Jueves, 19 Diciembre 2019

¿Cómo nos ven?

Esta miniserie “When they see us “(así nos ven) es una interpretación impactante y dramática de la historia por primera vez contada desde la mirada de los hombres negros y sus familias.

 

Por: Luisa Carabalí Mosquera

Estudiante de Comunicación Social y periodismo

Fundación Universitaria de Popayán

 

Por estos días la frase “Cómo nos ven” que también puede ser una pregunta, anda de moda, y es quizá por el nuevo contenido que se mueve en Netflix, la plataforma mundial que ha difundido eficazmente el adjunto a dirección de la guionista y escritora Ava Duvernay de los Ángeles, California, que se encargó de sacar a flote una historia ocurrida en Abril de 1989, acerca de una atroz violación a una mujer de 28 años en Central Park, donde Raymond Santana, Kevin Richardson, Antron Mccray, Yusef Salaam y Korey Wise, que también estaban en el parque esa noche con un grupo grande de jóvenes negros reunidos, fueron arrestados por la policía por ser supuestamente los autores de la agresión.

 

 

Por medio de esta miniserie se refleja cómo está establecido el organismo judicial en Nueva York, muestra hasta donde son capaces de llegar con tal de mostrar resultados a la prensa y a la ciudadanía. Puesto que esta época fue difícil para Estados Unidos, los crímenes asolaban la ciudad y las autoridades estaban en la función de frenar estas situaciones, otorgando justicia al precio que fuera necesario, o al menos eso pensaba la encargada de este caso Linda Fairstein, fiscal especializada en violencia contra la mujer, que se obsesionó con estos chicos negros al insistir que eran los culpables y aunque el ADN y las demás pruebas en su contra no cuadraban, esta mujer insistía en ello y logró cerrar el caso acusándolos de sodomía y demás cargos que los mantuvo por lo menos una década en reformatorios y cárceles.

 

Estos jóvenes negros entre 14 y 16 años fueron sometidos a malos procedimientos en las indagatorias, maltratados, hicieron renunciar a un abogado para su defensa, sus padres no sabían lo que estaba pasando y como si fuera poco; fueron coaccionados para decir lo que los investigadores querían oír y se inculparan así mismos, sugestionándolos que si aceptaban cargos y contaban versiones falsas sobre de lo que habían hecho, el procedimiento acabaría y ellos irían a su casa sin ningún inconveniente.

 

Finalmente, después de estar sometidos durante años a maltratos físicos en la cárcel, al escarnio público para ellos y su familia, alejados abruptamente de su vida de adolescentes. Una investigadora reconstruyó la historia e hizo todo lo necesario para sacar la verdad a la luz y mostrar al verdadero violador. Estos cinco hombres negros fueron exonerados de todos los cargos que injustamente se habían puesto en su integridad, ahora tienen hijos y una vida nueva, pero el tiempo perdido jamás se recupera y eso es lo que ellos por su parte lamentan, cada segundo mal gastado en una prisión con cargos y culpas emocionales que no eran de ellos. Con un único pecado que fue ser negros y presa fácil para los investigadores con ansias de “justicia”.

 

Es ahí donde nos detenemos a pensar ¿qué haríamos si algo así nos llegase a suceder? ¿Si abruptamente nos roban nuestra vida y nos atan a cargas que no son nuestras, por nuestro color de piel? el racismo y el abuso de poder son una mezcla tan fatal como la del alcohol y la velocidad, juntas causan estragos irrevocables. La vida para los negros nunca ha sido fácil, somos los primeros sospechosos si algo pasa y estamos cerca, no se nos da el beneficio de la duda, se nos acusa, se nos difama, se nos destruye, se nos cuestiona y, por último, se nos pide disculpas.

 

¿Qué de malo hay en nuestro color de piel, que nos hace tan propensos a la desigualdad, la exclusión, la vulnerabilidad y la estigmatización por parte de la supremacía blanca?

 

Pensemos también en cuántos casos de estas magnitudes han ocurrido en las diferentes partes del mundo, cuantos casos más que no conocemos aún, podrían existir, pero qué no nos exenta de la vulnerabilidad que han podido sufrir estas personas.

 

Hemos ganado muchos espacios donde tenemos voz y de vez en cuando voto, pero aun así se siguen viendo injusticias, injusticias en las que debemos estar unidos y alzar nuestras voces para librarnos a nosotros mismos de las garras de la supremacía blanca, que solo pretende buscar en nosotros culpables y hacernos víctima de sus juegos que nos han costado la libertad.

 

Con todo y esto debemos admitir que ver este tipo de injusticias hacia nuestra etnia duelen, nos destrozan el corazón, la vida y a veces nos detienen las ganas de seguir en esta lucha que nos ha costado la vida, pero es necesario que estos casos que anteriormente han sido invisibilizados, se visibilicen porque a partir de ahí nace nuestra resiliencia y nuestra capacidad de seguir viviendo a pesar de que las injusticias sean el pan de cada día, en nosotros los jóvenes está el darle otro rumbo a esta historia y continuar con el legado de nuestros ancestros de vernos libres, de vernos vivir.

 

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

  

 

Fotografía: Cortesía

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