Viernes, 05 May 2017

El capítulo étnico de los acuerdos de paz; una oportunidad para el pueblo afro

 

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Por: Ferney Darío Jaramillo

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Las comunidades negras e indígenas han sufrido cruelmente la guerra en Colombia, por eso el acuerdo de paz que se negoció en La Habana entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc parece significar un alivio para estas comunidades.  Aunque la violencia en los territorios no cesa y otros actores armados continúan haciendo presencia en los acuerdos de La Habana quedaron plasmados importantes mecanismos para comenzar a construir así sea, un poco de paz que alivie el sufrimiento.  

En el acuerdo final firmado en Bogotá el 24 de noviembre de 2016 entre Juan Manuel Santos y Timochenko, se incluyeron 4 páginas bajo el apartado 6.2 denominado “capitulo étnico” (De la página 206 a la 209) en el cual se reconoce el aporte de los grupos étnicos a la paz, al progreso y al desarrollo del país y se considera fundamental incluir una perspectiva    étnica y cultural para la interpretación del acuerdo final.

 Pero incluir esas 4 páginas en el acuerdo no fue una tarea que se haya logrado sola o por simple voluntad del gobierno y las Farc, detrás de ese logro está el trabajo de muchas organizaciones indígenas y principalmente afro que buscaron que sus pensamientos y propuestas estuvieran incluidas en el acuerdo.

 

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Desde el 2013 diversas organizaciones afro se unieron y crearon el Consejo Nacional Afrocolombiano por la Paz (CONPA)  para hablar del tema de paz y buscar la manera de influir en la negociación que se venía desarrollando en la Habana. Finalmente en marzo del 2016 estas se unieron a la Organización Nacional Indígena (ONIC) creando así la “Comisión étnica”, gracias al trabajo de la misma, en el acuerdo final quedó plasmado el “capítulo étnico”.

 

El acuerdo, un logro ¿y después?

Las organizaciones indígenas y principalmente las afro saben que lo que está en el acuerdo no es suficiente porque eso solo es una base sobre la cual construir. En la fase de implementación de los acuerdos es donde se debe velar por el cumplimiento de los mismos y principalmente del capítulo étnico.

El CONPA viene trabajando a lo largo de lo corrido de este 2017 en la conformación y funcionamiento de la Instancia de Alto Nivel con los Pueblos Étnicos encargada de la interlocución con la Comisión de Implementación del acuerdo final (CSIVI).

Además, las organizaciones pertenecientes al CONPA están elaborando un plan étnico marco para la implementación de los acuerdos, están pendientes de las leyes aprobadas en el congreso mediante el fast track y lo más importante están haciendo un trabajo pedagógico en las comunidades para que esta conozcan el acuerdo y sepan de que se trata.

Para Charo Mina Rojas del Equipo de Coordinación Nacional y Equipo de Trabajo Internacional y de derechos humanos del Proceso de Comunidades Negras –PCN, organización que hace parte del COMPA, “el proceso de paz es un paso muy importante para las comunidades y el pueblo negro en general”.

 Charo considera que la guerra ha estado en los territorios y los afro han sufrido de manera desproporcionado los impactos del conflicto, por eso la no inclusión del tema étnico en los acuerdos los estaba dejando “con una pata coja” lo cual se logró solucionar parcialmente “porque nos tocó abrir la puerta a empujones  y todavía luchamos para que se  nos tenga en cuenta, por ejemplo en la formulación y ajustes a la legislación que se está haciendo”

 Pero los acuerdos no son suficientes para resolver la violencia y los problemas en los territorios, según Charo Mina, “las políticas e intereses económicos que motivaron los diálogos tienen implicaciones muy serias para la autonomía y derechos de los pueblos. En nuestros territorios, casos de Buenaventura y Norte del Cauca por ejemplo se imponen megaproyectos de desarrollo y minería que atentan contra nuestra integridad y nuestros derechos”.

 La preocupación también radica en la presencia de otros grupos armados en los territorios y en que no se tuvieron en cuenta, en muchas ocasiones, a las comunidades étnicas y afro para el establecimiento de las zonas veredales donde se encuentran las Farc en estos momentos.

 Finalmente, Charo Mina considera que “hablar y construir paz no es una cuestión en respuesta exclusivamente a la guerra sino una voluntad política de construir condiciones de justicia y dignidad para todos y todas en el caso del pueblo Negro, Afrocolombiano, Raizal y Palanquero, es una cuestión de voluntad política para que en Colombia se cuestione el racismo, la corrupción, el sistema económico, el patriarcado y transforme sus condiciones para verdaderamente abrazar la idea de que somos un país diverso”.

 

*Fotografía: tomada de Internet.