Martes, 29 May 2018

Alejo, y la lucha por ser un modelo afro en Medellín

“No compito con mi cuerpo, mi fortaleza es mi esencia y mi cultura.”

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Por: Memoria Visible*

Alejandro tiene 48 años, es de un pueblo cerca de Cartagena pero vive en Medellín. La voz se le apaga un poco cuando recuerda de donde viene y todo lo que ha pasado; tal vez después de hablar con él lo que a uno le queda es la idea de que su vida se mueve bajo el lema de “persistir y nunca desistir”.

Es entrenador físico, pero sus pasiones son la pintura y el modelaje. Escucharlo es encontrarse con lo difícil que es soñar en medio de una cultura tan estandarizada y poco abierta a otras formas de expresión de elementos tan naturales como la belleza. Él habla despacio y se ríe mucho, su aspecto denota un poco de timidez, pero todo cambia cuando se pone en su rol.  Para Alejo ser modelo no es un sueño lejano, él ya lo es porque así se siente cuando se para frente a la cámara, cierra un poco los ojos y pone la mejor postura para dejar ver su atlético cuerpo.  

 

 

Llegar a este punto y tener esa confianza ha sido un camino largo. Todo empezó con una bicicleta, ese fue el regalo prometido por su papá y nunca llegó. Cuando empezó a trabajar lo primero que hizo fue comprarse su bici, ahí nació la certeza de que todo en la vida debe tener una motivación y un trabajo constante. 

Siendo aún muy joven se voló para ir a prestar el servicio militar, sabía que su abuela, quien lo cuidaba, nunca lo iba a dejar ir; también sabía que ella necesitaba la ayuda. El ejército le enseñó disciplina y afianzó la naturaleza y la fuerza de su cuerpo, a punta de aguapanela y de ejercicio, dice él, que le salieron músculos y la figura juvenil y delgada fue quedando atrás. Cuando el tiempo reglamentario para tener la libreta pasó se vino a Medellín a buscar oportunidades.

 

 

Aquí encontró trabajo, estudió mercadeo en el Sena y de apoco fue consiguiendo sus cosas. Sin pensarlo y creyéndolo imposible terminó comprando casa, y también sin pensarlo terminó con la idea en la cabeza de ser modelo. “Alejo, vos tenés el cuerpo para modelar” le decían los compañeros, los mismos que lo llamaban Naomi Campbell por tener buen cuerpo y ser negro. En ese momento esas palabras resonaron en el vacío, no eran su meta, pero la idea se quedó ahí y le movió otras cosas. El gusto por vestir bien, las enseñanzas de papá mientras arreglaba su ropa para dejarla lista desde la noche antes. 

Con su padre no se identificaba mucho porque le decía constantemente que un hombre estaba para tener hijos y para ir de rumba, y Alejo que es bien calmado y sensible, nunca se le fue por ese lado. Pero ese mismo padre es en lo que piensa cuando dice como terminó posando y queriendo verse como los modelos de las pasarelas y las fotografías. 

 

 

Han paso nueve años desde que dijo que sí, que se le medía al mundo del modelaje. Los rasgos de su cara, su pelo, el color de la piel, para él son motivo de orgullo y reconoce que para otros han sido un impedimento. “Aquí no contratamos modelos negros” le llegaron a decir, lo que no sabían es que para él los prejuicios de los otros no son más que fortaleza en su camino, aunque duela en el momento; y los “no son lo que estamos buscando” que él dice caen como un baldado de agua fría, son en realidad motivación para demostrarles a los otros que si puede, que si se puede.

 

 

Lo intentó con las agencias y en todas recibió rechazos, luego buscó oportunidades en redes sociales y ahí recibió también palabras duras y de discriminación. Que cómo iba a pensar que servía para modelo, son muchos de los comentarios que ha recibido. Pero es como si le hablaran a una pared, este hombre escucha pero sus sueños son más grandes que todo. Desde hace 5 años él mismo se la rebusca, ha encontrado amigos que le ayudan con sus sesiones de fotos, hace sus publicaciones, se busca los casting y va y los presenta.  Dice que no solo se representa a él, quiere dar a conocer también la fortaleza, la belleza y principios de su raza; que a pesar de estar en un medio en el que lo físico es tan importante, siempre hay algo más, algo bajo la piel de las personas, los talentos, sus ideales y sus metas; que eso también debe contar. 

Él se ríe y todos nos reímos en la certeza de ver a alguien convencido de lo que quiere y dispuesto a luchar cuando dijo que estará conforme así haga su primera campaña publicitaria a los 98 años, que no importa el tiempo sino la satisfacción de haberlo logrado. 

 

 

 *Fotografías: Memoria Visible.