Sábado, 10 Agosto 2019

Los sonidos de la comunidad más poblada de Colombia

"Al llegar al barrio Moravia ya había escuchado muchos sonidos, la mayoría fueron de música popular, pues todavía habían personas tomando en las cantinas ubicadas en la avenida Carabobo". 

Por: Juan Sebastián Zúñiga Jiménez y Camilo Hurtado. 

 

Tarde como cosa rara, me levanté y ya había pasado la hora de encuentro. Salí corriendo y mi cuerpo se movía, sin mucha vitalidad.  En el camino el sonido llegaba a mis oídos, no era un sonido muy melódico, una mezcla entre mi agitada respiración, con la calma y el poco movimiento vehicular de un domingo. 

 

Iba pasando por el Parque de los Deseos donde varias personas habían decidido usar su tiempo para bailar, sonaba música que proponía movimientos muy veloces, y entró fácilmente a mi cuerpo, algo maravilloso ocurrió en este momento, el poder de esta melodía hizo que la vitalidad entrara y de una manera fantástica atravesé bailando todo el parque en cuestión de segundos.

 

  

Ya el recorrido había empezado y tuve que buscar al grupo, llamé por teléfono a mi compañero el cual me indicó que se encontraban en el sector de El Oasis, este camino me hizo escuchar el alboroto y también las melodías más comunes de la zona. Al encontrarlos en unas escaleras, donde las casas eran casi todas de madera y el camino muy estrecho ¡empezó la música! A lo lejos en un bafle sonaba música urbana, seguro de una emisora popular de la ciudad de Medellín, y mientras pasábamos, una niña golpeaba un clavo con un martillo para arreglar una tabla de su casa, generando armonía, con el tiempo que proponía la música del bafle, a estos se les sumó una gallina mientras cacareaba desde su jaula. Por ese mismo callejón, había una casa con la puerta abierta y un parlante que casi no cabía en la casa, en este sonaba el ritmo de la champeta y el señor expresaba su felicidad al escucharla

 

 

Después caminamos por un parque donde todo fue más tranquilo, no escuchaba muchos sonidos pero si logré identificar algunos graffitis (tags) probablemente de crews de rap. Más abajo estuvimos en el salón comunal donde se reúnen orquestas a ensayar nos comentó la guía, pero no hizo referencia a qué género musical. Subimos al morro de Moravia, en la cima había mucha calma y un extraño instrumento, el cual volvieron monumento, el "tubofóno". Puse atención a la parte baja del cerro y escuchaba un vallenato cantado con todo el sentimiento, seguramente la "tusa" era reciente.

 

 

 

Al bajar llegamos a una cuadra muy movida, aquí habían barberías donde se escuchaban varios géneros musicales como hip hop, exótico, champeta, reggae, etc. El recorrido finalizó en el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, donde se concentra la mayor actividad cultural y de aprendizaje del barrio. La oferta de programas musicales es muy amplia, aquí brindan el programa de formación en percusión folclórica, del caribe y del Pacífico colombiano, donde se encuentran instrumentos como: Alegre, llamador y tambora en formato caribe; cununo, bombo, guasá y la maravillosa marimba de chonta en formato Pacífico. En este centro cultural se forman muchos niños, jóvenes y adultos, que exploran la música y disfrutan de la maravillosa herencia de la Diáspora Africana y de muchos otros ritmos.

 

*Este artículo es el resultado del diplomado Contar lo Nuestro: Narraciones Ciudadanas sobre el patrimonio cultural inmaterial de las comunidades negras, afrodescendientes, raizales, palenqueras e indígenas de Medellín, un proyecto apoyado por la Alcaldía de Medellín en la línea de Movilización y participación ciudadana y certificado por la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.

 

 

*Fotografía: Archivo Vive Afro

Lea También

  • ¡No señores!, el Chocó no es el fracaso del Estado

    ¿Acaso en Colombia podemos hablar de un Estado? El Chocó no solo ha sido víctima de la economía extractivista que emplea el Estado, sino que también ha sido víctima del poco amor y la falta de sentido de pertenencia que han empleado nuestros administradores locales y departamentales por décadas.

  • “De todo un poco”

    El desconocimiento de la realidad de nuestros territorios impide de forma directa que tengamos un acercamiento con el entorno de los mismos, lo que a mi modo de ver dificulta que se marque una nueva etapa o se trace una nueva ruta.

  • Kasimba de sueños: el feminismo que se teje al calor de la herencia cimarrona

    Kasimba de Sueños es la continuación de la fuerza cimarrona de Wiwa, de Orika y de todas las mujeres que allanaron los caminos para alcanzar la libertad y escribir su nombre con tinta de mujer.

  • De Chocó, Antioquia. Los chocoanos cavando su propia tumba

    Nada extraño que, sin considerar ternas presentadas por los partidos de gobierno, violando el debido proceso y la Ley, el “presidente” Duque encomendara la tarea a un uribista purasangre chocoano, que parece tener agenda no de transición, sino de gobierno.

Suscríbete a nuestro boletín