Miércoles, 12 Julio 2017

Buenaventura después del paro cívico

La única manera de que a los pueblos olvidados les presten atención es cuando protestan y hacen escándalo, eso sucedió con Buenaventura.

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Por: Ferney Darío Jaramillo

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Hablar de Buenaventura y del Pacífico en general es hablar de comunidades negras pujantes por sus gentes pero a la vez marcadas por el olvido estatal, la violencia y casi siempre por la indiferencia de esa Colombia mestiza y centralista que tenemos.

Buenaventura, el primer puerto de Colombia sobre el mar Pacífico, vivió recientemente uno de los paros cívicos más fuertes de su historia; se logró paralizar casi todas las operaciones portuarias y de transporte de mercancía y todos los ciudadanos se comprometieron con la causa: obtener recursos del gobierno nacional que los saquen del atraso generalizado en servicios públicos, educación, salud, deportes y empleos de calidad.

Hablamos con el líder el paro cívico Víctor Hugo Vidal, quien hace parte del Proceso de Comunidades Negras, PCN, y quien lleva muchos años de trabajo comunitario tratando de sacar adelante proyectos que mejoren la calidad de vida de la población afro del municipio de Buenaventura.

Vidal comienza hablando de la cantidad de organizaciones que se juntaron en el Comité de Paro Cívico. Antes de comenzar eran 80 pero en la medida que transcurrían los días de paro más organizaciones se fueron sumando y terminaron siendo 118.

También cuenta Vidal, que en la mente de los bonaverenses siempre ha estado un paro cívico ya que “los pueblos olvidados, desconocidos y discriminados por el estado necesitan hacer cosas fuertes para llamar la atención de los gobiernos”.

Por eso es que en febrero de 2014 realizaron una gran marcha para exigir que el estado prestara atención a la difícil situación de violencia que se vivía en ese entonces en el puerto, también protestaron por todas las carencias que tienen.

El gobierno escuchó a quienes marcharon, firmaron más de 30 compromisos, lo mismos que no se cumplieron o se cumplieron solo a medias. El “Plan de choque” como lo denominó el gobierno, fue supervisado por el comité que organizó la marcha.

Cada año,  en 2015 y en 2016 realizaban marchas en febrero, para reclamar cumplimiento de los 30 acuerdos del 2014. De la misma manera realizaban trabajo en las comunidades, hablaban de todas su problemáticas y no dejaban de pensar en un gran paro cívico para que el gobierno prestara atención a todos los problemas.

Siempre se aplazaba el paro, decían que no era buen momento para hacerlo por x ó y motivo. Este año planearon hacerlo,  primero dijeron que el paro comenzaría la tercera semana de abril, de ahí la primera de mayo, pero tampoco se hizo porque afectaría al comercio que conmemoraba el día de la madre. El caso es que hasta un día antes de comenzar el paro, estaban discutiendo sobre la pertinencia del mismo.

El  paro comenzó el 16 de mayo y nadie preveía que fuera a durar más de una semana, pero terminó después de 22 días. Nadie lo imaginaba.

Los miembros del comité cívico y de las organizaciones partícipes planearon todo lo que pudieron; actividades, ruedas de prensa informativas, publicidad en medios de comunicación, todo para que el paro no se rompiera la primera semana. Desde el principio estaban dispuestos a sacar adelante la parálisis del puerto.

El día 10 de mayo,  una delegación del gobierno nacional se hizo presente en el puerto, ya sabían que la comunidad haría un paro, pues los medios de comunicación ya informaban sobre el tema y el mismo comité había enviado una carta desde el 4 de mayo al presidente. Pero eso no logró frenar el paro. El comité lo había decidido; pasara lo que pasara, el paro iba.

La razones del paro

Víctor Hugo Vidal hace un recuento de algunas de las múltiples razones que tenían para el paro.

En Buenaventura todos los indicadores de desarrollo son precarios; no hay agua potable las 24 horas a pesar de que la ciudad está rodeada por más de 8 ríos con aguas puras en más de un 90%.

El puerto no cuenta con un hospital público de segundo nivel de complejidad siquiera y la única clínica privada que existe no da abasto en la atención de los más de 400 mil habitantes que tiene la ciudad.

También hay problemas en infraestructura y cobertura educativa, pues el promedio de los colegios es de 30 ó 40 años de edificados. Muchos de los niños y jóvenes en edad escolar no tienen como asistir a los colegios.

El alcantarillado, el desempleo, la violencia, la falta de vivienda y de escenarios deportivos son más de los problemas. En este puerto se ve precariedad por todos lados pese a que es la región que más recursos aporta al país por concepto de recaudación de aduanas; 5, 7 billones de pesos al año.

