Viernes, 09 Agosto 2019

La otra cara de la estética

Moravia es uno de los barrios donde existe gran representación de la cultura afro, dónde algunos de sus habitantes no temen en mostrar sus raíces, sus costumbres o su forma de vivir.

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Por: Lizette Sofia Moreno Quesada y Mauricio Mosquera Ramírez

 

Un 28 de julio, Mauricio Mosquera y Sofía Moreno quienes escriben este relato, decidimos lanzarnos a la aventura y visitar el barrio Moravia, comuna 4 de Medellín; uno de los pocos barrios de la ciudad donde la belleza y la estética afro hablan por sí solas, solo es cuestión de activar los sentidos y se podrá ver plasmada en algunos muros la belleza del color, las formas y las tonalidades con las que representan los íconos de su cultura y de su barrio, como es en el caso del gran mural realizado por la artista apodada "Jefa".

 

En este mural se observa una figura femenina empoderada de nuestra cultura afrodescendiente con su turbante, sus accesorios, su vestido de colores y su peculiar maquillaje rosado, lo cual nos transporta a la época en que las mujeres utilizaban estas cualidades para su supervivencia, ya que por medio de las trenzas por ejemplo, se trazaron rutas de escape hacia los palenques o tierras libres; además, el turbante fue usado por estas mujeres esclavizadas para cubrir con sus trenzas entre las cuales escondían las semillas y el oro que servirían para asegurar la supervivencia alimentaria de sus comunidades y comprar libertades. El turbante no solo fue utilizado en cuestiones estéticas, ya que también jugó un papel importante en la mitigación del peso provocado por las bateas llenas de agua o la gran cantidad de alimentos que las mujeres debían llevar.

 

 

 

Caminando por las calles de Moravia notamos otros murales donde la presencia masculina predomina, cada uno contenía colores fuertes y llamativos, que hacen que no olvidemos fácilmente aquellas imágenes, solo fue cuestión de segundos para darnos cuenta que a pesar del gran reconocimiento que hay actualmente en torno a la estética afro, el lado masculino no tiene una historia marcada o reconocida en relación a lo femenino, y fue allí cuando nos preguntamos ¿será que realmente sabemos el significado de los cortes, accesorios y vestimentas  que usan los hombres afro?

 

A partir de aquella pregunta comenzamos a detallar más las calles, casas y personas de aquel barrio, pero no con la típica mirada de turista, sino con una mirada  enfocada en la estética afro masculina. Cada que nos adentramos más en el barrio logramos notar que la estética masculina tiene un gran impacto para esta comunidad ya que secuencialmente y en orden aumentativo aparecían barberías y peluquerías en el sector y con ellas, personas que visitan estos lugares con mucha frecuencia, como lo fue en el caso de la primera barbería a la que pudimos entrar y tener una conversación con el joven Didier García, un hombre acuerpado de tez  mestiza, que ya se preparaba para iniciar su trabajo en la barbería ubicada en el sector llamado Oasis; en aquella conversación sostenida con el joven, manifestó que la mayoría de sus clientes eran "paisitas".

 

 

Más adelante cerca al colegio El Bosque, encontramos otras barberías, y en una de ellas logramos establecer una  conversación con tres jóvenes afrodescendientes que se disponían a realizar los cortes, dentro de estas conversaciones logramos resaltar algunos comentarios como "cada barbero tiene su gente" y "que nunca falte el look" afirmó unos de los jóvenes apodado como "el full"; uno de los clientes de este establecimiento  llamado Santiago, resaltó que para él la estética era "la presencia", y no podemos dejar de lado a "el chacho" ya que en él pudimos ver la pasión que le ponía a su trabajo cuando dijo "la barbería es parte de mi".

 

Después de seguir caminando por cada uno de los espacios más recónditos del barrio, encontramos a una mujer apodada como “chela” que fue la primera mujer en crear una peluquería para la comunidad negra en el sector, la cual se encontraba realizando unas trenzas a un joven afro, durante la conversación sostenida con esta mujer pudimos resaltar la pasión con la que ella habla de la “raza negra”  al decir frases como “Soy orgullosa de mi raza por eso siempre busco resaltarla” o “a donde sea que vayamos siempre marcamos la diferencia”.

 

 

 

Cada uno de estos personajes nos llevó a concluir que en temas de estética cada barbería o peluquería tiene su público, ya que todos tienen un estilo diferente y una forma de realzar los rasgos más característicos del cabello masculino de una manera única. Sin embargo, uno de estos personajes nos habló de la inspiración del trasfondo de cada uno de los cortes que se remonta en Estados Unidos, este personaje es apodado como “Shakira” quien nos dice que “cada uno de los cortes que yo realizo significa identidad y presencia, porque es la forma de mostrar mi estilo y no un estilo que esté a la moda sino un estilo ancestral”.

 

Fue allí, en las calles de Moravia, que logramos entender que las barberías al igual que las peluquerías para las mujeres, cuentan con una alta carga cultural y de resistencia, y por ello recordamos los sucesos de 1800 “la Ley de Tignon” cuando a los hombres y mujeres se les prohibía llevar su cabello largo y con adornos, debido a esto tenían que optar por tapar sus cabellos o cortarlos. A partir de ese momento empiezan a crear nuevos estilos y formas de llevar el cabello corto; y también recordamos  los sucesos de  1960, cuando la cultura afro latinoamericana empezó a participar del movimiento de los derechos civiles de Estados Unidos liderado por Martin Luther King, allí fue cuando varios migrantes que viajaban a Nueva York, Chicago y otras grandes ciudades estadounidenses con gran presencia de afroamericanos, volvían a Colombia portando las ideas y la estética urbana afroamericana. 

 

 

Por tal motivo comprendemos la razón por la que en cada región de Colombia los cortes son diferentes, porque cada uno de ellos nos habla de la región de proveniencia, ya sean del Pacífico o del Caribe. 

 

Así culminó el recorrido por un barrio que cambió nuestra visión de lo estético, por un barrio que se siente orgulloso de su cultura, que demuestra con sus coloridas calles que no hay por qué sentirse oprimidos ni tristes, antes, por el contrario, hay que ser alegres ante cualquier situación, hay que ser defensores de la etnia afrodescendiente, cuidar las raíces y cada uno de los conocimientos heredados por nuestros ancestros porque gracias a ellos somos lo que somos hoy

 

*Este artículo es el resultado del diplomado Contar lo Nuestro: Narraciones Ciudadanas sobre el patrimonio cultural inmaterial de las comunidades negras, afrodescendientes, raizales, palenqueras e indígenas de Medellín, un proyecto apoyado por la Alcaldía de Medellín en la línea de Movilización y participación ciudadana y certificado por la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.

 

 

*Fotografía: Cortesía

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