Miércoles, 01 Marzo 2017

¡Hombres, las mujeres queremos RESPETO!

 
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Salgo de mi casa, cruzo la esquina y me gritan ¡Negra!
 
Sigo caminando, con una seriedad absoluta en mi rostro, cuando escucho otra voz masculina... ¡Negra como estás de buena!
 
El rostro se me empieza a acalorar de la rabia, de sentirme acosada. Sigo caminando tratando de olvidar aquellas palabras cuando escucho de nuevo varias voces ¡Ea vemaría, que negra más linda, mi amor me lleva, si así como camina cocina, yo a esa negra si me le como el sobrado!
 
La verdad no entiendo el pensamiento de estos hombres que pretenden llamar la atención con este tipo de palabras. El salir a la calle a veces se me vuelve una tortura, es como si por el hecho de caminar sola o cruzar por una calle llena de hombres yo me estuviera insinuando.
 
Lo que me parece más terrible es que estos hombres tienen mamás, esposas, sobrinas y hasta hijas, y ni siquiera son capaces de respetar a otras mujeres en la calle.
 
El día de la mujer, fue uno de los días en que más me sentí acosada y me parecía tan ilógico que siendo un día de conmemoración para nosotras, no podamos sentirnos seguras y respetadas, esta es una de las razones por las que no comparto la celebración del día de la mujer en un país tan hipócrita, en un país donde sus hombres aún no conocen el significado de la palabra RESPETO, que creen que por ser los machos de la camada pueden andar lanzado ´piropos´ a diestra y siniestra, además, frases cargadas de un alto contenido sexual.
 
Es claro que el día de la mujer lo han vuelto comercial, día en el cual ellos, los machos que están en la calle mirando con morbo a cuanta mujer pasa, le llevan unas rosas o unos chocolates a las mujeres de su casa y creen que son esto ya cumplieron su papel en este día.
 
No celebro, ni celebraré el día de la mujer hasta que pueda salir a la calle sin cohibirme de utilizar una falda o un vestido por el temor a sentirme vulnerada y acosada, cuando por el hecho de ser mujer me miren como si fuera algo exótico.
 
En el año 2014, iba caminando por la calle camino a mi casa, cuando un pervertido se atrevió a tocarme las nalgas, corrí tras de él, pero nunca lo alcancé. Lloré tanto como si me hubieran violado, me parecía increíble que alguien se atreviera a tocar a otra persona sin conocerlo, a invadir su cuerpo, a burlarse y sentirse muy hombre porque tocó a una ´indefensa mujer que iba caminando sola por la calle´.
 
Cuando pienso en este tipo de cosas y además me encuentro con unos casos terribles en los medios de comunicación y redes sociales, sobre violencia hacia la mujer, siento temor por las muchas mujeres que conozco, por las mujeres de mi familia, por mi hija. Me pregunto cuál será el arma de protección que tendremos que utilizar, o si en definitiva la única opción sea cargar en el bolso, un gas pimienta o un tábano eléctrico para la defensa personal.
 
 
Vanessa Márquez Mena
Directora y fundadora
@VaneMarquez27