Martes, 24 Julio 2018

Cuando la Piel es Negra, la Máscara es Blanca y el Alma no tiene Color

Un concurso de belleza en Colombia organizado por una mujer negra sumamente hermosa, sagaz y con un discurso vertical, el cual defenderá hasta su último día sin importar el juicio de valor.

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Por: Kelly Montaño David*

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Un reinado cuyo objetivo primordial siempre fue premiar a una mujer rubia por parte de una mujer negra, tal cual lo hacia el tío Tom con su amo blanco al besar su mano que lo bendecía en favores. Su organizadora dejó en claro que el estilo eurocéntrico era la preferencia tanto de ella, como de quienes apoyaban financieramente dicho evento. Ahora, después de coronarse, esta joven rubia podrá ostentar con un falso orgullo y absoluto desconocimiento el cetro de señorita afrodescendiente 2018-2019 y podrá tener una distinción que le permitirá quedarse con un discurso y un espacio que no le pertenecen, todo esto, sin que podamos decir que fuimos robados, pues su título está respaldado por una mujer negra que le asegura que todas y todos venimos de África y que el alma no tiene color.  Me hace pensar en esos barcos trasatlánticos que secuestraron a miles de personas negras para quitarles todo incluyendo la dignidad y hasta hoy sigue sucediendo, sin que haya consecuencia alguna. 

Nunca fue de interés para la dueña ni para los aliados de este evento lucrativo, investigar, conocer y tener claridad política y social acerca de qué es pertenecer a una comunidad étnica, qué implicaciones hay al nacer como una persona negra en Colombia, qué significa la apropiación cultural; pero lo más ofensivo es ver a una empresaria que también ha sido víctima de la estructura social opresora, racista y clasista, vender sus raíces para permitirse acceder y mantener un dinero en los bolsillos, que le ha costado muchas veces las luchas del pueblo que vende. Una vez más, tío Tom prefirió escupir en la cara del esclavo a perder la oportunidad de besar la hermosa mano de su amo blanco, tío Tom ya aprendió a respetar el pacto con su amo a cambio de un par de naranjas. Tío Tom jamás sabrá cuanta responsabilidad hay, al tener a cuestas toda la historia de una comunidad que durante toda su existencia ha sido oprimida, negada, robada y una y otra vez golpeada. Tío Tom ahora disfruta cerrar los negocios del amo porque es digno de toda confianza. 

Expuesto lo anterior, surge la duda de si esta joven rubiadescendiente se ve como alguien coherente ante su decisión de decir que es una mujer con el alma rotundamente negra, qué tanto debió autoconvencerse de un discurso robado y que seguramente jamás había escuchado hasta que este concurso se lo puso en las manos, ¿qué piensan sus padres al ver que ella se nombra mujer negra a pesar de su nariz fileña, labios delgados y tez amarilla?, ¿será que siente culpa o se reirá con sus cercanos de nuestras reacciones? Aunque soy consciente de que hemos sido y seremos siempre el objeto de burla de lo blanco de este país, tanto así que la apropiación cultural es una tarima que avala a quien desee llamarse negro, palenquero, raizal, caribeño afrodescendiente y hasta indígena para con esto reafirmar que las luchas nuestras no tienen valía, que los ancestros que guerrearon por abrazar la identidad no supieron bajar la cabeza y permitir que la amorosa mano blanca amaestrara el alma que no tenía. Sucedió antes, sucede hoy ¿cuánto más tiene que seguir sucediendo? 

Al exhibir este evento con sus implicaciones al público colombiano tuve la oportunidad de observar las reacciones lógicas de mi comunidad, que al igual que en siglos pasados, como en la plantación de algodón, tuvo que renunciar al derecho a vivir en libertad porque la piel ennegrecida le dio el derecho a otro ajeno a mirarnos sin alma, sin derechos, sin voz y sin rostro propio; pareciera que hoy también se busca detrás de una máscara blanca de una mujer negra de casa, negar la identidad de los que siguen en pie de lucha. No olvido que ella lo dijo: "yo tomé la decisión hace cuatro años de cambiar el discurso, yo ya no peleo para entrar a un bar si no me dejan entrar, yo ya no peleo con nadie...yo actúo de otra manera"; contrario a los cimarrones que podían pelear por la vida y los territorios durante horas y días, caminar durante semanas y meses para conservar a su gente, su sabiduría y la herencia de sus ancestras y ancestros. 

Es apenas lógico que las opresiones de un sistema social y cultural hegemónico cansen y lo es aún más querer permitirse sus privilegios y gozar de lo que históricamente se nos ha negado, pero esto no implica desvirtuar los lugares de enunciación de tus pares, ni pretender negar el dolor sufrido por el racismo rampante de este país.

 

¿Realmente vale la pena negar la diferencia para beneficiar a las mismas personas de siempre?

 

En efecto señorita afrodescendiente 2018-2019 impulsó que las tres únicas jóvenes negras, cobijaran a sus compañeras mestizas y blancas, aun cuando esto representaba renunciar a sus propias oportunidades de ganar algo inalcanzable para ellas, tal como cuando las esclavas debían dar la leche de sus tetas al bebé blanco para mantenerlo con vida y salud, así implicara dejar a sus propios bebés morir. Que bueno saber que hoy los clasistas, racistas, opresores y endorracistas no pueden decir que el negro es un ser sin alma, sino que ahora el alma no tiene color: entonces ya que la tenemos, es una que prefiere darle paso a los sueños de un país que se cree blanco a cambio de renunciar a los propios.  

Finalmente, que responsabilidad tan grande e importante tienen las personas negras que ocupan un espacio de poder e influencia y que tienen acceso a los recursos de radio y televisión, que se enuncian desde un discurso que autoriza a los ajenos a entrar y borrar nuestros espacios de lucha y construcción, a despojarnos de la propia identidad, del cuerpo y el alma. Qué delicado es no tener clara la historia del pueblo negro colombiano, qué grave es autorizar que se ejerza el racismo desde la máscara blanca de la victimización. No en vano la organizadora del evento dice que el 90% de personas afrodescendientes que conforman el público, le han manifestado inconformidad y solo el 10% de ese público aplaude este despropósito. Me pregunto -aunque conozco la respuesta-

si las personas negras de este país quisiéramos reconocernos blanco mestizas mañana y habitar los espacios que nos han sido negados y usurpados ¿podríamos hacerlo? ¿podríamos también ser rubiodescendientes por conveniencia? Al parecer cuando la piel es negra, la máscara es blanca y el alma no tiene color, todo es permitido.

 

*Kelly Montaño David: Líder del proceso organizativo Obini Ti O Kowe, activista, afrofeminista, defensora de derechos humanos - Amnistía Internacional.

 

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación. 

 

 *Fotografías: tomada de Internet.

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