Martes, 24 Septiembre 2019

¡San Pacho Bendito! ¿Y los músicos?

Con el silencio de los clarinetes, bombardinos, platillos, requinta, tambora y saxofones, se generó un unísono por el recorrido sanpachero, esto es la experiencia en la organización de las Fiestas, pasando por diferentes estaciones y disfraces, hoy Patrimonio Inmaterial no solo de las y los chocoanos sino de la Humanidad.

twitter
facebook

Por: Yeison Arcadio Meneses Copete

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

 

El 18 de septiembre fue un día de gran alegría para mí. Por primera vez en mi vida leía mensajes movilizadores de músicos chocoanos, algo que desde notas pasadas, pensando en el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez y en nuestras Fiestas Patronales, he venido proponiendo. Desde la lectura, escritos, escenarios académicos, espacios de calle y narrativas audiovisuales me he acercado a la gran significancia de movimientos artísticos que han sido hito en la historia de países como Estados Unidos de América, Cuba, Puerto Rico, Brasil, México, Argentina, entre otros. Entre artistas y literatos legaron al mundo una tendencia radical de la africanía que sigue generando frutos en términos psicológicos, culturales, políticos, económicos, sociales y educativos en estos países y con implicaciones para el mundo entero ¿Por qué no soñar con la idea de que surja un movimiento artístico chocoanista que escriba, por fin, la página inmortal de la liberación y la transformación?

 

 

 

Estos eran los reclamos que en un Comunicado a la Opinión Pública hacen un poco más de 100 miembros del gremio de músicos chocoanos, colectivizados mediante la Asociación de Artistas del Chocó: 

  1. Ante los reiterativos hechos abusivos que se cometen año tras año por parte de la Fundación Fiestas Franciscanas de Quibdó, que minimizan la importancia y participación activa de los Músicos en las fiestas antes, durante y después.
  2. La negación histórica del derecho a ser parte con Voz y Voto en el Consejo Directivo de la Fundación.
  3. El establecimiento de unas tarifas económicas por toques sin nuestro consentimiento, las cuales son irrisorias y desafiantes. 
  4. La falta de voluntad para que se modifiquen los Estatutos de la Fundación, que permitan abolir la Reelección de los cargos administrativos.
  5. La exclusión de los grupos autóctonos de chirimía en los conciertos. 

 

Luego, para el 22 de septiembre por redes sociales - Facebook, a través de la cuenta del hermano y colega Dinko Manute, conocido como Dino Manuel, artista y director del Grupo de Chirimía y Fundación Rancho Aparte, se supo de un preacuerdo con el cual se suspendió el paro.

Se espera que el cumplimiento de éste permita que las actividades de las Fiestas Franciscanas se desarrollen de la forma adecuada, sin la afectación que se le generó al Barrio Tomás Pérez, frente al cual presentaron excusas por lo ocurrido.

Es increíble que una de las reclamaciones del gremio sea la inclusión de la Chirimía, música autóctona, en los conciertos. Entonces, tendríamos que preguntarnos qué es lo que hace que San Pacho sea un Patrimonio. No puede ser posible que el corazón de las Fiestas, la música y los músicos, ocupen tan bajo nivel de reconocimiento y valoración.

 

¿Cómo estamos pensando la cultura? ¿Cómo concebimos la idea de Patrimonio? ¿Qué ha significado para la dignidad de los músicos el reconocimiento de las Fiestas Franciscanas cómo Patrimonio cultural mundial? ¿Cómo puede ser posible que un Patrimonio mundial se niegue a oir las músicas tradicionales, a promocionarlas y a dignificar a uno de los actores principales del mismo?

 

El toque de concienciación lo había escuchado y vivido en contextos de otros gremios o en las movilizaciones civiles de la región y del país, pero no, al menos, un acercamiento a la protesta gremial musical. Los músicos demandaban no solo profundos arreglos a los unísonos y desafinaciones del Consejo Directivo de la Fundación Fiestas Franciscanas, sino que a través de la figura del silencio, pretendía precisamente que sus acordes hicieran parte de la armonía que debe representar la Fiesta Franciscana.

 

Es decir, el tema salarial como parte de la dignificación de esta profesión, hecha oficio, era solo una nota discordante del asunto. Más allá, estas juventudes intentan evidenciar una visión tal vez caduca, inocua y repetitiva que requiere, en términos musicales, más disonancias, nuevos acordes, no tantos solos, sí más segundas y terceras voces, más armonía. Este pentagrama necesita alimentarse de nuevas voces, experimentar nuevos sonidos y ensayar otras claves.

Las sociedades y los tiempos cambian, por tanto, los procesos institucionales deben renovarse. Ojalá se asuma con la naturalidad pertinente. No se justifica que una Fiesta de 371 años no logre altos niveles de dignidad para la cultura, generar bienestar e ingresos significativos para el Departamento. Cosa que en menos años de celebración han logrado el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, El Carnaval de Barranquilla, Las Ferias de Manizales, Feria de las Flores de Medellín o Rock al Parque.

 

 

 

Con el silencio de los clarinetes, bombardinos, platillos, requinta, tambora y saxofones, se generó un unísono porque el recorrido sanpachero, esto es la experiencia en la organización de las Fiestas, pasando por diferentes estaciones y disfraces, hoy Patrimonio Inmaterial no solo de las y los chocoanos sino de la Humanidad, deba impulsar el posicionamiento de la cultura como pentagrama del desarrollo humano y de la calidad de vida de la chocoanidad. En este orden de ideas, personalmente, he venido haciendo un llamado a las autoridades del municipio de Quibdó y del departamento del Chocó, desde mis escritos, para que se asuma este valor, capacidad o activo que al decir del Maestro Alfonso Córdoba, el Brujo, (q.e.p.d), “que brota de la selva y se aprende con la lluvia”, como posibilidad estructurante de una mejor vida para la chocoanidad.

