Jueves, 27 Septiembre 2018

“Aunque el alma no tenga color, el color de la piel se ve”

Las mujeres en la política tienen poca representación, algunas de ellas han conseguido superar obstáculos y han sido elogiadas por ello, porque evidentemente desde su trabajo están influyendo positivamente en la sociedad. 

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Por: Vanessa Serna Echavarría 

Comunicadora Social - Periodista

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Los procesos de diáspora y reivindicación afro en España se han visto beneficiados con la participación de Consuelo Cruz Arboleda, activista política que demuestra desde su discurso la pasión por lo que hace. 

Hoy en día el empoderamiento de la mujer en todos los aspectos de la vida tiene mucha más validez que hace algunos años, el progreso ha sido significativo y evidentemente la mujer afro es una muestra de resiliencia y pasión. Para ello, la autoestima es el punto de partida para el cumplimiento de todos los logros. 

 

 

Consuelo Cruz Arboleda es una de esas mujeres de las que estamos hablando, esta vallecaucana criada por unos padres maravillosos oriundos del Chocó, ha demostrado que todos sus esfuerzos cuentan y que el amor por lo que hace habla por sí solo. Para ella, lo mejor que pudieron hacer sus padres fue llenar su mochila con saberes, principios y valores. 

 

 

 

Consuelo iba por la vida siendo persona, casi a sus 14 años se encontró con una situación particular, estando en el colegio, “era negra.” Inmediatamente sintió la diferencia y fue en ese momento que entendió que era señalada por su tono de piel pero lastimosamente no como algo bueno. Comprendió que algo estaba mal y que evidentemente no era en ella. 

“No me daba la gana ser desigual” dice entre risas. Vivió el racismo en carne propia y pasó por esa incómoda situación que hoy en día much@s jóvenes viven y es ser la única afro dentro de su grupo de amigas, lo cual nunca ha sido tarea fácil.  

Consuelo se sentía hermosa, pero sabía que sus compañeros siempre querían estar con mujeres blancas y no con ella… Preferían visitarla en la noche y era mejor estar en casa porque no podían tomarla de la mano; lastimosamente no sentía que aquellos adolescentes quisieran realmente compartir con ella y su esencia, ellos no contemplaban la idea de  mostrarla y mucho menos que los viera un familiar.

 

 

 

Dentro de esa línea continuada de situaciones inexplicables, Consuelo entendió que no tenía porqué esconderse, sabía que quería ser independiente y fue determinante en su manera de pensar, siempre desde el diálogo y la concertación. Muchas de esas situaciones en su adolescencia ayudaron a formar lo que es hoy en día, una de las mujeres referentes en España y Colombia en temas de diáspora y reivindicación afrodescendiente.  

Empezó su activismo social y político como coordinadora del área cultural del proceso continental Afroamérica y en proyectos con la Colonia chocoana del Municipio de Pradera Valle vinculados con la niñez en circunstancias de vulnerabilidad.

 

 

Desde su llegada a Madrid, España se ha convertido en una de las activistas femeninas afrodescendientes más visibles en la lucha por los derechos de los africanos y afrodescendientes en España dentro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Su primer contacto con el partido se dio por medio de su gran amigo ya fallecido, Pedro Zerolo, quien la invitaba constantemente a dictar charlas. 

Tiempo después, asumió el cargo de coordinadora del Grupo Federal Afrosocialista, adscrito a la Secretaría de Movimientos Sociales. No ha tenido un camino lleno de rosas. Estando en España también sufrió de discriminación por personas a su alrededor que a veces llenos de estereotipos son hirientes, aprendió de cada una de estas situaciones y se hizo más fuerte frente a su principal objetivo que es cambiar esa brecha de desigualdad. 

 

 

 

Inició una lucha exhaustiva para cambiar los hechos sociales con los que se estaba viendo afectada. Siendo la primera mujer negra en entrar a la lista del Congreso de diputados en España, lo cual fue una completa revolución. El activismo político y social la llevó a Senegal, África, el lugar de donde ella siente que la sacaron y siempre habla de su conexión mágica con este lugar. Se considera una mujer feminista, siente que las mujeres hoy en día tienen una lucha muy grande porque “cuando se avanza, la exigencia es mayor”.

 

 

 

Hoy en día Consuelo es miembro de la red EOLA, una red de mujeres empresarias africanas y españolas que reclama el espacio siempre de los afrodescendientes en todos los espacios sociales, políticos y económicos. Teniendo en cuenta que el porcentaje de mujeres en la política es casi del 0.1% desde su visión recomienda a las mujeres ser fuertes, las invita a decir “¡Yo quiero!” Sin embargo, enfatiza en el hecho que cuando lo decidan deben hacerlo real.

Consuelo trabaja diariamente por el empoderamiento de más africanos y afrodescendientes, cree en mujeres constructoras como ella  -“somos pujantes y fuertes, y cada día necesitamos trabajar por más.”

 

 *Fotografías: Jefferson Montaño Palacio.