Lunes, 21 Agosto 2017

Omitir las opiniones de la comunidad Afro, es igual a omitir su historia

La libre expresión no es una oportunidad que se le brinda al otro, la libre expresión es un “DERECHO” el cual hay que reclamar siempre que sea necesario.

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Por: Xiomara Tejada Tejada

Estudiante de Artes UdeA

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Por muchos años la voz de las personas afrodescendientes ha sido vilmente callada y relegada, sus opiniones han quedado siempre a un lado y pocas veces sus argumentos y aportes se han tenido en cuenta en el momento de tomar decisiones importantes que incidan en el eficaz desarrollo de la sociedad. Esta situación tiene una raíz bastante compleja, si bien es claro que radica en el racismo, haría falta profundizar con detalle en cada una de las circunstancias que han permitido la reproducción de estos patrones de discriminación, para comprender con exactitud el porqué de todo esto.

La sociedad ha evolucionado bajo unas lógicas que en algunos casos resultan bastante arbitrarias, una de ellas es la necesidad constante que ha tenido el hombre de ir siempre por encima del otro, un deseo egoísta de supremacía que se fundamenta en el sometimiento de todo aquello que no se ajuste a sus ideales de vida. La población afrodescendiente sí que sabe de esta situación porque lo han sufrido en carne propia, desde sus ancestros hasta sus más próximos descendientes, es por esto que “callarse” nunca va a ser la solución.  

 

 

 

Para no rebuscar ejemplos muy lejanos a lo cotidiano podría pensarse entonces en el ámbito de lo educativo, en el cual las instituciones y escuelas obedecen con precisión a unas políticas pedagógicas que desconocen y desconectan a sus estudiantes Afro de sus raíces, provocando en ellos un fenómeno de señalamiento propiciado por el resto de los compañeros de clase porque no identifican a el niño Afro como un ser valioso y sumamente importante, ya que su profesor o profesora de cuestionable preparación, lo único que ha dicho de ellos es que vienen de esclavos.

Esta clase de imaginarios que se construyen desde espacios tan importantes como las escuelas suelen tener repercusiones fuertes, aunque no parezca. Una de tantas, es que no hay claridad de la propia identidad y por lo tanto se va a aceptar siempre todo lo que el otro quiera decir acerca de aquella persona o colectivo, así no sea cierto. Omitir expresar la concepción que se tiene del mundo, las ideas, opiniones, comentarios o quejas, no hace más que dar paso libre a seguir ocupando un lugar de inferioridad, impuesto por aquellos que sí han querido hablar bajo las dinámicas de disfrazadas dictaduras esclavistas. 

Permitir que el otro hable por nosotros no significa prudencia ni elegancia, ni mucho menos buena educación, es darle la facultad de que nos robe el derecho a ser sujetos libres y capaces de participar con argumentos claros y contundentes en las distintas situaciones que lo ameriten. Es necesario escuchar, claro que sí, pero también analizar hasta qué punto las opiniones que aportamos quedan relegadas en simples balbuceos, como si no significaran nada, solo porque antes de escucharnos ya miraron nuestro color de piel. Es justo en ese momento cuando se debe entrar a debatir para recuperar la validez e importancia de nuestras experiencias como sujetos políticos, culturales, sociales e individuales.

 

Hay que levantar la mano las veces que sea necesario para hablar de lo que sea que se quiera, hay que reclamar el espacio para hacer circular la palabra y opinión propia, es necesario levantar la voz con orgullo y empoderamiento para recuperar y mantener la vigencia de una historia que nos habita, como raza negra, como humanos. Hay que rescatar el valor que tiene la libre expresión porque es allí donde radica una parte importante de la reestructuración de conceptos estereotipados y racistas. Hablar y comentar el pensamiento o las ideas hacia una situación que nos afecta o incluye no es sinónimo de riña o escándalo, es más bien una sana y necesaria contestación de resistencia para visibilizar lo que realmente significa ser Afro.

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad de la autora y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

*Fotografía: Instagram @womensmarch.

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