 

El modelo de apropiación de la música y otras artes cubano, sirve de espejo para pensar en lo que podría significar esta propuesta.

Disponer de los recursos económicos necesarios para que la UTCH, las Casas de la Cultura, los Festivales departamentales y locales, Compañías y Academias de Música y Danza crezcan en calidad y cobertura en la potenciación de estas artes.

Por supuesto, esta no representa solo un capital económico para la región, sino una posibilidad de cultura de paz, vivir sabroso y educación como lo viene siendo en condiciones precarias. En el debate entre los candidatos Nigeria Lozano y Luis Enrique Abadía realizado el 19 de septiembre a través del Canal Telepacífico, se hizo mención ligera y triste sobre el tema, pero al parecer no hay una apuesta seria respecto a la cultura y las artes en el Departamento. 

 

 

 

Para cuñar la tambora, es necesario avanzar en la profesionalización. Esta constituye un gran aporte a la dignificación de la labor. No en términos de bueno o malo, la experiencia ha sido fundamental y es,  tal vez,  lo que nos brinda la sonoridad y el gusto a la hora de interpretar.

La huella digital chocoana en sus ritmos, sonidos y voces es notoriamente reconocible. Sin embargo, tal vez sea la conjunción de esta experiencia vivencial del bunde, el revulú, la esquina, la casa del maestro, la casa de la cultura, el patio de la casa, o el silbato del abuelo, con la experiencia académica.

Esta posibilidad era mucho más distante para los Maestros y Maestras que nos han legado este patrimonio. Sea en la Universidad Tecnológica del Chocó, que necesita de un enorme fortalecimiento de su programa de Licenciatura en Música y Danza, ad portas de ser cambiado por Licenciatura en Artes, o en otros universidades del país, las y los músicos deben procurar la formación como músicos pedagogos, instrumentistas, arreglistas, solistas, vocalistas y hay la necesidad del acompañamiento de otros profesionales como productores, sonidistas, gestores culturales, ingenieros, (etno) musicología, diseñadores, camarógrafos, comunicadores, etc. 

 

Tal vez haber heredado esta presencia de la rebeldía africana, el talento musical y artístico en general, constituye nuestra mayor amenaza. No le damos el valor necesario a su academización dialogada como parte estructurante de la sociedad chocoana.

¿Será esta la respuesta a la pregunta por la poca acogida del programa Licenciatura en Música y Danza que tanto se había anhelado y por la que muchos cultores lucharon? Así mismo, algunos músicos que amamos la riqueza rítmica, aires y la sonoridad de la chirimía tradicional hemos hecho críticas por los desafines o por la exclusividad al ritmo levanta polvo o rumba que se presenta de las exitosas animaciones bunderas que han logrado conquistar los corazones en las Fiestas y hasta en las fiestas familiares, borrando un poco en la memoria de la gente, sobre todo nuevas generaciones, el sonido de la chirimía tradicional. 

 

Aquí, intento trascender los compases de lo bueno y lo malo para situar una crítica que debemos hacernos los músicos de la experiencia sonora. Ninguna de las tendencias es mejor que la otra. Si en algo coinciden es en la falta de profesionalización y que después de las Fiestas Patronales poco se escuchan en las viviendas y radios del país.

Además, estas tendencias tienen una reducida visibilización en plataformas de alcance mundial como Youtube. Finalmente, existen muy pocos proyectos musicales que trascienden el Festival Petronio Álvarez y las Fiestas Franciscanas y sus réplicas en Cali, Medellín, Bogotá. Puede ser que encontrar academia y cultura experiencial sean la posibilidad de ir consolidando un Movimiento Artístico Chocoanista que procure la dignificación.

No podemos seguir siendo la materia prima de músicos de otras culturas, con pocas excepciones, que en condiciones de desigualdad, dado que tienen la academia e instrumentos técnicos, pasan por nuestras regiones para registrar nuestros saberes al mejor estilo de los saqueadores. Tampoco podemos seguir llenando los bolsillos de una élite caleña racista en el Petronio Álvarez que sigue viéndonos como incómodos, bichos raros, negritos del ritmo o negritos de la bulla. Abro debate: ¿Dignifica el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez a los músicos? 

 

Un saludo fraterno a mis colegas músicos.

 

Nota: colegas músicos del Chocó, comprendo inconformidades por las negociaciones; pero consolidar movimientos de largo aliento no es tan sencillo como parece. Es la primera vez y fue significativa. Les exhorto a seguir cultivando este movimiento artístico cultural y a seguir atrayendo aliados y aliadas de otras artes con los que se construirían los arreglos y los pentagramas deseados de esa canción tan maravillosa llamada Fiestas Franciscanas o San Pacho. 

 

Agradecimientos: a la Maestra Ángela Emilia Mena Lozano por su lectura y aportes. 

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

*Fotografía: Archivo Vive Afro

Lea También

  • Mujeres: mucho más que un género

    ¡Seamos mujeres que brillan, mujeres que aprenden a prescindir de la valoración externa como alimento para sentirse grandes!

  • Quibdó se prepara para el Festival Detonante 2019

    Este 7 y 8 de noviembre se realizará en Quibdó la versión número cinco del Festival Detonante 2019, una plataforma de entretenimiento sostenible, que logra contar, conectar e inspirar.

  • Literatura Afro en el Pacífico

    ¿Cuál es la incidencia de la literatura en el Pacífico colombiano?

  • Esteticidades Afro en el barrio Belén Rincón de Medellín

    ¿Conoces las dinámicas de la estética Afro en El Barrio Belén Rincón?