Miércoles, 21 Junio 2017

Días y sabores con tradición afro en Medellín

¡Acá no cocinamos lo mismo, pero lo hacemos con el mismo sabor!, mujer Afro, habitante del barrio Esfuerzos de Paz Uno Comuna Ocho, Medellín.

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Por: Luis Felipe Álvarez

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Aún con las dificultades de un territorio donde la violencia es permanente y las  necesidades acechan las condiciones de vida de la población, en la Comuna 8 de Medellín, persisten desde lo más profundo, con la ayuda de la memoria de los días vividos, tradiciones culturales afrodescendientes. Tradiciones de sus tierras en donde no solo la música, el baile o su vestuario los hace reconocer. Allí, en Esfuerzo de Paz Uno, al nororiente de la ciudad , un grupo de mujeres usan su sazón, ¡con el mismo sabor de  siempre!, para sostener su identidad, su tradición.
En ese espacio, que es casi un territorio afro, lleno de incertidumbres y tensiones, se siembra, se saborea y se huele un buen cilantro chocoano. Se disfruta una sabrosura de jugo de chontaduro, un exquisito sancocho trifásico y hasta un tremendo pescado frito. ¡Se siente la tierra, se siente un corazón afro!
Pese a la escasez de sus alimentos tradicionales en la ciudad, lo cual en muchas ocasiones depende de los  ingresos económicos que, por lo general, se supedita a lo que el cónyuge consiga o lo que se alcance a reunir durante el día en diferentes actividades que terminan, en muchas ocasiones, en actividades informales; varias mujeres de Esfuerzos de Paz Uno logran conseguir dos o tres veces por semana alimentos representativos de su tierra. No en abundancia, como cuando vivían en sus lugares de origen; pero sí, en una medida que logra que ellas sigan cocinando su tradición.


Tradición que sigue latente en un territorio que se ha adaptado para ellas y los suyos, en donde los días pasan y sus tradiciones se fortalecen. Fortaleza que ya no entra por los ojos o los oídos, sino, por la boca.
Y es que la preparación de un plato tradicional chocoano en Medellín conlleva a transportarse al pasado, a su Chocó del alma. Así, sucede cuando se prepara un arroz “arrecho o bochinche” muy tradicional de la región pacífica; mientras se mezcla todo en la olla, se escucha decir por parte de una de las mujeres: “esto me hace recordar cuando vivía con mis padres allá en el Chocó, donde lo teníamos todo y solo era ir al solar de atrás de la casa, y de allí sacar lo que necesitábamos”, pero eso no es todo, también dijo: “recuerdo cuando salíamos toda la familia  a pescar al río , eso sí que era bueno”.


Recuerdos como ese, que aún palpitan en sus vidas, son los que permiten conservar, salvaguardar y proteger sus costumbres. Recuerdos que para muchos son el reflejo de lo que son, lo que las identifica, lo que les permite diferenciarse frente al otro en una ciudad multicultural y pluriétnica como lo es Medellín.   
Tradiciones que en otros espacios, se logran mantener desde lo cultural, desde las enseñanzas que se vuelven atractivas para extranjeros, pero que se adaptan a los gustos de los nuevos territorios. Pero que, para este grupo de mujeres afro que residen en Esfuerzos de Paz Uno, Comuna 8 de Medellín no es necesario.
Su tradición chocoana, la cual han sabido llevar y vivir por toda su vida, ellas, la logran salvaguardar desde sus conocimientos y costumbres culinarias. Es por eso, que cada que se reúnen para cocinar en grupo, lo hacen con ayuda de sus hijos o sus nietos para que aprendan de lo que ellos heredaron de sus antepasados y, así, puedan “cocinar lo de nosotros” como lo indica una integrante del grupo. Comprendiendo que así acá no cocinen lo mismo, siempre lo hacen con el mismo sabor.

 
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