Victor Hugo Vidal pone solo un ejemplo y dice que colocar agua potable en toda la ciudad las 24 horas solo cuesta 200 mil millones de pesos, porque aquí ni siquiera hay que bombear el agua, esta llegaría por la fuerza de gravedad.

En Buenaventura los indicadores están por debajo del promedio del Valle del Cauca y son tres veces inferiores a los de Cali.  Por todas esas razones se hizo el paro.

¿Cómo se solucionó el paro? 

Los primeros días se logró llamar la atención de los medios de comunicación y del gobierno nacional, sin embargo, las personas delegadas por el Gobierno Nacional para negociar con la comunidad no eran idóneas para eso, pues no tenían capacidad de decisión sobre las exigencias que se les hacían.

Tuvieron que pasar más de 15 días de paro para que el gobierno realmente prestara atención.  Con la intermediación del Procurador General de la Nación se realizó en Bogotá una reunión para trazar una hoja de ruta y poder terminar el paro. Esa reunión se malinterpretó en la comunidad porque creyeron que los líderes que estaban en Bogotá iban a llegar a un arreglo de espaldas a la comunidad. Finalmente, la reunión solo sirvió para destrabar las negociaciones.

Se dejó claro que la Procuraduría sería veedora de lo que se negociara y que las partes no se pararían de la mesa hasta lograr un acuerdo en los puntos principales.

El comité definió entonces 8 prioridades, una por cada mesa en las que se habían dividido las conversaciones. Así fue más fácil negociar con el gobierno. Luego se planteó la creación del fondo para tener los recursos para implementar las prioridades.

En la consecución de los recursos para el fondo se volvió a enredar la negociación, pero al final encontraron una buena solución para salir de la confusión; el fondo tendrá metas a cumplir, en la negociación se fijaron 5 pero en una ley que lo reglamentará, quedarán más metas a cumplir.

Este fondo tendrá una duración de diez años y en él habrá aportes de la nación, del departamento y del municipio, de la misma manera se contará con dineros de un empréstito internacional que hará el gobierno nacional.

Otro de los compromisos acordados tiene que ver con la presentación de una ley por parte del Gobierno Nacional este 20 de julio precisamente para reglamentar el fondo. Sobre la ley, la comunidad está trabajando porque el acuerdo se hace teniéndolos en cuenta a ellos. 

Lo que sigue en Buenaventura

Las organizaciones que promovieron el paro no se han quedado quietas, saben que muchas veces el gobierno nacional promete pero no cumple.

Los líderes sociales del puerto se han dado a la tarea de hacer pedagogía sobre los acuerdos logrados para que la comunidad más adelante pueda exigirlos. También esperan que los garantes, que en este caso son la ONU, la Defensoría del pueblo y la Procuraduría puedan hacer respetar los acuerdos.

Otras opiniones.

El senador Antonio Navarro Wolf estuvo de cerca siguiendo los acontecimientos del paro y de lo que pasó en Buenaventura, él dice que el puerto dio una muestra de democracia representativa muy importante y que se lograron resultados interesantes que muestra lo beneficioso que puede llegar a ser este tipo de democracia para las comunidades.

Ver Twit de la Escuela nacional sindical (ENS) que tiene vídeo del senador

Por eso, dice Navarro, hay que hacerle acompañamiento a lo que se viene en Buenaventura, para que se cumplan esos acuerdos.

Por su parte, Isaías Cifuentes, el sociólogo que se hizo conocido en el país por hablarle duro y en la cara al Ministro del Interior durante las negociaciones, dice que en el paro el estado avasalló a la comunidad con gases y violencia pero que pese a eso, la gente no se rindió y se lograron los objetivos.

Cifuentes estima que durante el paro se presentaron más de 9 muertos y más de 300 heridos ocasionadas por la agresión de la fuerza pública. Con eso demostraron que no les importa la gente, solo la mercancía que pasa por acá y ya, porque prefirieron gasearnos y dispararnos que negociar, al menos durante los primeros días de paro.

El trabajo continúa para personas como Isaías que lleva más de 14 años en las comunidades, hablando de los problemas con la gente. Ahora deben hacer respetar los acuerdos y lograr que en 10 años Buenaventura tenga indicadores iguales a los del resto de país.

La comunidad se seguirá movilizando, es así como el 20 de julio, día en que se instalan las sesiones ordinarias del senado de la república y día en el cual se debe presentar el proyecto de ley para el fondo autónomo acordado, muchos jóvenes de Buenaventura estarán presentes en la Plaza de Bolívar de Bogotá haciéndose escuchar.