Lunes, 27 Noviembre 2017

ReconoSERnos es el primer paso para la paz

Las tradiciones del pueblo Rrom o Gitano, las leyendas tradicionales, las matemáticas a través de los cuentos y la lengua Kriol, fueron algunos de los saberes compartidos en el 1er Encuentro de Etnoeducación.

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Por: Laura Oviedo Castrillón

Antropóloga 

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El pasado 20 de noviembre en el Teatro Pablo Tobón Uribe se realizó el 1er Encuentro de Etnoeducación ruta vos ReconoSERnos, organizado por la Alcaldía de Medellín y la Secretaría de Educación gracias al liderazgo de Fernando Palacios, etnoeducador de la ciudad y ex gerente de negritudes de la Gobernación de Antioquia.

Entre los y las invitadas estuvieron Ana Dalila Gómez Vahos de la etnia Gitana. Su pueblo ha sido el más invisibilizado de todo el país, y su propuesta surge del problema de que los niños y las niñas desertan de los espacios educativos porque no hay programas que fomenten su cultura y porque se casan muy jóvenes, antes de los 20 años, lo que ha llevado a que se dediquen a los oficios tradicionales como venta informal de calzado y artesanías del cobre, por ejemplo. Es por eso que para ella se necesitan programas educativos que tengan en cuenta las particularidades de este pueblo.

Su propuesta etnoeducativa busca que se incluya los temas de justicia propia, los usos y costumbres –respeto a todos los que viven en comunidad-, servicios tradicionales, la lengua propia del pueblo Rrom llamada shib rromaníi, la música, el canto, el valor de la palabra, el respeto a los mayores, entre otras prácticas que fortalecen su cultura y la apropiación por parte de las siguientes generaciones.  

Dalila cuenta que en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá hay 70 personas Rrom o del pueblo gitano, porque se es Rrom por derecho de nacimiento, es decir, no es por una decisión autónoma o libre del individuo. De ahí también la dificultad de una mayor exigencia en la aplicabilidad de derechos.

 

 

 

El representante, profesor de matemáticas y de kriol en la Universidad de Antioquia, Sedney Suárez Gordon, presentó su experiencia como docente de matemáticas en la Isla de Providencia. Su objetivo fue adaptar los contenidos que se impartían en español a la lengua y al contexto de los raizales que habitan esta isla para acceder a la Educación Superior. Lo cual fue muy significativo para ellos y ellas al ver que se conectaban con sus problemas cotidianos.

Para cerrar la jornada, la compositora y pedagoga Zully Murillo y el acompañamiento en guitarra de Guillermo Lozano cautivaron a los asistentes con la tradición oral y la riqueza musical. Claro está, advirtiendo que su madre decía “Cuento de día, pura mentira, cuento de noche puro derroche”.

“Este era un hombre casado con su mujer, y la mujer casada con su marido. Ese hombre se llamaba José, le decían José Mentado, y la mujer casada con su marido, le decían Josefa ¿por qué le decían Josefa? Porque ella no era esa chicharachera, de esas que se mantenían hablando… Para decir sí, movía la cabeza de arriba abajo, verticalmente, y para decir no, entonces hum hum de derecha a izquierda, horizontalmente. Entonces nos daba la idea de verticalidad, horizontalidad y en los colegios se decían, ¿Horizontal y vertical? Ah pues ahí está el plano cartesiano, por ahí está. Entonces comían birimbí y comer birimbí pa’ poder parir, y yo de chiquita ¿cómo? Y Ella decía el comer y comer, pero yo no entendía comer birimbí ¿qué tal yo una niña que salga en embarazo. Nonono yo dejé de comer birimbí”.

En medio del relato nos habló de paralelepípedos, del prisma, el recto, y luego de los personajes que se encontraban con don José Mentado como “La madre de agua”, que tenía forma de mujer, como una cascada que salía y brotaba mucha agua, “la Entaconada” con unos tacones muy grandes, la “Viejita Cucurrucusita”, “la Patasola”, a ella también le dicen Patetarro, Patemolinillo. Pero ¿por qué todas tienen forma de mujer? Como si las mujeres todas fuesen un espanto, y de ahí habló del Mohán y del Duende. 

Al son de su ritmo y de la guitarra algunos participantes se pusieron de pie para seguir el cantico que ella nos preparó y para recordar estos personajes de las leyendas tradicionales de Colombia. Este encuentro fue un acercamiento a través de las narraciones orales, las matemáticas, la música y las historias que se han construido al lado de los ríos y en medio de las montañas que también merecen ser reconocidas.

 

*Fotografías: Laura Oviedo Castrillón.

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