Jueves, 30 Agosto 2018

Con senderos de esperanza

Zulma Manyoma les brinda alimentación y compañía a niños de una de las zonas más vulnerables de Kennedy. Esta mujer chocoana, no es solo como una segunda mamá sino también una guerrera. 

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Por: Kelly Gutierrez Cobos

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En el barrio Bellavista hay un sector conocido como El Caracol, allí se encuentra la fundación Senderos de Esperanza, dirigida por Zulma Manyoma hace 10 años con el único propósito de ayudar a los que lo necesitan y de rescatar las tradiciones afrocolombianas.

Hace casi 30 años que llegó a Bogotá junto con su madre y sus hermanos, y como la mayoría de las personas que vienen de otro lugar, llegaron a una de las zonas en la periferia capitalina: parque entre nubes de la localidad de Usme. En el trascurso de los días y debido a las adversidades del sector, Zulma se dio cuenta que el lugar donde vivía no contaba con una fundación o algún lugar para ayudar a las personas.

Debido a contrariedades como la pobreza, el desempleo y la inseguridad, Zulma decidió hacer un curso como madre comunitaria con el ICBF, esto le permitió tener varios jardines a cargo. Sin embargo, la forma en la que quería ayudar no iba por la misma línea, así que en una casa más grande decidió ayudar a familias completas, darles comida, ayudarles con salud, estudio y a que pudiesen tener sus documentos para hacer cosas por si mismos.  

 

 

Parque entre nubes es un sector conocido por su alto riesgo de deslizamiento y fuertes lluvias. Por eso, Zulma y su familia son ubicados en un sector con menos probabilidad de derrumbes, llegan a El Caracol y es ahí donde empieza la fundación Senderos de Esperanza. Desde entonces, no solo ayuda a familias, sino que también tiene un comedor comunitario y refuerzo escolar. A senderos de esperanza van niños desde el primer año hasta los 14 y actualmente cuentan con la ayuda del Banco de Alimentos y la Universidad Minuto de Dios. 

Zulma no solo los apoya con tareas y cuida de ellos, también hace actividades para que las costumbres afro no sean olvidadas. Trenzas, danzas, comida, y el ritual que se le hace a un niño cuando muere, que es un culto lleno de alegría y de música. 

Zulma lucha por que sus costumbres no se pierdan mientras ayuda a los niños de su comunidad. 

 

 *Fotograías: Kelly Gutierrez.