Lunes, 07 Octubre 2019

El apego territorial, una historia más por contar…

Un gran porcentaje de los chocoanos que reside por fuera del territorio se niega a conocer algo diferente a lo que siempre han conocido, a salir de su zona de confort con la falsa creencia de que ser chocoanos es seguir un estereotipo que hace referencia al consumo excesivo de alcohol y la música ruidosa.

 

Por: Yesid Moreno y Margareth Paz Valencia

 

El apego, en la etología, es una vinculación afectiva, intensa, duradera, de carácter singular, que se desarrolla y consolida entre dos individuos, por medio de sus interacciones recíprocas, y cuyo objetivo inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza, ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección.

 
No se trata de un sentimiento inmaterial, sino de conductas observables que comienzan de manera refleja. John Bowlby (1907-1990) fue el primer psicólogo en desarrollar una "Teoría del apego".​

 

 

De tal forma que el apego territorial lo podemos definir como una vinculación afectiva intensa con el territorio. Aferrarnos nos recuerda quienes somos, de dónde venimos y todo lo que hemos hecho para llegar donde estamos ahora, pero el apego en cualquiera de sus formas cuando es llevado excesivamente suele ser contraproducente.

 

No puede haber apegos sin recuerdos, nos aferramos a todo aquello que recordamos, por ejemplo de nuestra tierra recordamos el paisaje tropical, el sonido de las motos, el olor de las verduras, el sabor del marañón y el cómo se siente la lluvia, nos aferramos al Chocó porque todo lo que somos se forjo ahí, este apego hace que llevemos presente a nuestro territorio en cada paso que damos y sin darnos cuenta, nuestras actitudes y expresiones hacen que se nos reconozca como tal y eso es identidad, identidad es llevar en tu ser, tu historia y sentirte orgulloso de todo esa historia.

 

Hace varios años que estamos fuera de nuestra tierra natal (Chocó), buscando otras oportunidades y experiencias distintas a aquellas que podríamos vivir allá; en un principio solo buscábamos en Medellín aquello que nos hacía falta, la gente, la música y terminamos buscando lugares comunes, queríamos sentirnos en casa aún cuando sabíamos que nos encontrábamos lejos de ella, las mismas personas, la misma música, las mismas actividades y luego de un tiempo fue evidente que realizábamos las mismas  actividades y que aquellas experiencias distintas eran inexistentes, porque al aferrarnos tanto a lo que extrañábamos nos cerrábamos a la posibilidad de estar en lugares distintos, con personas diferentes y realizando actividades diversas.

 

Colombia es un país que se caracteriza por su riqueza ideológica, étnica, cultural y esto facilita que cada día sean más los gustos y características en común.

 

El apego territorial es algo que debemos llevar en el corazón, sentirte orgulloso de tu identidad, no olvidar a las personas que te extrañan y quieren lo mejor para ti, pero no por eso debemos someternos a ser lo que todos esperan de nosotros, no debemos hacer lo que todos dicen que se supone que hacemos por el simple hecho de ser chocoanos; la expresión “tu no hablas como chocoano” no debería ser un motivo para sentirnos mal porque lo que nos hace ser chocoanos no es el estereotipo, sino el que nos sintamos identificados con el Chocó, porque sentimos que nuestro presente y motivaciones para el futuro tienen como origen todo nuestro pasado al Chocó, aún cuando no escuchemos la misma música o tengamos el mismo acento. 

 

Un gran porcentaje de los chocoanos que reside por fuera del territorio se niega a conocer algo diferente a lo que siempre han conocido, a salir de su zona de confort con la falsa creencia de que ser chocoanos es seguir un estereotipo que hace referencia al consumo excesivo de alcohol y la música ruidosa.

 

El apego desmedido a nuestro departamento nos hace sentir que lo que nos hace chocoanos es ser aquello que todos creen de nosotros, no es extraño ver que en Medellín los chocoanos van siempre a los mismos centros comerciarles, viven en los mismos barrios o comunas y realizan las mismas actividades y eso se da gracias a un pensamiento limitado de lo que podemos ser y se puede evidenciar cuando invitas a un chocoano con tantos apegos a hacer cosas diferentes, sus respuestas son muy similares “No quisiera vivir allá porque casi no hay chocoanos” “no me gustaría ir a esa discoteca porque no mantiene gente negra” “No me siento cómodo con gente paisa porque siento que no les gusta que estemos cerca” ¿Cómo saber si alguien se siente cómodo con nosotros si no le damos la oportunidad de acercarse?

 

Hace un tiempo un amigo chocoano nos dijo que no éramos chocoanos sino nos gustaba el pescado, si preferíamos ir al teatro que ir a la discoteca, por vivir en un barrio donde no vive ningún otro chocoano y entendimos que más que apego, muchos confundimos la palabra identidad con continuar con la tendencia popular de lo que significa ser chocoano, podemos aspirar a ser más de lo que se supone, tener amigos de otros lugares, actividades distintas, trabajos por fuera de nuestro territorio y sobre todo seguir llevando nuestra identidad con orgullo sin que esto signifique cumplir con el estereotipo en el que tanto chocoanos como colombianos en general, han hecho de todos nosotros.

 

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*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

 *Fotografías: Cortesía

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