Martes, 08 Octubre 2019

La Negra Puloy, una muestra más de nuestro racismo

¿Cómo se expresan los estereotipos sobre la población afrodescendiente en la representación de La Negrita Puloy, uno de los personajes más emblemáticos del Carnaval de Barranquilla?

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Por: Cindy Yarima Pérez Villadiego y Johan Alexander Arango Cuadrado

 

Colombia es un país que se esfuerza más en negar su racismo, que en emprender acciones para eliminarlo. En un país que parece llevar el racismo en la sangre hasta el punto de volverlo sumamente natural y cotidiano. Este racismo se expresa de manera estructural, sistemática y cotidiana en la vida y los cuerpos de las personas afrodescendientes que habitan este país, y que a razón del proceso esclavista cargan con un sinnúmero de estereotipos que los asocian con pobreza, servidumbre, fuerza bruta, deporte, baile y mucho “sabor”. 

 

 

Estos estereotipos no solo indicen en la cotidianidad de las personas, también están relacionados con el hecho de situar a los y las Afrodescendientes en condiciones supremamente desiguales con respecto al resto de la población. En este sentido, a lo largo de este texto se pretende analizar cómo se expresan dichos estereotipos en la representación de un personaje muy popular en el país llamado La Negrita Puloy, uno de los personajes más emblemáticos del Carnaval de Barranquilla, que, a pesar de no estar en un medio de comunicación específico, sí es altamente difundido durante las festividades por todos los medios locales y nacionales, convirtiéndolo en un referente de la “negritud” en el país. 

 

Nombre del personaje: La Negrita Puloy. Este personaje es producto de una invención de unas mujeres el barrio Boston en la ciudad de Barranquilla para hacer parte de este Carnaval que, desde sus orígenes fue siempre clasista, machista y notoriamente racista. Estas mujeres crearon un disfraz de negra utilizando Blackface de la cultura afro, pues crearon una mujer pintada tan negra como la brea, de labios grandes y rojos, cabello afro, sonrisa amplia, nalgas grandes y un vestido de servidumbre. En estos elementos se evidencia los estereotipos ligados a la apariencia con la que históricamente han definido a la mujer negra, y que tienen que ver con que actualmente se sigan reproduciendo discursos de la mujer negra como bomba sexual o ligada a oficios de servidumbre. 

 

Este personaje es propio del Carnaval de Barranquilla, el cual es realizado cada año en el mes de febrero en la capital del Atlántico como una expresión de las distintas culturas de la costa Caribe Colombiana. En este escenario, se presentan comparsas de diversos tipos y una de las más icónicas y esperadas es la de las Negritas Puloy como una representación de la cultura Afrodescendiente que (supuestamente) da cuenta del proceso esclavista y los procesos de lucha y resistencia emprendidos por esta comunidad. Sin embargo, de acuerdo a Gontovnik, (2017) el nombre de Puloy fue escogido con base a un popular detergente de Argentina llamado Puloil, que en inglés traduce arranca grasa. Lo que da cuenta del estereotipo de asociar lo negro a lo servil, a lo mantequero, a lo de más baja clase social.

 

 

El racismo que se evidencia en esta representación es sumamente fuerte, pues en primera instancia por la acogida del personaje representado de manera estereotipada las facciones y el fenotipo de las mujeres negras. Esta aceptación y validación del personaje es una muestra clara de racismo. Otro elemento que evidencia el racismo es la relación de la mujer negra como sirvienta, pues las mujeres que crearon este personaje no vieron problemática la creación de este disfraz precisamente porque lo “natural” es que las mujeres negras sean las sirvientas de la casa

 

Dentro de los estereotipos que más evidencia este personaje está el mencionado anteriormente, ligado a la servidumbre, al asociar el nombre de un detergente al nombre de una mujer negra. Otro estereotipo evidente es la hipersexualización de la mujer al estar representado con caderas anchas, labios gruesos, cintura pequeña; elementos dados a la seducción y la sexualidad, además de una capacidad y ritmo inigualable para bailar. 

 

Dentro de las omisiones del personaje aparece el preciso hecho de que, a pesar de ser un personaje reconocido, es un personaje sin profundidad e historia que den cuenta de su humanidad, pues es solo la representación del cuerpo de una mujer negra, y no incluye una historia personal donde tenga sueños, familia, profesión, gustos, conflictos, incluso miedos. 

 

En la revisión anterior se puede observar que nuestra humanidad como personas negras sigue diluida en los estereotipos que construyeron sobre nosotros. Desde allí nos exotizan, ridiculizan, hipersexualizan y sitúan en un lugar donde no es posible ver personas. Es posible sí, ver representaciones llenas de lugares y roles heredados de la colonia, donde no había seres sentipensantes, sino material de trabajo, producción, y algo sobre lo cual ejercer supremacía blanca. 

 

Ese lugar nos deja sin voz, sin voto, y sin aliento. Y, ante todo, sin dignidad. Por ello, pareciera que mereciéramos toda la pobreza en la que viven muchas regiones del Pacífico y Caribe colombiano, al fin y al cabo, “negros tenían que ser”. Pues, "la plata que uno le mete al Chocó es como meterle perfume a un bollo", como afirmó el diputado Rodrigo Mesa durante una Asamblea de Antioquia la más educada en 2012. 

 

Las palabras de Mesa y representaciones como La Negrita Puloy, La Negra Nieves, El Soldado Micolta, Bola 8, Blanquita, entre muchos otros, marcan a ese “otro” que jamás será igual a los blanco- mestizos, mismos que se ríen con la conciencia tranquila de no cometer ningún acto racista con tal aprobación. “Es un chiste inofensivo”, dicen. 

 

Como conclusión se deja claro que al racismo no hay que blanquearlo, hay que entenderlo en términos de los lugares de poder que instituye, y con ello lo que permite o no para las personas, y no en la cantidad de amigos negros que tengamos o en el deseo de tener la piel negra y el cabello afro. Con eso no se solucionan ni se garantizan las condiciones para una vida digna para las personas negras, donde el acceso a una educación de calidad, en servicios de salud, vivienda y saneamiento básico, sigue siendo más limitado, y donde acabar el racismo seguirá siendo una lucha diaria precisamente porque hay quienes no quieren dejar de tener esclavos.

 

Referencias

Gontovnik, M. (2017) Performance como historia: las Negritas Puloy en el Carnaval de Barranquilla. Memorias: Revista Digital de Arqueología e Historia desde el Caribe(mayo-agosto), 149-177.

 

*Este análisis es el resultado del diplomado Contar lo Nuestro: Narraciones Ciudadanas sobre el patrimonio cultural inmaterial de las comunidades negras, afrodescendientes, raizales, palenqueras e indígenas de Medellín, un proyecto apoyado por la Alcaldía de Medellín en la línea de Movilización y participación ciudadana y certificado por la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.

 

 

*Fotografía: Tomadas de Internet

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