Viernes, 01 Diciembre 2017

El infortunio de los negros

Muchos afirman que el racismo no existe, pero seguimos siendo víctimas de infortunios por el hecho de ser negro.

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Por: Robinson Mena Martínez

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Hace un tiempo, más exactamente a mediados del año 2016, circuló un video en las redes sociales, donde una mujer afro, mostraba su descontento, afirmando que en un bus de la ruta Poblado de la ciudad de Medellín, en el cual se transportaba, había sido víctima de actos racistas, en su video, manifestaba entre otras cosas, que el bus de transporte público iba lleno y que la gente, incluso, algunos pertenecientes a la tercera edad, y aun notándoseles el cansancio, preferían viajar de pie, antes que sentarse a su lado, situación por la cual la mujer se sintió avergonzada, además de parecerle un acto denigrante por supuesto. 

Dejando de lado la cronología en la relatoría de los sucesos, y para seguir haciendo énfasis en cuanto al infortunio de los negros, tengo que remontarme al año 2015, cuando en canales nacionales y en las redes sociales, se hizo viral un video, donde un joven afrodescendiente de nombre Carlos Angulo, en la ciudad de Bogotá, deja ver su enojo en plena vía pública, ante la forma como es abordado por dos policías, quienes para exigirle sus documentos, le dicen “negro, una requisa” situación que desencadenó la furia del ciudadano, ante el evidente acto de racismo, además de otros vejámenes para con el joven, vistos en el video. En entrevistas que le realizaron al joven poco tiempo después, manifestó: “el problema no es la requisa, el problema es la forma como se denigra al ciudadano afrocolombiano, además de la selectividad a su humanidad”, argumentando que por el lugar, además de él, pasaban muchas personas, siendo la mayoría de tez blanca.

Como los anteriores, a mi modo de ver, también son igual de infortunados actos, situaciones y/o eventos como los siguientes:

Que un taxista te diga “yo a ese barrio no voy, porque allá son negros y me atracan”. Dando por sentado de esta manera, que si somos negros somos peligrosos.

Que en Medellín, en el barrio Robledo Miramar, haya un sector que se denomina “La cuadra de los negritos”. Situación que considero denigrante, ya que emula el “apartheid” que se vivió en Sudáfrica en los años 80´s.

Que en cierta ocasión, unos policías le dijeran a unos líderes afro, “los negros no pueden andar en carros de alta gama”, agraviando de esta manera nuestra raza, además de hacerla ver inferior a las demás.

Que se utilicen los vocablos “en obra negra, noche negra, fin de semana negro etc.” Para referirse a sucesos imperfectos, desafortunados, o luctuosos.

Que en un centro comercial, realizando lo que coloquialmente llamamos “vitrineo o shopping”, los vigilantes anden detrás de ti durante todo el recorrido, porque eres negro, basados en la idea errónea de que todos los negros somos ladrones.

Diversión de nuestra etnia.

Que se esté poniendo de moda o que se haya vuelto común, que a muchos de los políticos de turno y/o a sus hijos, cuando la policía cumpliendo su deber, los encuentra infringiendo las normas, los amenacen con trasladarlos para el chocó, connotando o queriendo decir, que este departamento es el vividero más indigno del mundo, además de ser el peor de los infiernos.  

Para terminar el listado, aclarando que hay muchísimos más, me parece infortunado, el hecho de que en cierta ocasión, una mujer de tez blanca y cabello castaño, me manifestara no sé si de forma jocosa, que para ella los negros solo teníamos dos cosas buenas: la dentadura, y dijo que se reservaba el nombre de la otra, fijándose de esta manera, solo en superficialidades y desconociendo así, nuestra pujanza, y lo significativo y valioso que hemos venido siendo para la historia y la construcción del mundo.

Todos los sucesos anteriores, son desafortunados, sin embargo, para el escritor y filósofo Búlgaro-Francés Tzvetan Tódorov, el gran infortunio de los negros, no son las discriminaciones de las que son víctimas hoy día, sino, la incapacidad de la humanidad, para olvidar el pasado traumático de la esclavitud.

Y lo reflexiona de la siguiente manera: el blanco no olvida que en el fatídico proceso de la esclavitud, fue opresor del negro, y aún en pleno siglo XXI, cuando dicho sometimiento hace mucho terminó, intenta repetir este suceso. Por su parte, el negro, no olvida que fue oprimido por el blanco, y en su mente, guarda cierto rencor, cierta desconfianza, cierto odio, que los materializa en venganza, y he ahí, el enfrentamiento entre estas razas.

Ahora bien, en palabras del antropólogo Mexicano José Luis Vera, es conveniente recordar, que el racismo ha existido siempre, sin embargo, en épocas o periodos antiguos no se manifestaba como se ve hoy día, es decir; no era sinónimo de discriminación, se utilizaba para el sumario, disposición o enumeración de las diferentes razas, sin que ninguna fuera superior o inferior a otra, ya que se partía de la idea de que todas son naturales, entonces no habría porque jerarquizarlas. De hecho, después de la segunda guerra mundial, en diversas declaraciones sobre derechos humanos, razas y racismo, se pensó en eliminar el concepto de raza, para que con ella, desapareciera la práctica social del racismo, intento que como era de esperarse, fracasó rotundamente.

Termino diciendo que la verdadera posibilidad de avanzar hacia una modernidad promisoria nacerá con el reconocimiento de nuestras raíces más profundas, además del respeto hacia la memoria ancestral de nuestras procedencias.

Nuestro sancocho no puede faltar.

 

 *Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

*Foto: Robinson Mena Martínez