Jueves, 22 Junio 2017

Ana Fabricia Córdoba un nombre que perdura

Ana Fabricia Córdoba es el nombre de la cátedra Popular liderada por el Centro Popular Afrodescendiente, CEPAFRO y la Corporación Carabantú, inició éste año y la idea es que se realice durante todo el decenio afro declarado por la ONU.

twitter
facebook

Por: Ferney Jaramillo

 

Pero Ana Fabricia no es solo la cátedra, detrás de ese nombre está la historia de una importante líder social y afro que vivió varias de las violencias que ha soportado Colombia. A Ana la asesinaron el 7 de junio de 2011 en Medellín por reclamar sus derechos y por no quedarse callada ante la injusticia que a diario ronda las calles de esta ciudad y recorre los campos del país.
De pequeña, y según relatan portales como Semana y Verdad Abierta que hablaron con ella cuando estaba viva, la violencia bipartidista que sufrió el país a mediados del siglo pasado la desplazó a ella y a su familia de Santander, huyendo llegaron a la selvas de Urabá, lugar inhóspito pero donde encontrarían paz y lo más importante para los campesinos; tierra cultivable.
Todo iba bien, su familia que ha sido trabajadora, logró conseguir una buena porción de tierra de la cual fueron quitando la selva para sembrar los cultivos y hacer potreros donde pudieran pastar el ganado que fueron adquiriendo.
Ana Fabricia se casó con un hombre de la región y tuvo cinco hijos. Por ese entonces los grupos armados ya hacían presencia en la región y movimientos como la UP, brazo político de las Farc, también. Unos de los hermanos de Ana militó en éste movimiento y llegó a ser concejal de Apartadó. Ana veía ese hecho como el detonante de que nuevamente la violencia se metiera con su familia, porque cuando llegaron los paramilitares a la región de Urabá no querían a nadie que tuviera que ver, ni con las guerrillas ni con la UP.
Así, como si de un karma se tratara, nuevamente la guerra les volvió a caer a la familia y en 1995, los paramilitares asesinaron al padre de sus hijos, a Ana no le quedó más remedio que desplazarse para el pueblo pero de vez en cuando visitaba la finca para ver las vacas y sus cultivos, pues él que es campesino no deja de serlo tan fácil. Pero los grupos paramilitares se empecinaron en hacerla huir definitivamente y en el 2001 llegó a la ciudad de Medellín buscando refugio.
Uno de los barrios de la Comuna 13 de Medellín fue su nuevo hogar, pero la violencia tampoco era ajena en esos lugares y las milicias de las guerrillas del Eln y las Farc se disputaban esos sectores con los paramilitares y nuevamente, la violencia tocó a su puerta, desconocidos le asesinaron uno de sus hijos de apenas 13 años de edad. Tratando de salvaguardar su vida y la de su familia, Ana tuvo que huir otra vez. Llegó al Barrio la Cruz, ubicado en el nororiente de Medellín.


A pesar de todo, Ana era una líder decidida, que siempre defendía sus derechos y los de todas las víctimas. En su nuevo barrio encabezó importantes denuncias que tenían que ver con la complacencia de las autoridades con grupos ilegales, eso le costó la vida al hombre que convivía con ella por ese entonces y también le costó dos meses de cárcel, las autoridades la acusaron de pertenecer a las Farc y fue enviada al Buen Pastor hasta que logró demostrar su inocencia.
Después de salir de la cárcel fue víctima de un atentado en su propia casa. Ana se sentía con miedo, sabía que la iban a matar, pero aun así seguía reclamando justicia.
Las cosas empeoraron en julio de 2010, el 7 de ese mes fue asesinado su hijo en un confuso incidente en el que, al parecer, estaban involucrados algunos policías. A pesar de todo y ya con la firme certeza de que por sus denuncias, su vida estaba en grave riesgo, nunca se calló y siguió reclamando sus derechos.
El 7 de junio de 2011 un hombre armado con una pistola que tenía silenciador la asesinó dentro de una buseta cerca al barrio donde vivía. Hasta el día de hoy no hay ningún condenado por ese crimen.
Para rematar la historia de violencia de la familia de Ana Fabricia, en febrero de 2014 otro de sus hijos fue asesinado, tampoco se sabe quién lo hizo ni cuáles fueron las razones.
Cátedra Popular Ana Fabricia Córdoba




Desde comienzos de este año, cuando la ONU declaró el decenio de los Afrodescendientes, líderes de Carabantú y el Cepafro se dieron a la tarea de tener una cátedra que trabajara los temas de la diáspora afro para la formación de públicos, la discusión de temas que interesan a la comunidad afro y la generación de espacios de debate.
Es así como todos los primeros jueves de cada mes realizan la “Cátedra Populas del decenio Afrodescendiente Ana Fabricia Córdoba” en la Casa de la Lectura Infantil en la Avenida la Playa de Medellín. Al evento invitan diferentes personalidades que tratan temas que tienen que ver con la comunidad afro, con la ciudad y la actualidad.
El nombre de la cátedra lo escogieron para que la gente no se olvidara de la importancia del liderazgo que tuvo Ana Fabricia, Melquicidec Blandón, coordinador de la cátedra explica que ella era una importante líder tanto de los afro como del movimiento social. Ella era una figura muy importante y era reconocida por diferentes actores sociales lo cual hizo que muchos otros sectores llegarán al espacio de la cátedra.
Blandón dice que la ciudad ya conoce el espacio y se apoderó de él, que incluso hay secciones de la cátedra en las que no caben todas las personas y que también hay colectivos de otras ciudadades que piensan replicar la actividad.
El primero de octubre se realizó la más reciente cátedra que contó con la participación de Betty Ruth Lozano, socióloga, catedrática y activista, además intervino Dayra Quiñones, cantaora y defensora de los derechos humanos.
Se espera realizar otras dos cátedras en lo que resta del año; en noviembre y diciembre. Para el próximo mes se contará con la presencia de Maria Isabel Mena y Carlos Viáfara y en diciembre se tratará el tema del racismo con Jaime Arocha y Oscar Almario Garcia.
La idea, resalta Melquicedec, es realizar la cátedra durante los 10 años que dura el decenio, ese sería un gran homenaje a una mujer líder afro que por la guerra de este país no pudo seguir reclamando los derechos de ella y de todas las víctimas.