las vivencias que allí se presenciaron, son el homenaje que Obeso le hace al Caribe y al Magdalena navegables.

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Por: Diego Alejandro Ruiz Álvarez
Estudiante de Artes Plásticas UdeA

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Al hablar de obesidad nos vamos directamente a ese sentimiento, no pensamiento, crítico y problemático del cuerpo humano. Gordo es aquel cuerpo que supera las condiciones impuestas por el espectáculo social; hay sobrepeso, hay limitaciones físicas que nos hacen sentir inferiores…  Presumimos de un ideal físico que no atormente nuestra imagen frente a los demás: “todo entra por los ojos”, somos lo que visualmente aparentamos. Pero, ¿y el alma, el espíritu; no existe acaso obesidad en ellos?

La obesidad es la causa de nutrirse en exceso. La educación, la cultura, la experiencia, los sentimientos y el amor, son el constante y efectivo alimento del espíritu. Gordos del alma son aquellos músicos, artistas, pensadores, filósofos y literatos, que sobresalen en la cotidianidad, que rompen los esquemas de la “vergüenza”.

Candelario Obeso, literalmente como su apellido lo dice, es el hijo de Mompox que se hizo gordo al llegar a Bogotá. Precursor de la poesía negra en Hispanoamérica, hijo de un abogado y una lavandera, se alimentó de las vivencias recogidas a lo largo del río Magdalena y a lo ancho del mar Caribe. En sus escritos defiende y argumenta su sensibilidad de negro amante del mar, defensor de la libertad y adorador de su pueblo natal.

Adiós

Ya me voy de aquí de esta tierra
A mi nativa morada;
¡No vive el pez dichoso
                       Fuera del mar…!

Siempre el sitio donde se nace
Tiene cierta novedad;
Yo no hallo la alegría
                      Lejos del mar.

La panela de este pueblo
Es exacta a la de allá;
Pero a esta la amelcocha
                         El aire del mar.

Mis paisanas son parditas;
Las de usted son coloradas;
Más de aquellas en el pecho
                       Hierve el mar.

Este sol vive nublado
De una eterna oscuridad;
Aquel sol busca el espejo
                       De la mar.

Aquí el pobre campesino
Vive en triste soledad,
Muy distante del que vive
                        Junto al mar.

De esta tierra en los playones
No se topa donde sestear;
Hay un bosque muy tupido
        Cerca del mar

Aquí el ojo se fatiga
De un aspecto contemplar…
¡Cuánta y varia la hermosura
De la mar…!

Ya me voy de aquí de esta tierra
A mi nativa morada;
¡El corazón es más grande
Junto al mar!

(Poema tomado de su libro Cantos populares de mi tierra, 1877)

Es que salir de Mompox, patrimonio de la humanidad y lugar de mágicas vivencias coloniales, fue la fortuna que al poeta afrocolombiano le inspiró a renacer. Es desde afuera que se puede sentir y amar todo aquello que a partir de la niñez ha alimentado cuerpo y alma. Obeso engordó su conocimiento al llegar a la capital colombiana, en donde implementó las vivencias y la cultura afro como medio de experimentación literaria.

Candelario hace un homenaje escrito al río Magdalena, a su circuito de historias y vivencias ejecutadas por los bogas (negros que manejan los remos de las embarcaciones). Él refleja su intimidad y el conocimiento de los habitantes de la costa Caribe colombiana a finales del siglo XIX: adopta el lenguaje popular de la época para demostrarle a los blancos y mestizos que ser negro también es condición de respeto y admiración humana.

Que trite que etá la noche,
La noche que trite etá
No hai en er cielo una etrella…
                         Remá, remá.

La negra re mi arma mía,
Mientrá yo brego en la má,
Bañaro en suró por ella,
                         Qué hará? qué hará?

Que triste que está la noche,
la noche que triste está
no hay en el cielo una estrella…
                         Remá, remá.

La negra del alma mía,
Mientras yo brego en la mar,
Bañado en sudor por ella,
                        ¿Qué hará, qué hará?

(Fragmento del poema Canción del boga ausente, tomado de su libro Cantos populares de mi tierra, 1877).

Las intenciones del poeta no son más que manifestar y reconocer, desde su amado Mompox, el origen de una manifestación de ideas y sentimientos que, hasta su llegada a Bogotá, fueron menospreciados por mestizos y blancos. Candelario Obeso es el gordo de la literatura afrocolombiana: es el negro más obeso de la poesía de nuestro país.

*Imagen tomada de http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/musica/cantostierra/cantostierra33.htm
Imagen tomada de https://i2.wp.com/deviajeporcolombia.net/wp-content/uploads/mompox-vista-parcial.jpg